Las delegaciones socialista y popular durante su reunión en el Congreso.ABC

El PP quiere hacer valer sus 148 escaños en el reparto de cargos del Congreso

J. L. LORENTE/
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MADRID. La primera reunión de trabajo entre el PP y el PSOE para negociar la composición de los órganos parlamentarios concluyó ayer sin acuerdo. La entrevista sirvió para que los nuevos portavoces de los Grupos Popular y Socialista, Eduardo Zaplana y Alfredo Pérez Rubalcaba, respectivamente, enseñaran las cartas que jugarán durante la negociación y se emplazaran a una próxima reunión.

Como ha ordenado el líder del PP, Mariano Rajoy, los populares se mantienen firmes en su postura de hacer valer sus 148 escaños con el objetivo de lograr el mayor numero de puestos en la Mesa del Congreso y las Presidencias de las Comisiones. Otro tanto pasa con el Senado, donde el PP está a tres escaños de la mayoría absoluta.Los socialistas, por su parte, intentan conseguir un acuerdo global en el que puedan sentirse representadas todas las fuerzas parlamentarias.

El PP admite una «presencia plural» en los órganos de gobiernos de las Cámara, pero hace hincapié en que, con los votos de su representación parlamentaria, tendría garantizados cuatro de los nueve puestos en la Mesa del Congreso y tres de siete en la del Senado. El PSOE aspira a que Manuel Marín sea presidente del Congreso por unanimidad, como Luisa Fernanda Rudi en la pasada legislatura, y admiten que el PP tenga al alcance de la mano presidir el Senado.

Por parte del PSOE asistieron el portavoz del Grupo Parlamentario, Jesús Caldera, y el que será su sucesor en el cargo, Alfredo Pérez Rubalcaba. En nombre del PP estuvieron el portavoz saliente, Luis de Grandes, y Eduardo Zaplana, que asumirá esas funciones a partir de la constitución del Parlamento. Pese a que los nuevos portavoces afirmaron a los medios de comunicación que la reunión se había desarrollado en términos «absolutamente cordiales», lo cierto es que la negociación se plantea a «cara de perro». La entrevista, que en un principio se preveía no durase más de treinta minutos, se prolongó por espacio de una hora.

Para Zaplana, el clima fue «positivo», por lo que se manifestó «confiado» en que se pueda llegar a acuerdos. Por su parte, Rubalcaba se mostró convencido de que ambos grupos pretenden alcanzar un acuerdo que respete la pluralidad de las Cámaras y en el que todos los grupos se sientan «cómodos».