Promoción interna y «reservistas»

POR ÁNGEL COLLADOMADRID. Descartado un congreso de cambios por falta de tiempo o ganas de meterse en líos antes de las elecciones generales, la dirección del PP se decanta por promocionar durante los

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POR ÁNGEL COLLADO

MADRID. Descartado un congreso de cambios por falta de tiempo o ganas de meterse en líos antes de las elecciones generales, la dirección del PP se decanta por promocionar durante los próximos meses caras «relativamente nuevas» para ampliar su panoplia de portavoces fijos -Acebes y Zaplana- y, ya para la precampaña, en enero, recuperar a los «reservistas» destinados en el Parlamento europeo -Jaime Mayor, Luisa Fernanda Rudi o Pilar del Castillo- y buscar el apoyo de «ex» como Rodrigo Rato. No caben más sorpresas para los próximos meses que la vuelta o recolocación de dirigentes dispuestos a ayudar en la carrera electoral que ha empezado ya.

«Hay que fichar, incorporar, promocionar o recuperar a todos los que se pueda, incluidos Rato, Mayor, y hasta a Cascos, si están dispuestos y para lo que estén dispuestos». «Tenemos que ir a por todas». «Hay que estar en primer tiempo de saludo, nadie pondrá por delante el interés personal ante lo mucho que nos jugamos». Son comentarios comunes entre los principales dirigentes del PP al referirse a la cuestión central de los equipos para los próximos comicios. No sobra nadie, dicen. Casi todos prefieren ser convocados para lo que sea.

Más que afán en la búsqueda de estrellas, que no lo hay, se detecta en todos los sectores del PP, en activo o en la reserva, disposición a colaborar y dar la cara en una cita en la que si Zapatero sale indemne dará paso al definitivo entierro del régimen constitucional del 78, según temen.

Mariano Rajoy ha dado pruebas en las últimas semanas de que quiere ampliar y cambiar la plantilla de caras y voces en la primera línea de la batalla electoral. Ninguno de los responsables de la anterior campaña repiten. Los nombramientos del portavoz en el Senado, Pío García-Escudero, para dirigirla, del ex ministro Juan Costa, para coordinar el programa, o de Ignacio Astarloa, como interlocutor con Interior, dan pistas del perfil de los futuros «promocionables». Es «cambiar por adicción», que dicen en el PP; y en esa línea se moverán las promociones internas a partir de septiembre.

Persuadidos de que el debate sobre el estado de la Nación poco o nada ha podido modificar la intención de voto por muy instalada que esté la idea de que Zapatero se impuso a Rajoy, en la dirección del PP insisten en que el retrato más aproximado a la realidad de la opinión pública sigue siendo el resultado de las elecciones de mayo, en las que el partido de la oposición obtuvo más votos que el del Gobierno. Sigue instalado el empate técnico.

En recuperación

En el PP parecen haber superado la fase depresiva en que entraron al ver que Zapatero salía vivo y hasta resucitado del debate, al menos ante la opinión publicada. No obstante,las consecuencias de su política se constatan por encima de las operaciones de imagen, como la paga de los 2.500 euros por hijo o la oferta a Bono para presidir el Congreso en la próxima legislatura.

El Estatuto catalán se revela en toda su inconstitucionalidad y como amenaza cierta para la viabilidad del Estado con la puesta en marcha de la agencia tributaria independiente. La negativa del PSOE y sus socios a derogar el aval del Congreso para negociar con ETA ponen sobre aviso del largo alcance de la apuesta de Zapatero por «el final dialogado» de «la violencia». Y las dudas del presidente del Gobierno sobre Navarra sugieren cálculos e incluso cruces de mensajes más discretos que los hasta ahora conocidos.

Esos hechos, más que los movimientos tácticos para recuperar la iniciativa como la remodelación del Gobierno en cartera de segundo orden o sin competencias, son los que se impondrán en el debate político en los próximos meses, según el análisis del PP, donde se ratifican en que es muy importante acertar también con los tiempos, en que no conviene precipitarse con ofertas de campaña cuando todavía falta para que arranque.

Aunque hay auténtico temor a abrir la discusión sobre las listas -la consigna es que no toca hasta enero, salvo que haya adelanto de los comicios a otoño-, sí que se registran en los grupos parlamentarios los primeros movimientos. Los que están quieren seguir y algunos ex parlamentarios ahora consejeros de Comunidades autónomas también están dispuestos a volver.

En el Parlamento europeo los «reservistas» -ex ministros, ex altos cargos y ex dirigentes del partido- esperan instrucciones. Algunos desean volver a la política nacional, pero otros confían en que se no acuerden de ellos y cerrar su etapa en Estrasburgo.

En fuentes del PP se da por descontado que Rajoy recurrirá a Mayor Oreja para la precampaña y la campaña. Ya ejerce como experto en materia antiterrorista y análisis sobre la ofensiva nacionalista, tanto de puertas adentro en la dirección del partido como en los actos públicos de fin de semana. Falta por ver si optará a escaño en el Congreso y por qué circunscripción puede concurrir.

Tienen todas las papeletas para regresar y encabezar las candidaturas del PP la ex presidenta de las Cortes, Luisa Fernanda Rudi (Zaragoza) o la ex ministra Pilar del Castillo (Granada). Las cuotas de mujeres obligatorias por ley en las candidaturas facilitará o empujará, según los casos, al regreso de otras eurodiputadas como Ana Mato.

«Números uno»

También está el caso de «números uno» provinciales y figuras de peso como la del ex portavoz parlamentario Luis de Grandes (Guadalajara) que pueden ser requeridos para reforzar la oferta electoral del PP. O la de ex ministros como Cristóbal Montoro, ya inclinado por la actividad privada, pero que mantiene una estrecha colaboración de asesoramiento con la dirección del partido y puede ser llamado, al menos, para funciones de representación o debates públicos.

No hay datos nuevos de la colaboración más esperada y deseada, la que puede prestar Rodrigo Rato a partir de octubre, en cuanto vuelva del Fondo Monetario Internacional.No ha vuelto a hablar con Rajoy. Su concurso dependerá de qué oferta acepte de las dos que tiene de grupos empresariales privados y de si hay adelanto o no de los comicios. Se da por hecho que apoyará en la campaña, pero parece más difícil que vaya en las listas. Aznar le planteó en los comicios de 2000 que concurriera por Barcelona, pero entonces prefirió seguir en su puesto de «número dos» por Madrid.

Además de recurrir a «reservistas» y buscar nuevas figuras dentro y fuera del partido, para volcarse y dejar claro que en las elecciones «va a por todas» -algo que reclaman todos los sectores-, a Rajoy le queda además la cantera municipal de alcaldes y alcaldesas que acaban de barrer en las urnas, como como Ruiz-Gallardón o Rita Barberá.