Pedro Sánchez, durante un acto con militantes y simpatizantes del partido ayer en Valladolid
Pedro Sánchez, durante un acto con militantes y simpatizantes del partido ayer en Valladolid - EFE

El PSOE pone a prueba su recuperación en las grandes ciudades

Los socialistas no ganan unas elecciones municipales desde 2003

En 2015 la ciudad más grande en la que ganaron fue Vigo, decimocuarta en población.

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MadridActualizado:

El PSOE aspira a este domingo a consolidar su triunfo del 28 de abril en unos comicios municipales y autonómicos en los que la victoria puede ser insuficiente y la derrota puede ser subsanada a través de los acuerdos postelectorales. En el actual panorama político no todo depende de uno mismo. Pero los socialistas van a las elecciones con un objetivo claro: visualizarse como primera fuerza del país.

Una meta de la que se derivan los dos escenarios fundamentales que el PSOE necesita ver cumplidos tras estos comicios: mantener las autonomías que ahora gobierna, tal vez ganar alguna adicional, y recuperar terreno en las grandes ciudades, donde los socialistas tienen sus resultados en cotas mínimas. Pese a su victoria en las elecciones generales nada de eso está garantizado. La ausencia de precedentes de unos comicios de este tipo tan solo unas semanas después de unas elecciones generales genera mucha incertidumbre. «No podemos desfallecer ahora», trasladan desde Ferraz, donde se reconoce cierta incertidumbre sobre de qué lado caerá el descenso de participación que se espera respecto al 28 de abril. Aunque en Ferraz sí dicen detectar un descenso en las perspectivas de Vox.

El papel de Podemos

Pero al igual que en 2015 el PSOE pudo retener poder institucional gracias a los acuerdos con Podemos pese a que el PP fue la fuerza mayoritaria del país, ahora podría suceder lo contrario. Los socialistas se concentran en mejorar sus resultados, conscientes de que el previsible descenso de Podemos puede ser la otra cara de la moneda

En el ámbito autonómico el reto es mantener los gobiernos actuales y el sueño que convertiría en un éxito la noche electoral sería poder recuperar la Comunidad de Madrid con Ángel Gabilondo, un feudo que el PP gobierna desde 1995. Por primera vez existen también buenas expectativas en una comunidad como Castilla y León.

En las municipales el reto es dar la vuelta a la situación gregaria que los socialistas tienen respecto a las marcas municipales asociadas a Podemos. En muchos sitios no lo lograrán, pero la aspiración es entrar en esos gobiernos municipales. El resultado en las grandes ciudades del país será una prueba de hasta qué punto la recuperación electoral del partido es consistente o no.

El PSOE no gana unas municipales desde el año 2003, que fue también la última vez que en unas municipales recuperó voto respecto a la anterior convocatoria. Desde entonces el PSOE está en caída, y en las principales ciudades sus resultados están directamente por los suelos. En el año 2003, el PSOE obtuvo en las elecciones municipales 7.999.178 votos. En los últimos comicios de 2015 obtuvo 5.613.733 votos. Es decir, desde su última victoria en unas municipales los socialistas se han dejado 2.385.445 votos.

Si se toman las cinco ciudades más pobladas del país (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Zaragoza) los socialistas han perdido en las principales capitales del país 719.221 votos. El 30,15% de los votos que el PSOE ha perdido en municipales desde 2003 se concentra en esas ciudades. De las diez ciudades más pobladas del país el PSOE no ganó las elecciones en 2015 en ninguna. La ciudad más grande en que los socialistas fueron primera fuerza hace cuatro años fue Vigo, decimocuarta en número de población. De las 10 ciudades más pobladas solo gobierna dos, Sevilla y Las Palmas de Gran Canaria. Además esta legislatura ha compartido la alcaldía de Palma de Mallorca con los soberanistas del MES.

Sangría de votos

Los socialistas viven un auténtico derrumbre de voto en la capital de España desde el año 2003. Desde entonces han perdido 375.862 votos. A la candidatura de Pepu Hernández le corresponde la difícil tarea de trasladar al ámbito municipal el crecimiento del partido a nivel nacional. Sánchez ha compartido varios actos con él esta campaña para intentar impulsar su candidatura. Pero las encuestas están apuntando a un crecimiento muy limitado. Algunos sondeos apuntan incluso a una reducción de concejales.

En Barcelona la esperanza es que Jaime Collboni se arrastre por la ola de crecimiento del PSC en las pasadas generales. Ninguna encuesta le otorga la primera plaza. La gobernabilidad será otro cantar. No se descarta un acuerdo con Ada Colau tras la ruptura del pacto la pasada legislatura. La ciudad condal puede ser el primer lugar en el que testar el tripartito PSC-comunes-ERC. Y no se descarta tampoco, en función de la aritmética, poder hablar con la plataforma de Manuel Valls que apoya Ciudadanos.

Desde 2003 en Valencia el PSOE se ha dejado 80.000 votos. La candidatura de Sandra Gómez venía teniendo una tendencia alcista. Pero ahora en Ferraz se expresan «algunas dudas» porque se interpreta que al igual que el adelanto autonómico ayudó a Ximo Puig al coincidir con las elecciones generales, ahora creen que Compromis puede beneficiarse.

En Sevilla se cuenta con que Juán Espadas mejore resultados y revalide la alcaldía y, al contrario que en 2015, hacerlo siendo primera fuerza. La capital andaluza, cuarta de España en población, será probablemente la ciudad más grande en la que los socialistas puedan ser primera fuerza. En la quinta ciudad más poblada de España, Zaragoza, los socialistas sí creen que Pilar Alegría puede dar la vuelta a la situación de 2015 y liderar una coalición de Gobierno.

Sánchez ha apurado las últimas horas de la campaña cerrando en Madrid y Valladolid, pero dejando atrás días de frenética actividad. Sus últimos mensajes han ido en la línea de pedir movilización y de repetir el voto del 28 de abril para generar un efecto arrastre de su victoria hace unas semanas. Las grandes ciudades del país son las que llevaban más tiempo demostrando la caída del PSOE. Un cambio en esa tendencia, y la intensidad del mismo, permitirá saber si su recuperación es estructural o coyuntural.