El PP sondea a CiU y CC para el reparto de cargos en las mesas de las Cámaras

ÁNGEL COLLADO
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El secretario general del PP, Mariano Rajoy, ha empezado a dar los primeros pasos para organizarse en la oposición. Ayer encomendó al portavoz parlamentario del Grupo saliente, Luis de Grandes, que abra negociaciones con los demás grupos para formar las Mesas del Congreso y el Senado. CiU y CC fueron los primeros sondeados.

Están en juego las presidencias, vicepresidencias y secretarías de ambas Cámaras, más las presidencias de las distintas comisiones. En el PP prevalece la idea de que algunos ministros ahora en funciones pasen a esos cargos y los demás se queden como parlamentarios de base, pero no serán portavoces en las materias de sus actuales carteras.

Rajoy tendrá que decidir la próximas semana si acepta la propuesta socialista de apoyar la candidatura de Manuel Marín para dirigir el Congreso -el PSOE no quiere quedarse sólo con los votos de ERC e IU- y si quiere un gran pacto general entre todos los grupos que diera al PP la presidencia del Senado con apoyos socialistas.

Las negociaciones entre los grupos parlamentarios para formar las mesas del Congreso y del Senado se presentan más complicadas que nunca. Si se respeta la tradición, las presidencias de las dos Cámaras serán para los partidos con mayor número de parlamentarios, pero al no llegar el PSOE a la mayoría absoluta en el Congreso ni el PP en el Senado, dependen de hecho de los pactos con los demás grupos. Tras las primeras conversaciones cruzadas, los socialistas han mostrado sus preferencias por CiU y Coalición Canaria, aunque ERC e IU sean sus aliados más lógicos, pues con ellos gobiernan en Cataluña.

El PSOE aspira a que Manuel Marín sea presidente del Congreso por unanimidad, como Luisa Fernanda Rudi en la pasada legislatura, y admiten que el PP aspire a presidir el Senado. Así, simplificarían las negociaciones con CiU, ERC, IU-IC, CC, PNV y los partidos fijos en el Grupo Mixto.

Además, el PSOE tiene el problema de que los Grupos Populares, votando a sus propios candidatos y sin negociar con nadie, tienen garantizados cuatro de los nueve puestos de la Mesa del Congreso y tres de los siete de la del Senado. La entrada de cualquier grupo nacionalista -CiU, ERC o PNV- dejaría a los socialistas en minoría en el órgano de gobierno del Congreso.

De las primeras consultas se deriva que CiU y CC no están dispuestos a alinearse incondicionalmente con el PSOE, mientras que ERC rechaza que la presidencia del Senado sea para los populares. Al Grupo Popular del Senado le basta el apoyo de nacionalistas catalanes o regionalistas canarios para garantizar la continuidad en el cargo de Juan José Lucas y está por tomar la decisión política de si aceptarían presidir la Cámara con los votos de los socialistas.

Coalición Canaria depende del PP para optar a tener grupo parlamentario propio por el método habitual del «préstamo» de diputados de UPN.