José Luis Ábalos, durante la reunión que mantuvo ayer con los representantes de Navarra Suma
José Luis Ábalos, durante la reunión que mantuvo ayer con los representantes de Navarra Suma - EFE

El PSOE afianza la investidura de Pedro Sánchez pero no logra estabilidad para gobernar

Oramas dice «no» a un acuerdo de Sánchez e Iglesias y complica la gobernabilidad sin ERC

MadridActualizado:

La fórmula de gobierno apalabrada entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es tan difusa que incluso el secretario de Organización del PSOE se enredó ayer al explicar qué papel tendrá Podemos. «No descarto nada», expresó José Luis Ábalos, preguntado sobre si la formación morada formará parte del Consejo de Ministros. Luego, a última hora de la jornada, el hombre fuerte del PSOE enmendó sus palabras: «Yo no descarto nada porque es una decisión que tiene que tomar el presidente».

A corto plazo no hay preocupación en el PSOE, pero los nervios aprietan cuando miran más allá de la sesión de investidura. Sánchez no tiene apoyos suficientes para ser elegido presidente con mayoría absoluta y necesita configurar un rosario de partidos minoritarios de corte nacionalista o regionalista que se lo permitan y den estabilidad a la legislatura. Por ello, Ábalos se reunió ayer con PNV, Compromís, Navarra Suma, Coalición Canaria y PRC en la Cámara Baja. El contenido de las reuniones se centró sobre todo en la búsqueda de acuerdos de gobernabilidad. En el PSOE son conscientes de que uno de los desafíos antes de acabar el año será sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2020. Las cuentas así no les ayudan.

Ábalos chocó ayer de pleno contra el muro de Coalición Canaria (CC). Su portavoz, Ana Oramas, subrayó que se opondrá a la investidura de Sánchez si llegan a cualquier acuerdo con Iglesias. «No vamos a apoyar un Gobierno de coalición con Podemos, ni un acuerdo programático, ni un Gobierno de cooperación», aseguró. «Tampoco vamos a facilitar la investidura con una abstención». Fuentes de CC aseguraron que tampoco apoyarán la investidura si Podemos se sale de la ecuación. Aunque Oramas sí explicó que solo en el caso de que «alguien se mueva o ceda» y haya un «Gobierno en minoría» del PSOE en CC se abrirían a acuerdos de gobernabilidad. Pero no de investidura.

El portavoz de Navarra Suma en el Congreso, Carlos García Adanero, expresó que podrán contar con su abstención si las socialistas María Chivite y Maite Esporrín renuncian a presidir la Comunidad Foral y el Ayuntamiento de Pamplona para evitar la influencia de EH Bildu. Las sensaciones aun así son buenas porque, según Ábalos, la cita fue muy «fructífera». Por su parte, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, se limitó explicar que aún no sabe si apoyarán a Sánchez, pero está abierto a «explorar las posibilidades de avanzar hacia un entendimiento». Mucho más claros fueron en Compromís, que supeditan su sí a que el Gobierno acepte las condiciones referentes a la aprobación de un nuevo modelo de financiación autonómica, y en PRC, con los que el Ejecutivo se compromete a cumplir con las demandas de la región a cambio del voto favorable del diputado en la investidura.

El «no» de Oramas complica la investidura de Sánchez en primera votación, pero no en segunda. Con la abstención de Navarra Suma, el PSOE tendría 173 «síes» (los suyos más Podemos, PNV y PRC) frente a los 172 «noes» de PP, Cs, Vox, ERC, JxC y CC. Una suma que permitirá la investidura, pero que caducará cuando, tras la sentencia del «procés», los diputados presos sean inhabilitados y JxC vuelva a tener siete votos.