El alcalde de Valladolid y portavoz del PSOE, Óscar Puente
El alcalde de Valladolid y portavoz del PSOE, Óscar Puente - EP

El PSOE resta importancia a la polémica de Puente

El Gobierno elude pronunciarse sobre las declaraciones clasistas del alcalde de Valladolid

ValladolidActualizado:

Silencio y cierre de filas con Óscar Puente por parte de los pocos que ayer se pronunciaron desde el PSOE respecto a las últimas polémicas declaraciones del alcalde de Valladolid y portavoz de la Ejecutiva federal, cuestionando la capacidad de gestión de la portavoz de Ciudadanos por haber sido dependienta. Desde Ferraz se optó por no entrar en el tema. El Gobierno de Pedro Sánchez también eludió pronunciarse pese a los diversos intentos de ABC para conocer su opinión respecto a unas declaraciones censuradas por «clasistas y machistas». Y el único que lo hizo fue el secretario regional del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca, para defender a Puente y afirmar que la polémica desatada se debe a una «rabieta» de la formación naranja.

Lo cierto es que no es la primera vez que Puente desata el lío con sus palabras. Si el estío suele ser época de lanzamiento de recopilatorios, el socialista podría lanzar el suyo de frases y momentos célebres. Ha sido a medida que ha sumado «experiencia» en el cargo cuando sus declaraciones han ido ganando en eficacia para la fama de «citas célebres» con derechos de autor.

El último charco

Desmerecer a la concejala de Cs por haber tenido antes de entrar en política un «trabajo bastante bastante normal en una tienda» es el último «charco» en el que se ha metido. Y, de nuevo, con katiuskas y sin ánimo de salir del barro. Ayer dejó claro que no rectificaba. Ya el día de las polémicas declaraciones entró al trapo en Twitter, donde se mueve mucho y presume de ser de los alcaldes con más seguidores. La red social donde ha dado rienda a diversos comentarios no exentos de polémica. Ahí, en marzo, cargó contra ABC por defender la prisión permanente. Además de llamar «carca» a este periódico, tachaba de «vomitiva, estúpida y pueril» la argumentación utilizada. Y hace unos días, en plena moción de censura, recriminó a Albert Rivera su apoyo a «ministros golfos».

«Creo que están en la antesala de la agresión física», aseguró hace poco más de un mes sobre el Grupo Popular, a quienes aseguró ver «muy agresivos». Y en un mayo lanzado al estrellato se enfrentó al Procurador del Común (el asimilado al Defensor del Pueblo en Castilla y León), por una resolución que no le gustó. «Es una persona de 81 años que no está en el día a día», espetó.

También con los suyos ha tenido momentos de gloria. «Prefiero mirar de rabillo del ojo a la izquierda que estar con el culo en pompa a la derecha», afirmó para cargar contra Susana Díaz. Ha llegado a comparar al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont con el asesino en la serie Charles Manson. Pero lo suyo no se limita sólo a la política ni entiende de fronteras. En agosto aseguró que la crisis de Venezuela es «responsabilidad de los venezolanos», lo que le valió que Ferraz «guardase» durante meses a su portavoz en el armario. «Debería besar por donde pisa el rugby de Valladolid», recriminó al presidente de la Federación y como «estúpida» calificó la huelga de los trabajadores de la empresa de autobuses urbanos.