Los Mossos d'Esquadra han cargado en Barcelona contra manifestantes de los Comités de Defensa de la República (CDR), en noviembre en Barcelona - EFE/ VÍDEO: AT

El próximo examen para la seguridad será el 21-D en Barcelona

Los CDR y la ANC preparan acciones para bloquear Cataluña el día del Consejo de Ministros

BarcelonaActualizado:

Las violentas algaradas en Gerona y Tarrasa (Barcelona) de hace dos días, protagonizadas por radicales independentistas de los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR), son solo el anticipo de lo que puede suceder en Cataluña el próximo 21 de diciembre, fecha en la que Barcelona acogerá excepcionalmente la reunión semanal del Consejo de Ministros, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la cabeza.

Desde que se conoció la decisión del Ejecutivo de desplazarse a la capital catalana para el 21-D, en una clara muestra de Sánchez de fomentar los puentes con el gobierno de la Generalitat, presidido por Quim Torra, los grupos más radiclaes de los CDR pusieron en marcha el operativo logístico para una gran movilización bajo el lema: «El gran paro. El 21-D paremos el país». Esta misma semana, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) se sumó a la protesta indicando que «no será hacer un círculo, ni un lazo de luz». Y la portavoz del gobierno autonómico, Elsa Artadi, alentó a los radicales asegurando que los Mossos d’Esquadra defenderán el derecho a manifestarse de cualquier persona.

La convocatoria de los CDR para este 21-D sigue las pautas anteriores, con el atractivo callejero del movimiento de los chalecos amarillos de Francia, y cuyos principales objetivos son las vías de comunicación de Cataluña. Así, tienen previsto cortar las carreteras en La Junquera (Gerona), frontera con Francia; y en los límites de la región con la Comunidad Valenciana, en Vinaroz (Castellón), y con Aragón. También intentarán bloquear las salidas y las entradas de las mercancías de los puertos de Barcelona y Tarragona; y los accesos a los aeropuertos de El Prat Barcelona y Reus (Tarragona). Además, han fijado como puntos estratégicos para el correcto funcionamiento de los vehículos por autopista las vías AP-7 (en Gerona) y la C-25 (en Manresa).

Pero por encima de todos estos puntos rojos en el mapa de Cataluña, los CDR esperan colapsar Barcelona el 21-D, según distribuyen por internet en los chats creados para tal efecto. La ronda de cirunvalación (Ronda de Dalt y Ronda Litoral) será clave, teniendo en cuenta que el viernes 21 de diciembre se inicia la operación salida de las vacaciones de Navidad. A estos dos puntos se unen las movilizaciones previstas para la ciudad de Barcelona, entre las que no están descartadas protestas ante la Delegación del Gobierno y el Parlamento autonómico.

El espejo del 3-O de 2017

De esta manera, los CDR y la ANC se mueven en los parámetros del 3 de octubre de 2017, fecha en la que incluso la Generalitat colaboró en una huelga salvaje que se convocó como respuesta a las cargas policiales para impedir el referéndum ilegal del 1-O. De momento, la magnitud de los que a fecha de ayer siguen las directrices de los CDR para el 21-D es mucho menor que la que conllevó la organización del 3-O. Pero también es cierto que aquel 3-O puso en evidencia la fragilidad de un sistema que con apenas unos cuentos cientos de radicales bien organizados puede colapsar.

En este contexto, cabe recordar igualmente, que el 21-D (fecha en la que en 2017 se celebraron las autonómicas catalanas convocadas por el Gobierno de Españ a tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución) vence el ultimátum que la ANC estableció al gobierno autonómico de Torra para que este ponga sobre la mesa de los políticos y la sociedad una hoja de ruta clara y concisa para aplicar la república que, en opinión de los líderes de la entidad, se votó afirmativamente el 1-O y proclamó el Parlamento de Cataluña el 27 de octubre. Y que trajo consigo la destitución de todo el gobierno autonómico por parte del Gobierno de España y la posterior suspensión de la declaración independentista por el Tribunal Constitucional, el 31 de octubre.

En contraste, la Delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, recordó esta semana que el Consejo de Ministros se celebrará en Barcelona sin ningún problema y con la máxima seguridad, ya que los Mossos d’Esquadra, la Policía Nacional y la Guardia Civil trabajan en «intensa» coordinación para ello.