El proyecto de un parque eólico en la Sierra Vicor moviliza a ayuntamientos y ecologistas

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D. A.

ZARAGOZA. El proyecto que ha presentado una empresa para la construcción de un parque eólico en las faldas de la Sierra Vicor ha generado rechazo compartido entre las autoridades municipales de la zona y los grupos ecologistas. En este snetido hay que recordar que la Sierra Vicor es, junto con el Moncayo, el principal entorno montañoso del Sistema Ibérico en la provincia de Zaragoza, en la que es uno de sus entornos paisajísticos de mayor valor.

Aunque el proyecto que trata de sacar adelante la empresa EGL España S.L. se encuadra en las denominadas «energías limpias», quienes lo rechazan aseguran que supondría un impacto visual y medioambiental que pondría en peligro parte del patrimonio natural de este enclave.

El citado parque eólico se pretende instalar en unos terrenos que se encuentran en el término municipal de Tobed. El proyecto consistiría en la instalación de 17 aerogeneradores, una subestación eléctrica y una línea de evacuación de la energía, de 6 kilómetros de longitud.

Cada aerogenerador tendría una potencia nominal de 2,3 megavatios (MW) y constaría de una torre tubular de 64 metros de altura, con un rotor de 71 metros de diámetro.

El proyecto se encuentra actualmente en manos del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental. Este organismo, que pertenece a la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno regional, ha decidido someter el proyecto al procedimiento de evaluación de impacto ambiental.

Ronda previa de consultas

De antemano, la Administración autonómica ha recibido ya un buen número de alegaciones desde distintos organismos, entidades y administraciones locales que resultarían afectadas por el proyecto, directa o indirectamente, porque alguna de las instalaciones se quieren realizar en terrenos de sus demarcaciones o próximos a ellas.

De las instituciones municipales consultadas, la más contundente en su respuesta ha sido el Ayuntamiento de Tobed que, según la documentación recogida por el Gobierno aragonés, pide directamente la denegación del proyecto. Parte del término municipal de Tobed se extiende por terrenos de la Sierra de Vicor y el resto por zonas de la Sierra de Algairén, que también cuenta con áreas catalogadas por su riqueza medioambiental.

El Ayuntamiento de Tobed argumenta que los aerogeneradores y la subestación eléctrica se el término municipal de Tobed, que el camino proyectado es titularidad del Consistorio y que en la misma área donde se pretende construir este parque eólico ya se solicitó la creación de otro, que en su día fue denegado por el Servicio Provincial de Medio Ambiente, porque en la zona existen ejemplares de una especie vegetal protegida, la Centaurea pinnata. Otras instituciones, como el Ayuntamiento de Alpartir o la Comarca de Valdejalón, consideran imprescindible que este proyecto se someta a evaluación de impacto ambiental, dada la riqueza natural y paisajística de la zona en la que se quiere construir el parque eólico y las instalaciones complementarias.

Avifauna amenazada

Por su parte, la organización ecologista SEO-Birdlife ha comunicado al Gobierno aragonés que el proyecto de parque eólico es incompatible con la preservación del medio ambiente, porque afectaría a avifauna amenazada, como el águila perdicera (en peligro de extinción), águila real, halcón peregrino, búho real y buitre leonado.

Además de la incidencia medioambiental que argumentan estas entidades, también la empresa Retevisión ha advertido de las interferencias que la presencia de un parque eólico podría ocasionar en las señales de televisión. Cerca de Tobed, en el pico de la Sierra Vicor, hay un centro de repetidores y una base militar de radares y comunicaciones.

Interferencias televisivas

Retevisión ha indicado que los parques eólicos, con carácter general, pueden generar interferencias en los servicios de televisión, por lo que considera necesario que se realice un «estudio previo de simulación», a fin de conocer con más detalle la incidencia que podrían tener los aerogeneradores proyectados.

El asunto queda ahora en manos del Gobierno presidido por el socialista Marcelino Iglesias, que es la institución de la que depende que se pueda desarrollar o no este parque eólico. Más en concreto, la clave está en la evaluación del impacto ambiental que ha decidido llevar a cabo la Administración autonómica.