La Princesa Ana visita el Peñón al cumplirse 300 años de la ocupación por los corsarios

J. MARTÍNEZ-MURGA
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La Princesa Ana de Inglaterra, segunda hija de la Reina Isabel II, llegaba al aeródromo del Peñón de Gibraltar con 25 minutos de retraso sobre el horario previsto. Se trata de una visita que se ha visto envuelta en polémica después de las críticas surgidas desde diferentes sectores de la diplomacia y las autoridades españolas que la tildaron de «inoportuna», ya que viene a celebrarse coincidiendo con los trescientos años, el próximo 4 de agosto, de la toma de Gibraltar por los corsarios.

El Gobierno del Peñón calificó las reacciones surgidas desde España de «incomprensibles», subrayando que Gibraltar es «territorio soberano británico» y se encuentra bajo el mandato de la Reina Isabel II, tal como nuestro país ya reconoció. «La protesta formal del Gobierno español es incomprensible». España considera «válido el Tratado de Utrecht» por el que «se cedió a Gibraltar a Reino Unido de forma perpetua y no existe una base racional o creíble para la objeción española», señalaron las autoridades de la Colonia.

Máximas autoridades

El reactor privado de la Casa Real británica aterrizaba en la zona norte del aeródromo gibraltareño a las 14.38 minutos. Ana de Inglaterra fue recibida por el alcalde, John Alcántara; el ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana, y el gobernador del Peñón, Sir Francis Richard, además de por representantes de las Fuerzas Armadas en la Colonia, entre ellos sus máximos responsables, los comandantes David Wright y Clive Blount.

La Princesa vestía un conjunto largo de color rosa pálido, guantes negros a juego con el calzado y una pamela fucsia. Tras bajar del avión y saludar a las autoridades pasó revista a una compañía de honor de los tres Ejércitos pertenecientes al Regimiento Real de Gibraltar. Ana de Inglaterra se mostró en todo momento amable y departió con los soldados para luego inspeccionar las instalaciones del aeropuerto antes de seguir su recorrido por el centro de la ciudad.

Sobre las 14.50 minutos, la Princesa cruzó la céntrica plaza Casemates de Gibraltar a pie, desde la conocida zona de Water Gates hasta Casemates Hill, y desde allí se dirigió en un vehículo oficial hasta la recién remozada plaza de John Mackintosh, sede del Parlamento gibraltareño y donde antiguamente se erigía la residencia del ducado de Kent. Entre vítores y aplausos, fue recibida por más de 600 personas que se encontraban en los alrededores de la plaza, inaugurada por la representante de la Casa Real británica y por el ministro principal de la Roca, Peter Caruana. Ambos descubrieron una placa conmemorativa de la visita real, la segunda en cincuenta años, según las autoridades españolas, a pesar de que las autoridades gibraltareñas, por medio de una comunicado, precisaron que desde 1993 a 2001 el Peñón ha recibido siete visitas de representantes de la Monarquía, entre los que se encontraban los Príncipes Eduardo y Alexandra, los duques de Gloucester, los de Kent o el Conde de Wessex.

Las personas congregadas en la plaza de Mackintosh siguieron con expectación los actos programados para la visita Real. Veintidós niños de entre 9 y 12 años de la Escuela de Danza de Gibraltar interpretaron un espectáculo de música disfrazados de gatos. El siguiente acto, interpretado por la Stylos Dance Company con música de Pavarotti, fue una alegoría al amor. Una vez acabadas las actuaciones musicales, que fueron recibidas con más aplausos por el público asistente, la Princesa Ana se acercó, acompañada por su marido, a saludar a los bailarines, al equipo de Gobierno de Gibraltar y a los encargados de la restauración de la plaza, así como al público, que la despidió con aplausos e incluso la agasajó con algún presente.

Agenda apretada

Algunos de los asistentes mostraron su satisfacción por la visita de la Princesa, aunque no ocultaron su deseo de que hubiera sido la propia Reina Isabel II la que hubiera visitado Gibraltar para asistir a los actos con los que se recuerda el tercer centenario de la ocupación. Una vez inaugurada la plaza, la Princesa Ana se retiró a descansar a sus aposentos en la Residencia del Gobernador por espacio de unos treinta minutos, para después seguir con su apretada agenda que la llevó a visitar la Oficina de Consejos al Ciudadano.

Tras la Oficina de Consejos, la representante de la Casa Real se dirigió al Real Club de Yates de Gibraltar donde asistió a una recepción, para retirarse luego a descansar sobre las 19.00 de la tarde. La visita se realiza con excepcionales medidas de seguridad y en el dispositivo participan unas 700 personas, entre soldados de los tres ejércitos, policía y miembros de la seguridad privada de la Casa Real.