Báñez, Serna, Vigo, Alonso y Nadal, con Santamaría; Zoido, Montserrat, Catalá y Tejerina, con Cospedal

Los exministros, dirigentes territoriales y parlamentarios se parten en dos en la carrera por el liderazgo del PP

MadridActualizado:

El Partido Popular empezó a dividirse ayer en dos grandes bloques, entre los que apoyan a Soraya Sáenz de Santamaría y los que respaldan a María Dolores de Cospedal, como candidatas a la sucesión de Mariano Rajoy. Antiguos ministros, diputados, senadores, dirigentes territoriales... Todos empezaron a tomar partido entre las dos principales candidatas, mientras que otro de los aspirantes, Pablo Casado, abría su campaña con una denuncia de «juego sucio» para tratar de empañar su imagen pública.

En esta campaña, que de forma oficial se abrirá el sábado, habrá barro, como pudo comprobar ayer el vicesecretario de Comunicación, quien atribuyó a la guerra interna del partido unas informaciones que ponen en cuestión la veracidad del máster que estudió en la Universidad Rey Juan Carlos. Casado no solo criticó el poco rigor de esas acusaciones, sino que lo relacionó con el proceso que vive el PP: «Todo lo que se publica es para perjudicar. Las casualidades en la vida no existen», aseguró. El expresidente de Nuevas Generaciones pidió a sus rivales «juego limpio», pero la sospecha sobre los puñales que pueden volar en las próximas semanas dentro del PP se hicieron más fuertes.

El plazo para registrar las candidaturas a la presidencia del PP acabó ayer a las dos de la tarde. Toda la mañana fue un continuo desfile de candidatos con sus avales correspondientes en la sede nacional del PP, en la calle Génova de Madrid.

Guerra de avales

El día anterior, la exvicepresidenta perdió la batalla de la puesta en escena de la presentación de su candidatura frente a Cospedal, con unas declaraciones a pleno sol frente al gran acto de partido organizado por la secretaria general, en unas «primarias» que se juegan ante los militantes. Por eso ayer quiso hacer una demostración de fuerza y equipo, pero no con avales, sino con el apoyo de sus primeros fichajes. «No nos interesa la guerra de avales», aseguraron en su entorno. De hecho, aseguró que cuando pasaron de las cien firmas pidió a los suyos que lo dejaran ahí.

Soraya Sáenz de Santamaría, justo antes de anunciar su decisión de presentarse al congreso - EFE

Santamaría llegó caminando a Génova rodeada de su núcleo duro de colaboradores de toda la vida: los exministros Fátima Báñez y Alfonso Alonso, el exdirector de gabinete de Rajoy José Luis Ayllón, más Iñaki Oyarzábal. Poco antes, desde Cantabria, otro exministro, Íñigo de la Serna, que había sonado como candidato, expresó su apoyo a la que fue su jefa en los últimos dos años. También el exministro y portavoz Íñigo Méndez de Vigo se puso del lado de Santamaría, que además cuenta con Álvaro Nadal o Cristóbal Montoro.

El punto fuerte de Santamaría son los exministros, y flojea más con los dirigentes territoriales. De su parte pueden situarse Juan Vicente Herrera (Castilla y León) y una parte de Andalucía, con Juan Manuel Moreno a la cabeza. En esta Comunidad podría controlar Huelva y parte de Cádiz, Málaga y Sevilla. La exvicepresidenta también está más fuerte en el Congreso, con Rafael Hernando al frente. Allí fue portavoz en la oposición y creó un grupo compacto.

El Grupo Popular en el Senado, en cambio, es más próximo a Cospedal, al estar más controlado por los barones territoriales. La secretaria general del PP «controla» al partido en buena parte de las comunidades, y tiene el apoyo de Ángel Garrido (Madrid), José Antonio Monago (Extremadura), pero también del aparato del partido en Murcia, Aragón, Canarias, La Rioja, además de Cataluña o una parte de Andalucía con Zoido a la cabeza.

Los ministros de Cospedal

En el equipo de Cospedal presumen de contar con el respaldo de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y de varios exministros de Rajoy: Dolors Montserrat, Rafael Catalá, Juan Ignacio Zoido e Isabel García Tejerina.

María Dolores de Cospedal, instantes después de anunciar su candidatura
María Dolores de Cospedal, instantes después de anunciar su candidatura - EFE

Precisamente, con Montserrat como «portavoz» de su candidatura, Cospedal abrirá su campaña este sábado en Barcelona, en un acto con afiliados, en defensa de la «unidad de España».

La secretaria general del PP registró su candidatura con un total de 3.336 firmas, «recogidas en 24 horas». Según su equipo, el lunes, a primera hora, recibió una llamada de Pablo Casado, solo cinco minutos antes de que este anunciara en Twitter su intención de presentarse como candidato. Cospedal le ofreció en ese momento unirse a una candidatura de integración, pero el vicesecretario de Comunicación, que había meditado bien su decisión a lo largo del fin de semana, rechazó la propuesta.

Casado insistió ayer en que quiere llegar «hasta el final», ante los continuos rumores de que se acabará integrando en otro equipo. Su fuerza está más en las bases del partido, en los sectores más jóvenes, en los liberales y en el legado ideológico de Aznar. Ganó la primera batalla, la de los avales: se presentó en Génova con 5.000, rodeado por un grupo renovador y muy centrado en el PP de Madrid. Javier Maroto llevó la carpeta de las firmas de Casado, y junto a él estaban José Ignacio Echániz, Isabel Díaz Ayuso, Belén Hoyo, Ana Camíns, Teodoro García Egea, Ignacio Cosidó y Juan Soler.

Casado se presenta como «tercera vía», y como único candidato para evitar la ruptura del partido por el choque de trenes que se avecina. Según Maroto, representa «la ilusión de una nueva etapa en el PP».

La entrada de candidatos en la sede del PP fue incesante a lo largo de toda la mañana. El primero en llegar fue el último en sumarse a la larga lista de aspirantes la sucesión de Rajoy. El séptimo en liza se llama Elio Cabanes, un concejal de La Font de Figuera, en Valencia, que se presentó con 140 avales, logrados en su municipio, según explicó: «Ha llegado el momento de levantarnos del sillón», aseguró. Cabanes dio el campanazo durante la moción de censura, cuando escribió esto sobre Rajoy: «Si ama este país y tiene vergüenza ya puede comprarse una cuerda y hacer lo de los samurais pero a la española».

Pablo Casado, tras anunciar su decisión
Pablo Casado, tras anunciar su decisión - EP

«Las Dos Rosas»

El exministro José Manuel García-Margallo, siempre con sus libros en la mano, consiguió reunir «cerca de 500» firmas, y aprovechó para enviar una seria advertencia a todo el partido: «Esto no es un concurso de belleza, si se convierte en la Guerra de las Dos Rosas, el partido acabará fragmentado». Margallo no quiso pronunciarse sobre el programa de las principales candidatas porque «no lo conoce». Ahora se muestra más neutral, pero en realidad su candidatura está dirigida contra Sáenz de Santamaría, antigua compañera de Consejo de Ministros y su auténtica «enemiga» en el PP.

El diputado por Ávila y portavoz de Exteriores del Grupo Popular, José Ramón García Hernández, es el que intenta transmitir mejor ambiente dentro de un partido donde todo el mundo se mira ahora mismo de reojo. Sin parar de dar la bienvenida «a todos los candidatos que quieran presentarse», él se registró con «alrededor de 500 firmas». Aseguró que cuenta con algún exministro, que podría ser Jorge Fernández Díaz.

José Luis Bayo, expresidente de Nuevas Generaciones del PP valenciano, reunió un total de 400 avales desde el pasado fin de semana. En el PP advierten que el recuento de firmas de cada precandidato se detendrá en cuanto se llegue a 100, que es el mínimo exigido. La proclamación de los candidatos se llevará a cabo mañana, viernes.