El PSOE rechaza el nuevo impuesto de la gasolina y plantea una tasa sobre tabaco y alcohol para financiar la sanidad

MADRID. ABC
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El PSOE mostró ayer su «rotunda oposición» a la creación de un nuevo impuesto sobre las gasolinas que sirva para financiar la asistencia sanitaria, ya que es, según los socialistas, «un disparate imprudente, ineficaz e inoportuno» que demuestra la «irresponsabilidad e ineficacia» del equipo económico del Gobierno.

A través de una nota, el PSOE cree disparatado vincular la solución de la financiación sanitaria «a la imposición de un producto de precios tan volátiles como los carburantes y que afecta a las economías de tantos sectores económicos». Apunta que cualquier solución debería estar en línea con las reflexiones que se vienen realizando en la Unión Europea y que requerirán soluciones como la imposición sobre artículos «que guardan una relación negativa más directa con la salud, como los alcoholes y el tabaco».

En un conferencia de prensa tras la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal Socialista, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, reafirmó esa oposición y aseguró que la propuesta de un nuevo impuesto para financiar «teóricamente» la sanidad es «una cortina de humo para subir los impuestos».

Por su parte, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, indicó que el Gobierno aplicará en 2002 una subida del impuesto especial sobre hidrocarburos que será «no más que una actualización meramente por efecto de la inflación» y que servirá para la financiación de la sanidad pública por parte de las Autonomías. Montoro añadió que, a partir de ahí, serán las propias Comunidades autónomas las que decidirán la implantación de un incremento adicional de dicho tributo, que, en cualquier caso, «sería siempre moderado», dijo.

Por otro lado, el secretario general del PP, Javier Arenas, se refirió ayer a la abstención del PSOE en la votación en el Congreso de los Diputados del nuevo modelo de financiación autonómica -cerrado en el mes de julio con todas las Comunidades y, entre otros, con los socialistas- para afirmar que «los acuerdos están para cumplirse» al tiempo que acusó a la formación de Rodríguez Zapatero de «incompetente» por una abstención «que nos ha llenado de sorpresa».