PP y PSOE coinciden en temas de Estado, pero lo social aleja el pacto

La política laboral, el aborto o la religión son los nexos entre socialistas y Podemos

MadridActualizado:

La «gran coalición» entre el Partido Popular, ganador por amplia diferencia de las pasadas elecciones generales, y el PSOE, segunda formación en esos comicios, es a día de hoy imposible, a pesar de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sea partidario de ella con la inclusión, además, de Ciudadanos. Primero, porque España no está en una situación de emergencia nacional, que sería el único escenario posible para que el votante socialista aceptara una operación de este tipo; y segundo, porque a ambas formaciones las unen algunos temas de Estado -el rechazo al referéndum catalán, la lucha contra el terrorismo yihadista o la defensa de la Monarquía parlamentaria como forma de Estado, entre otros-, pero las separan las políticas sociales y la reforma laboral, campos que han sido bandera en la campaña de Pedro Sánchez y en los que tienen mucha más afinidad con Podemos.

Ni siquiera la reforma de la Constitución, que sería un aceptable «leit motiv» para formar un gobierno con vistas solo a los próximos meses, puede servir para llegar a un acuerdo, pues los partidos mayoritarios no están de acuerdo ni siquiera en qué puntos hay que cambiarla.

Como muestra, un botón: mientras que el PSOE apuesta por un Estado federal, el PP aboga por mantener las comunidades autónomas tal como están configuradas; los socialistas quieren retirar, o al menos flexibilizar, el artículo 135 de la Carta Magna, relativo al techo de gasto, algo a lo que los populares se oponen en principio. En definitiva, que los objetivos de unos y otros son difícilmente compatibles, lo que hace la reforma de la Constitución muy complicada, dado que la formación de Mariano Rajoy tiene el suficiente número de diputados para bloquearla (más de un tercio del total), además de tener mayoría absoluta en el Senado.

No menos decisivo para que esa «gran coalición» se pudiera llevar a efecto es la total ausencia de sintonía entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, que es incluso anterior al ya famoso «usted no es decente» que el segundo espetó al primero en el debate electoral. De hecho, desde La Moncloa se deslizaba mucho antes que para el jefe del Ejecutivo el líder de la oposición no era fiable.

Pequeña tregua

Hubo una pequeña tregua para firmar el pacto de Estado contra el terrorismo yihadista -que incluyó su firma en un acto solemne en el Palacio de la Moncloa-, pero más allá de eso las relaciones son prácticamente inexistentes. La última entrevista en La Moncloa, de hace solo unos días, no hizo sino confirmar esta situación.

En este caso la afinidad personal de Pedro Sánchez es mucho mayor con Pablo Iglesias, a pesar de los continuos desafíos y condiciones que este le pone para poder alcanzar acuerdos.

Con este escenario, lo que a simple vista podría parecer algo no descabellado, como es un pacto PP-PSOE para acometer las grandes reformas pendientes y transmitir tranquilidad en un escenario de incertidumbre, parece cada día más alejado. Por mucho que en algunas cuestiones de Estado ambas formaciones estén de acuerdo, el enigma político salido del 20-D está aún muy lejos de ser resuelto.