El ciudadano alemán Khaled El Masri, a su llegada hoy a la Audiencia Nacional. EFE
El ciudadano alemán Khaled El Masri, a su llegada hoy a la Audiencia Nacional. EFE

El primer testigo de los vuelos de la CIA en España cuenta las torturas que sufrió

El ciudadano alemán de origen libanés Khaled El Masri ha narrado hoy durante tres horas al juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno los detalles del secuestro y torturas que sufrió en 2004, durante

EUROPA PRESS | MADRID
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El ciudadano alemán de origen libanés Khaled El Masri ha narrado hoy durante tres horas al juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno los detalles del secuestro y torturas que sufrió en 2004, durante unos cinco meses, a manos, presuntamente, de agentes de la CIA, quienes le trasladaron desde Macedonia hasta Kabul (Afganistán) en un vuelo que pudo haber tenido su origen en el aeropuerto de Palma de Mallorca, informaron fuentes jurídicas.

El interrogatorio de El Masri, que ha testificado en alemán, se incardina en las diligencias acordadas por el juez español para investigar la supuesta existencia de torturas relacionadas con el uso de aeropuertos españoles por la CIA para el traslado de presos. Se trata de la primera vez que este testigo, que ya ha contado su historia en el Parlamento Europeo y en la Cortes alemanas, depone ante un juez.

El Masri ha estado asistido por su abogado, el croata Manfred Gnidjic, y en el interrogatorio también han estado presentes el fiscal de la Audiencia Nacional Vicente González Mota y varios abogados que representan a la acción popular, como los letrados mallorquines Fernando Gumila e Ignasi Rivas; José Luis Galán y Endika Zulueta (por la Asociación Libre de Abogados) y Manuel Ollé ( en representación de la Asociación Pro Derechos Humanos de España).

Fuentes de la acusación han señalado que los letrados Gumila y Rivas pidieron al juez que aceptara la personación del testigo alemán como perjudicado en los hechos que se investigan, si bien Moreno rechazó esta posibilidad por considerar que ahora no es el momento procesal para ello.

Durante el interrogatorio, según las mismas fuentes, el testigo se ha emocionado visiblemente al revivir lo ocurrido, lo que ha obligado a hacer un receso. La Audiencia Nacional es competente para investigar las torturas por ser este delito de persecución universal, según señala Ley Orgánica del Poder Judicial.

Relato estremecedor

A preguntas del juez Moreno, El Masri , -ciudadano alemán de 43 años y padre de cinco hijos, de origen libanés, aunque nacido en Kuwait- ha contado cómo fue detenido el 31 de diciembre de 2003 en la frontera de Serbia y Macedonia por los servicios secretos de este segundo país, al que se dirigía de vacaciones.

Se le acusó de portar un pasaporte falso y se le llevo a Skopje, donde permaneció retenido 23 días en un hotel que luego supo que se llamaba Skopsi Merak, donde fue interrogado para intentar que confesara haber estado en un campo de entrenamiento perteneciente a Al Qaeda en Jalalabad (Afganistán).

EL 23 de enero fue esposado y se le puso un pañal y un chándal de color azul con las mangas y el pantalón cortados. Aunque se le vendaron los ojos, durante un cambio de vendaje pudo ver a unas siete personas encapuchadas y vestidas de negro. Fue maniatado y trasladado a un lugar que, por el ruido, identificó como un aeropuerto, y después fue tirado al suelo y drogado, aunque calcula que el viaje hasta donde después supo que era Kabul duró unas veinte horas.

Alimentación forzosa

En la capital afgana fue introducido en una celda muy sucia y desde allí era trasladado maniatado a otras habitaciones donde fue sometido sistemáticamente a interrogatorios por parte de estadounidenses, aunque al final de su cautiverio en los interrogatorios participó un ciudadano alemán, de nombre Sam.

Durante el secuestro hizo una huelga de hambre -entre el 5 de marzo y el 10 de abril-, de la que desistió después de que se le administrara alimento por un tubo que le introdujeron por la nariz hasta el estómago.

Finalmente, el 29 de mayo de 2004 fue trasladado de nuevo a un aeropuerto y, tras obligarle a cambiarse de ropa, le fueron devueltas sus pertenencias y se le introdujo en un avión hasta algún lugar de europa. Después viajó unas siete horas en autobús hasta ser puesto en libertad en un bosque, en la frontera entre Serbia, Macedonia y Albania. Allí le retuvieron por estar en situación ilegal, se le introdujo en un vuelo a Frankfurt (Alemania) y desde allí llegó en tren hasta su casa, que encontró vacía porque su familia se había trasladado a Líbano.

A preguntas de los abogados de la acusación popular, El Masri reconoció haberse sentido "intimidado con armas y totalmente controlado y presionado, aunque no fue objeto de maltrato físico".

Sobre el vuelo que le trasladó a Kabul desde Macedonia, dijo que supo posteriormente, por la prensa, que se trataba de un aparato grande y que hizo varias paradas, entre ellas en Palma de Mallorca, hasta llegar a Kabul. Dentro del avión no oyó ningún tipo de conversación y no puede identificar a los miembros de la tripulación, aunque sí podría hacerlo respecto a algunas personas que le interrogaron en Kabul.

Otros testigos

Fuentes de la acusación señalaron hoy que el juez Moreno ha aceptado la citación de otros testigos, entre ellos responsables del aeropuerto de Palma de Mallorca y de su servicio de 'handling', si bien dichos interrogatorios podrían producirse por exhorto a los juzgados mallorquines.

El juez Moreno se declaró competente para investigar estos hechos el pasado 12 de junio, en contra del criterio del fiscal González-Mota, que propuso que la causa se devolviera a los juzgados mallorquines que habían iniciado la investigación.

A pesar de la posición de la Fiscalía, Ismael Moreno reclamó varios documentos, la mayoría de los cuales ya ha llegado al Juzgado Central de Instrucción número 2, entre ellos todos los datos sobre tripulantes y vuelos existentes, como los informes sobre los mismos realizados por Amnistía Internacional, Human Rights Watch y el Parlamento Europeo (el elaborado por el suizo Dick Marty y aprobado por la Cámara el pasado 12 de junio y otro de la Comisión Temporal de la Eurocámara cuyo ponente fue el eurodiputado Giovanni Fava).

La Fiscalía balear archivó, tras estudiar un informe de la Guardia Civil, las diligencias que ella misma había abierto a raíz de una información sobre los vuelos de la CIA publicada en el "Diario de Mallorca" el 13 de marzo de 2005. Al día siguiente un grupo de ciudadanos, representados por Gumila y Rivas, presentó una denuncia por los delitos de detención ilegal, secuestro y torturas en relación con la utilización de la CIA del aeropuerto de Son Sant Joan, y a raíz de esta denuncia comenzó la instrucción de un juez balear que se inhibió en favor de la Audiencia Nacional.