El diputado socialista Pérez Tapias, autor de la iniciativa que hoy ha contado con el único voto a favor de su partido / ABC
El diputado socialista Pérez Tapias, autor de la iniciativa que hoy ha contado con el único voto a favor de su partido / ABC

Prospera la petición del PSOE de compensar a los descendientes de los moriscos

M. CALLEJA| MADRID
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Quién iba a decir a los 300.000 moriscos que fueron expulsados de España en 1609 que, cuatro siglos después, el Congreso iba a pedir al Gobierno de la Nación una reparación para sus descendientes. Los cuatro millones de parados tendrán que seguir esperando a que la prometida y anunciadísima recuperación económica les llegue a ellos -el presidente Zapatero ya ha dicho que no sabe cómo ni cuándo será-, pero la población que desciende de aquellos musulmanes bajo dominio cristiano, que ahora viven en el Magreb y el África subsahariana, ya puede reclamar los «vínculos económicos, sociales y culturales» con España que ha aprobado el Parlamento.

Ha sido una iniciativa «exprés», vista y no vista. Se firmó el 12 de noviembre y ayer, día 25, ya estaba en el orden del día de la Comisión de Exteriores. La dirección del Grupo Socialista, que en buena medida se ha desentendido de la proposición no de ley del diputado granadino José Antonio Pérez Tapias, parecía tener prisa por quitársela de encima cuanto antes. El texto sobre los moriscos ha animado la semana entre los diputados, incluidos los socialistas. El presidente de la Comisión Constitucional, Alfonso Guerra, comentó en privado que ese tipo de iniciativas no son serias y apostilló que cuando se deja de hacer política para hacer historia, todo es poesía. «Y se hace el ridículo», añadió otro diputado, según fuentes parlamentarias que conocieron esa conversación.

El estupor generalizado por esta iniciativa -que deja en manos del Gobierno las actuaciones que estime necesarias para establecer y reformar, por diversos medios y en la forma en que cada caso considere más conveniente, esos vínculos económicos- se reflejó ayer en el debate de la Comisión de Exteriores. El PSOE se quedó solo en defensa de la proposición. Eso sí, a la hora de votar no faltó ni uno de sus miembros, y lograron aprobarla con 18 votos a favor (sólo los socialistas) y 8 en contra (PP y CiU). El Grupo Popular más los nacionalistas catalanes suman, en realidad, 17 votos, pero varios diputados llegaron tarde a la votación. El resto de los grupos ni siquiera consideró pertinente participar en el debate e hicieron mutis por el foro. De hecho no se presentó ni una sola enmienda.

El socialista Pérez Tapias admitió después que le habría gustado un consenso sobre su iniciativa. No tocaba. En la Comisión defendió que la sociedad debe «rememorar una página trágica de su historia». «Forma parte del inexcusable ejercicio de memoria histórica saber qué pasó con esa población. Hay que recuperar la memoria histórica sobre los moriscos y reconocer la injusticia que se cometió, para establecer nuevos lazos entre la España de hoy y sus descendientes», sostuvo.

El presente en el Sahara

Por el PP, Santiago Lanzuela prefirió hablar del presente, para no «autoflagelarnos» con el pasado, y se fijó en la situación del Sáhara: «No sé si la saharaui Aminatou Haidar vendrá de los moriscos que expulsamos hace 400 años, que expulsaron, mejor dicho, porque yo no estaba, ni usted tampoco, pero a mí me preocupa hoy qué hace España, qué hacen su grupo y el mío con ese conjunto de saharauis a los que hemos dejado desamparados».

A la misma hora, en la Comisión Constitucional se debatían dos iniciativas de «memoria histórica». PSOE y PP rechazaron una iniciativa de CiU para compensar a la prensa que fue incautada por el franquismo. El diputado del PP Jorge Fernández Díaz aprovechó para sacar a relucir la proposición sobre los moriscos, y preguntó, con ironía, por qué los socialistas quieren reparar a sus descendientes y no a los jesuitas, que también fueron expulsados.