Pablo Casado en la pradera durante la celebración de las Fiestas de San Isidro - Jaime García

El PP atribuye su caída a la crisis, la corrupción y la gestión en Cataluña

En un informe interno apunta a la etapa de Rajoy como principal causa

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El desastre electoral del 28 de abril está siendo analizado en Génova desde todos los ángulos posibles, para señalar de forma certera las causas y las consecuencias de esa derrota histórica en las urnas. En un informe interno de la dirección nacional, basado en documentos y análisis externos encargados a especialistas e independientes, se concluye que la fuerte caída del partido en las urnas se debió, principalmente, al desgaste de la marca por la corrupción, las promesas incumplidas durante la crisis económica, incluida la subida de impuestos, y la gestión en Cataluña y en la moción de censura.

Fuentes populares insistieron ayer en que su estrategia en la campaña de las generales «fue acertada», según los análisis postelectorales que están haciendo en Génova. En uno de ellos se subraya que de los 2,7 millones de Vox, 2,4 llegaron al partido de Abascal desde el PP. Hubo un trasvase directo de 1,3 millones, mientras que otros 1,1 millones son antiguos votantes del PP que optaron por la abstención durante el Gobierno de Rajoy y ahora han vuelto a participar, pero para apoyar a Vox. Los otros 300.000 votos de Vox proceden de otros partidos de forma transversal.

El informe de conclusiones del PP está basado en encuestas a votantes de centro-derecha para conocer las razones por las que no votaron a los populares. La causa más citada es la corrupción (alrededor de un 20 por ciento). Dos tercios de las razones de la «fuga» de votos del PP podrían atribuirse a la etapa de Rajoy, por las promesas incumplidas, la gestión durante la crisis y en Cataluña, la batalla ideológica o la pérdida de confianza. A Casado se le podría atribuir el otro tercio de las razones, que podrían ser el «giro a la derecha» que no convenció a parte de los votantes o unos candidatos nuevos que no llegaron a conectar del todo.

En Génova están circulando estos días diversos análisis de las causas de la derrota. En uno de ellos se subraya que el mal resultado en las generales se habría producido igual, o peor, con otros candidatos diferentes, por una fragmentación del espacio de centro-derecha en cuatro: PP, Ciudadanos, Vox «y la abstención». Según los datos de Génova, un millón y medio de antiguos votantes populares se quedaron en casa el pasado 28 de abril. Fueron el «cuarto partido» de centro-derecha. Con esa fractura del espacio, «el problema no era Pablo Casado, porque con otro equipo la derrota habría sido la misma».

A pesar del relevo en el Partido Popular, de los nuevos equipos y de la promesas de regeneración, que se convirtieron en hechos en el último año en cuanto hubo cualquier indicio de sospecha, la corrupción sigue siendo un «lastre» para esta formación. En el informe interno de Génova no les queda otra que reconocer que la lacra de la corrupción se asocia a la marca del PP. Es un estigma que los populares no han logrado sacudirse, y que se sigue haciendo visible en la campaña electoral cuando Casado pisa calle. Más allá de los aplausos o gritos de apoyo, cuando alguien le ataca suele estar relacionado por la corrupción del PP. El partido sigue haciendo penitencia, pero aún no ha sido absuelto.

Además de esos escándalos, el segundo motivo de la fuerte caída detectado por Génova es lo que considera otro «lastre», la gestión del Gobierno de Rajoy, sobre todo por las promesas incumplidas en puntos que se consideraban clave dentro del programa de los populares. Ese incumplimiento ha afectado a la «marca PP», que tiene una «falta de credibilidad» significativa desde entonces.

La tercera causa del retroceso del PP en las urnas está relacionada con la gestión del desafío independentista en Cataluña, y también con otra razón que ha sorprendido más entre los populares, como es la gestión de la moción de censura que presentó Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy y que llevó a La Moncloa al líder socialista tras ganar la votación en el Congreso el 1 de junio del año pasado, precisamente con el respaldo de los independentistas. El electorado de centro-derecha, según se desprende del informe, tuvo una gran decepción al comprobar que los separatistas al final se hacían fuertes con el Gobierno de España, a pesar del 155.

En los documentos que se han analizado hay otras conclusiones «autocríticas» tras el resultado de las elecciones generales. Una de ellas apunta a un excesivo número de propuestas, que originó cierta confusión y «falta de claridad». También la llegada de un equipo nuevo y poco conocido ha podido influir en el escaso entusiasmo del electorado de centro-derecha, y al mismo tiempo se subraya que «no ha habido tiempo» para que ese equipo echara a rodar.