¿Qué va a ser del presidente lejos del Palacio de La Moncloa?

Ayer, José María Aznar finalizaba su último viaje al extranjero como presidente del Gobierno. El futuro del actual jefe del Ejecutivo sigue rodeado de misterio. Desde FAES, trabajará para consolidar la doctrina centrista, pero, a la vez, puede convertirse en «embajador» volante de Bush

LUIS AYLLÓN
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MADRID. Al paso que van las cosas habrá que convocar una especie de «Operación Triunfo» entre los afamados adivinos que tenemos en España para saber cuál será el futuro de José María Aznar cuando deje el Palacio de La Moncloa.Puede ser que incluso ni el propio presidente del Gobierno lo sepa con exactitud, aunque, cuando se le pregunta por ello, le gusta practicar con los periodistas una especie de juego que consiste en levantar un poco el pico de la manta o la tapa de la caja y bajarla enseguida, antes de que se pueda ver nada. De paso, esboza una sonrisa algo maliciosa y asegura que alguna de las cosas que hará sorprenderán a más de uno. Pero de momento no pasa de ahí.Aun así, a lo largo de los últimos meses, José María Aznar ha ido desvelando pequeños detalles que contribuyen a descartar posibles salidas. Por ejemplo, en su penúltimo viaje a Washington, reveló que no tenía intención de cambiar de país de residencia, afirmación que echa por tierra la idea de un traslado prolongado a Estados Unidos para impartir algún curso en una universidad de ese país y, de paso, profundizar en sus conocimientos de la lengua inglesa.Aznar, que no tiene dificultades para hablar en francés con otros mandatarios, ha procurado durante su estancia en La Moncloa aprovechar los huecos que le quedaban para refrescar el inglés que aprendió en el colegio El Pilar, situado en la calle Castelló de Madrid (barrio de Salamanca), pero aún no se ve en condiciones de manejarse con fluidez. Sólo una vez, en 1998, ante la fortaleza española de Pensacola, en Florida, se lanzó a pronunciar un discurso en la lengua de Shakespeare. No volvió a repetir la experiencia. Esta circunstancia idiomática no le favorece nada para ocupar puestos de proyección internacional. Por eso, alguno de los destinos que se le adjudicaban, como la Secretaría General de la ONU, para la que, sin duda, le apoyaría George Bush, no parecen, en principio, muy a su alcance.

Europa lejana

Menos problemas de ese tipo plantearía un cargo de responsabilidad a nivel europeo. Sin embargo, en sus últimas declaraciones a TVE, Aznar dijo no sólo que no sería candidato a la Eurocámara, sino también que no aspira a ningún puesto en la UE. Presidir la próxima Comisión Europea no le seduce: No le agrada vivir en Bruselas, mientras su esposa, Ana Botella, se queda en Madrid, dadas sus responsabilidades como concejal de Empleo y Servicios al Ciuadadano; y sabe que quienes realmente mandan en la Unión son los jefes de Estado y de Gobierno.Más atractivo le resultaría ocupar el futuro cargo de presidente del Consejo Europeo, pero eso, al paso que marcha el proceso de elaboración de la Constitución Europea, se aleja mucho en el tiempo. Nadie piensa que antes de 2007 haya un presidente europeo, cosa que, por otra parte, le podría beneficiar, porque para entonces pueden haberse curados las heridas de sus choques con Francia y Alemania a causa de su posición en la crisis de  Irak.Todo hace pensar que José María Aznar se va a tomar las cosas con cierta calma y que, una vez que ceda los trastos a su sucesor, no se va a precipitar. En el plano familiar, su primera tarea será el cambio de domicilio y, poco después, se convertirá en abuelo. Así que lo previsible es que se instale tranquilamente en su despacho de la Fundación de Análisis y Estudios Sociales (FAES), promovida por el PP, y que desde allí diseñe su lista de tareas para los próximos años, que incluye la creación de un cuerpo de doctrina centrista. No se debe olvidar que  no abandonará la Presidencia de la IDC, la Internacional Demócrata de Centro, que él mismo forjó.

América, América

Un campo en el que sí se da por seguro que trabajará es el del fortalecimiento del vínculo trasatlántico. Lo ha dicho en repetidas ocasiones, la última, en la visita a Washington de enero en la que su amigo George W. Bush elogió la «sabiduría de sus consejos». Más confuso es conocer de qué modo pretende Aznar contribuir a que se profundice en esas relaciones. Algunos apuntan la posibilidad de que, a petición del propio Bush, sobre todo si este gana los comicios en su país, actúe como «embajador» de esa idea o de otras iniciativas internacionales. De hecho, horas antes de reunirse con el presidente estadounidense en la Casa Blanca, el pasado 13 de enero, el jefe del Ejecutivo lanzó la idea de crear un amplio espacio económico entre Europa y Estados Unidos.Además, José María Aznar ha intensificado sus contactos con la emergente población hispana en Norteamérica, a la que tanto corteja Bush y, entre bromas y verás, ha hablado de ofertas de trabajo, hasta el punto de que llegó a decir que estaba dispuesto a presentarse a gobernador de Nuevo México. Lo que sí es seguro es que seguirá viajando con frecuencia a Estados Unidos. Bush ya ha dicho que espera recibirle dentro del influyente club de ex presidentes.