Proinosa, germen de la trama

J.A. | MADRID
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La constructora dirigida por Josep Singla, imputado en la operación «Pretoria» y en libertad bajo fianza de 500.000 euros, ha defendido la legalidad de sus actividades por activa y por pasiva, asegurando que todos los pagos recibidos del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) lo han sido en virtud de la ejecución de obras fijadas en contratos.

Sin embargo, la sombra de la sospecha ha planeado sobre Proinosa desde el primer momento, cuando su nombre salió a la luz como una de las empresas que formaban parte de la presunta red de corrupción urbanística. No es la única. Junto a ésta, servían a la trama otras que operaban no sólo en la localidad citada sino también en Badalona o en San Andrés de Llavaneras, ayuntamientos a los que el juez Garzón ha solicitado diversa documentación sobre sus planes de ordenación urbanística. Entre esas sociedades figuran Niesma Corporació, Zellingen, Sanur Cien o City Actividades Inmobiliarias.

Según el auto de prisión de Garzón, Proinosa fue una de las adjudicatarias del proyecto original de la «operación Pallaresa», uno de los «pelotazos» que Garzón investiga, en este caso, en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona).

En la mayoría de sus obras en esta localidad el cliente es Gramepark, la empresa municipal que preside el concejal de urbanismo Manuel Dobarco. Pero, por encima de todas las obras de Proinosa, destaca la concepción de Cubics, unos terrenos que, tras varios cambios de titularidad y revalorizaciones millonarias, albergarían una torre de 24 plantas con viviendas «exclusivas», un hotel y cines.