Los policías justifican las cargas ante el «muro humano» del 1-O

Cuatro agentes imputados niegan que aquel día su actuación fuese irregular

BarcelonaActualizado:

Cuando la mañana del 1 de octubre de 2017 los agentes de la Policía Nacional irrumpieron en los colegios para requisar las urnas del referéndum independentista se encontraron con «un muro humano». Los votantes concentrados les impedían cumplir con el mandato judicial de requisar urnas y papeletas. Por eso no les quedó más remedio que cargar contra los manifestantes para hacerse con ellas. Esto fue, en síntesis, lo que ayer defendieron ante el juez cuatro policías imputados por su actuación supuestamente irregular en el operativo contra el referéndum en varias escuelas de Barcelona.

Los cuatro coincidieron en negar que las cargas y sus acciones en particular fueran desproporcionadas, según explicaron fuentes judiciales. Alegaron que se tuvieron que enfrentar contra un «muro humano» y la «hostilidad» de una parte de los votantes que se oponía a la actuación policial. Les insultaron, les llamaron «asesinos» y les retaron diciendo que votarían igualmente. «Allí dentro se dieron golpes con paraguas», defendió en su declaración el inspector jefe que intervino en las escuelas Mediterrània, Pau Claris y Escoles Pies de Barcelona. Negó haber visto aquel día actuaciones irregulares de sus subordinados y, cuando durante su interrogatorio, se le mostraron imágenes de los heridos, el mando llegó a poner en duda que las personas estuvieran sangrando de verdad. «Podría ser pintura roja», valoró ante el juez, según coincidieron en señalar fuentes presentes.

Los cuatro investigados se negaron a responder a las preguntas de los abogados de la Generalitat y del Ayuntamiento, instituciones personadas como acusaciones particulares en la causa. También ignoraron a la acusación popular.

Defendieron sus actuaciones de forma individual. Por ejemplo, uno de los agentes que está acusado de haberle torcido los dedos a una votante y tirarla por las escaleras en el colegio Pau Claris, lo negó todo. Aseguró que únicamente levantó a la mujer para que se fuese del centro de votación. Ella, que mostraba en todo momento actitud agresivamientras blandía un objeto en la mano, se cayó sola por las escaleras, siempre según el agente.

La orden de cargar

La declaración de los cuatro imputados ante el Juzgado de Instrucción 7 de Barcelona -los primeros de un total de 24 agentes que deberán comparecer- no ha arrojado pistas sobre qué mandos ordenaron cargar contra los votantes. El operativo para impedir el referéndum, que integraba a Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos d’Esquadra, estaba coordinado por el entonces coronel y ahora general Diego Pérez de los Cobos. Los policías explicaron ayer que recibían órdenes desde un centro de coordinación al que denominaron «jefatura de unidad de intervención», pero sin aclarar quién lo integraba. Tampoco desvelaron quién dio la orden de cargar contra los concentrados en los colegios. El inspector jefe imputado explicó que en reuniones previas al 1-O se les había indicado que debían actuar «con la mayor celeridad posible» y retirarse en cuanto requisasen las urnas.

Este juzgado de Barcelona, que hoy tomará declaración a otros cuatro agentes imputados, no es el único que investiga la supuesta desproporción de la actuación policial contra la consulta independentista. Un juzgado de Lérida admitió recientemente una querella contra los diseñadores y coordinadores del dispositivo. Entre ellos, el general Diego Pérez de los Cobos.