El PP trata en Aragón de sacudirse el estigma de ser el partido del PHN

El PP trata de demostrar que el trasvase no perjudica a la Comunidad aragonesa, mientras que esgrime sus inversiones en infraestructura hidráulica y de transportes

MANUEL TRILLO/
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ZARAGOZA. El impacto del trasvase del Ebro, cuyas primeras piedras ha colocado el Gobierno en las últimas semanas, es la gran incógnita del 14-M en Aragón. En las municipales y autonómicas de mayo, esta obra impopular pasó factura al PP, pero en las elecciones generales entran otros factores en juego. Además, aunque el programa socialista expresa su rechazo al trasvase previsto en el Plan Hidrológico, Rodríguez Zapatero no ha logrado despejar las dudas sobre cómo piensa resolver el déficit hidráulico de Levante.

La estrategia de los populares, con el resto de partidos en contra (PSOE, CHA, PAR e IU), pasa por afrontar la cuestión sin complejos, intentando demostrar que es mejor que otros aprovechen el agua antes de perderse en el mar. Al tiempo, venden sus inversiones en infraestructuras hidráulicas y de transportes, sobre todo el AVE.

Lo cierto es que, salvo el CIS, nadie cree que se repitan los resultados de 2000, cuando el PP se hizo con ocho de los trece diputados en liza. Pero, aun perdiendo escaños, la mayoría de sondeos sigue dándole la posibilidad de ganar en votos, lo que significaría un varapalo para la apuesta casi exclusiva de Marcelino Iglesias por la lucha contra el trasvase. Precisamente por ello el presidente aragonés se está implicando de manera personal en la campaña, pese a no ser candidato.

El tirón de Rudi

En frente está la rocosa Luisa Fernanda Rudi, una de las mujeres con mayor peso específico dentro del panorama político. Asediados por el frente antitrasvase y tocados aún por el asesinato por ETA de su ex presidente regional Manuel Giménez Abad, los populares aragoneses tienen en la presidenta del Congreso su figura más sólida y respetada. Tras su paso por la Alcaldía de Zaragoza, esta «dama de hierro» del PP ha ampliado su talla política al ejercer como tercera autoridad del Estado. Desde este cargo, con menor desgaste que un puesto en el Ejecutivo, su proyección se ha multiplicado y, aunque siempre se la ha adscrito al entorno de Rodrigo Rato, es seguro que Mariano Rajoy no desaprovechará sus valores si gana los comicios del domingo.

Los socialistas han recurrido al fichaje del hasta hace poco secretario regional de UGT-Aragón, Jesús Membrado, para su candidatura en Zaragoza, ante la falta de un líder visible que pudiera plantar cara a Rudi. Casi sin tiempo para enfundarse el traje de candidato, su procedencia sindical se aprecia en ciertos tics como el reparto de octavillas contra el trasvase o sus críticas iniciales a la reforma fiscal de Zapatero.

La tercera formación en discordia es Chunta Aragonesista (CHA), de la que José Antonio Labordeta va como número uno. El cantautor, que se hizo célebre por el programa de TVE con el que recorrió España, ha permitido con su presencia en el Congreso que el nacionalismo aragonés de izquierdas haya tenido un altavoz en Madrid contra el trasvase. Los nacionalistas han crecido progresivamente hasta formar parte del Gobierno de Zaragoza, la quinta ciudad de España, y ahora aspiran a su segundo representante en el Congreso. El Partido Aragonés (PAR), socio conservador del PSOE en el Gobierno regional, parece lejos de volver al Parlamento nacional e Izquierda Unida apenas tiene peso por la absorción de su espectro ideológico por Chunta.