Reparto de asientos en el Congreso de los Diputados
Reparto de asientos en el Congreso de los Diputados - ABC

PSOE y Podemos castigan a Vox con el gallinero y priorizan al PNV en el centro

Casado y Abascal presentarán escritos de reconsideración por la «imposición»

MadridActualizado:

Transparente estuvo ayer la portavoz parlamentaria del PSOE, Adriana Lastra, al alardear y confirmar en Twitter que la decisión de enviar al grupo parlamentario de Vox al gallinero fue una argucia socialista y unilateral. «Con el Partido Popular y Ciudadanos, la ultraderecha en la mesa de la Asamblea de Madrid. Con el PSOE, al gallinero». El PSOE y Unidas Podemos se valieron ayer de su mayoría en la Mesa del Congreso de los Diputados para aprobar sin unanimidad la distribución de los escaños. Sin acuerdo previo, los miembros del PP en el órgano no quisieron participar en el reparto y los de Cs votaron en contra.

La «foto» de los escaños, finalmente, queda tal y como había ideado en un principio el PSOE y como adelantó ABC. Vox estará en el gallinero, Cs pasa al tercio derecho junto al PP y el PNV, con tres asientos en la primera fila central, ocupa la posición en la que hasta ahora se sentaba Albert Rivera. El PSOE monopoliza prácticamente todo el flanco izquierdo, solo se cuelan en él cinco escaños del grupo mixto, mientras que Unidas Podemos gana el centro, a la derecha del PSOE. A su lado está el PNV, y detrás de este, ERC. El grupo mixto se instala en el gallinero, entre el PSOE y Vox, que está justo detrás de ERC.

El portavoz interino del grupo popular, José Antonio Bermúdez de Castro, denunció que se haya sorteado bruscamente al partido líder de la oposición en la negociación para configurar el mapa parlamentario de la Cámara. «Difícilmente podemos respaldar una propuesta si no hemos participado en ella», expresó Bermúdez de Castro a la salida de la Junta de Portavoces, que tilda la propuesta de «imposición» y exhorta al PSOE a que «reconsidere» la distribución. El líder del PP, Pablo Casado, advirtió que «mal empezamos» si se inicia el reparto «sin consenso».

A pesar de que desde la sesión constituyente de la XIII Legislatura en Vox han ido asegurando que el sillón que fuesen a ocupar no es relevante, ayer la secretaria general del grupo parlamentario, Macarena Olona, criticó lo que para el partido está siendo «una situación de absoluto atropello».

«Decisiones sectarias»

Olona considera que se están tomando «decisiones sectarias» y denunció ayer que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, está actuando como «un brazo ejecutor del PSOE para recabar el apoyo de sus socios golpistas». La secretaria general del grupo parlamentario de Vox, según reveló, se había intentando poner en contacto con la Presidencia del órgano un par de días atrás para que le diesen la «posibilidad de sentarse y negociar» la distribución de escaños. Una llamada que nunca fue devuelta, subrayó ayer la propia Olona. El partido está esperando que se le comunique formalmente su posición en el Hemiciclo -ayer se enteraron por la prensa- para presentar un recurso en el registro del Congreso.

También hay malestar en Cs, que pretendía seguir ocupando el centro de la Cámara y crecer -por su mayor número de diputados- hacia la derecha, pero el reparto aprobado ayer les relega totalmente a la derecha del arco parlamentario. En su estreno como portavoz parlamentaria, Inés Arrimadas advirtió de que el pacto «entre el sanchismo, el populismo y el nacionalismo» comenzó a dar «sus frutos»: «El PNV tiene un premio, una posición de honor, con tan solo seis escaños».

Aunque desde el grupo parlamentario de Cs quisieron mantener la prudencia y dijeron que valorarán en los próximas días si cabe recurso contra el reparto de la Mesa, no le faltó contundencia a su portavoz, que denunció «la puesta en marcha de la maquinaria» para constituir «un gobierno por fascículos». Según ella, el reparto de los asientos de los diputados es «el tercer capítulo de esa maquinaria» con la que Sánchez ya reconoció ayer a su «cooperador necesario»: Podemos.