Operación policial del 30 de enero en Algeciras en la que se detectaron indicios contra el capitán Franco - EFE

El guardia civil detenido por sus vínculos con el narcotráfico guardaba 30.000 euros en su casa

Joaquín Franco, capitán jefe de Policía Judicial de la Comandancia de Algeciras, fue detenido por sus compañeros

Soraya Muñoz
Madrid - AlgecirasActualizado:

Joaquín Franco, capitán jefe de Policía Judicial de la Comandancia de Algeciras, ha sido detenido por sus compañeros de la Guardia Civil por sus relaciones con la banda de traficantes liderada por Emilio el Moro, sucesora de la que dirigía Abdellah El Haj Sadek, el «Messi del hachís». Franco también negoció con este último un polémico acuerdo por el que a cambio de una fianza pequeña en comparación con el volumen de sus ganancias el narco quedaba en libertad a la espera de juicio... Ahora está fugado.

El capitán ha hecho toda su carrera profesional en Cádiz y hace años estaba considerado como uno de los mejores investigadores del Instituto Armado en la provincia, por lo que su detención ha provocado estupor entre sus antiguos compañeros. Sin embargo, desde hace bastantes meses sus actividades generaban recelos, entre otras cosas porque llevaba un nivel de vida no acorde a sus ingresos.

Plan Especial

El pasado 30 de enero la Policía puso en marcha una de las operaciónes de mayor calado de las muchas que se han hecho tras la puesta en marcha del Plan Especial contra la droga en el Campo de Gibraltar. El objetivo era desmantelar la banda de Emilio José Mazuelos, alias «Emilio el Moro», que había sido mano derecha de «Messi» y jefe de los grupos de lanchas y almacenamiento del estupefaciente. Hacía ya algún tiempo que se había establecido por su cuenta y dirigía la organización desde un chalé de Alcobendas (Madrid) junto a sus más estrechos colaboradores. En total, fueron detenidos medio centenar de individuos de los que 17 entraron en prisión.

A lo largo de esa investigación, según las fuentes consultadas por ABC, se detectaron ya indicios de la connivencia del capitán con los narcos. La Policía, al tratarse de un miembro del Instituto Armado, pusieron la información en conocimiento de los máximos responsables de la Benemérita en la zona. Esa decisión es consecuencia de una norma no escrita de cortesía entre los dos Cuerpos, según la cual los trapos sucios tienen que ser lavados en casa.

Nada más tener la información la Guardia Civil puso en marcha una investigación para aclarar los hechos por orden del jefe de la Comandancia de Algeciras. Se trataba de unas pesquisas complicadas ya que el objetivo era una persona que tenía perfecto conocimiento de todas las técnicas que utilizan las Fuerzas de Seguridad y por tanto era muy fácil que detectara que estaba en el punto de mira de sus jefes. A pesar de ello, los encargados del caso lograron evitar que surgieran elementos de desconfianza en el oficial.

Las investigaciones confirmaron que el capitán tenía un «alto nivel de connivencia con la organización criminal de Emilio el Moro y que al parecer el sospechoso cobraba de esta trama por determinados servicios».

Una vez atados todos los cabos, y después de meses de investigaciones llevadas con la máxima reserva, el miércoles por la tarde fue detenido en su casa de Tarifa el capitán Franco acusado de los delitos de revelación de secretos, omisión del deber de perseguir delitos, prevaricación y pertenencia a organización criminal. A continuación se registró su vivienda y su despacho profesional para buscar más pruebas que lo incriminen. En el piso se encontraron 30.000 euros en efectivo.

El oficial fue puesto ayer por la mañana a disposición del titular del Juzgado de instrucción número 4 de Algeciras, que tras oírle en declaración ordenó su ingreso en prisión comunicada y sin fianza. «Las pruebas acumuladas dejan poco margen para la duda», explican las fuentes consultadas por ABC. El magistrado, además, decretó el secreto de las actuaciones.

«Messi del hachís»

El capitán Franco tuvo un papel muy activo en el acuerdo al que se llegó con el «Messi del hachís», que fue detenido tras un polémico acuerdo con el fiscal de la zona que le dejó en libertad con cargos y a la espera de juicio. Al principio este sujeto, considerado el mayor traficante del Campo de Gibraltar, cumplió las condiciones hasta que en marzo del pasado año decidió fugarse. El Haj explicó su espantada en una carta en la que atribuía su decisión a la «enorme presión» a la que se sentía sometido desde la puesta en marcha en 2018 del Plan Especial de Seguridad del Campo de Gibraltar, que está dando unos excelentes resultados.

La noticia del arresto cayó como un jarro de agua fría en la Comandancia de Algeciras, donde aún no se ha superado la muerte del agente de Tráfico Fermín Cabezas cuando perseguía a unos narcos en Los Barrios el pasado 30 de mayo.

Fuentes de la Guardia Civil y de la Policía mostraron su temor de que este episodio pueda empañar el trabajo que se está haciendo contra el narco, que ha conseguido recuperar el principio de autoridad en la zona y obligado a emigrar a otras zonas la delincuencia más grave. «La detención del capitán de Policía Judicial no deja de ser un resultado más de esta labor y demuestra que las Fuerzas de Seguridad no miran a otro lado sea quien sea el implicado. Es verdad que nuestra imagen se puede resentir, pero nadie puede dudar de nuestro compromiso en esta lucha», afirman las fuentes.

También es verdad que los controles internos son muy rigurosos porque «en Algeciras es muy fácil pasarse al lado oscuro; no tienes que hacer nada y los narcos lo ponen muy fácil». En el caso del capitán algunas fuentes aseguran que pecó de pardillo en sus relaciones con un confidente, que le habría grabado y luego extorsionado para quebrar su voluntad.

El coronel de la Comandancia de Algeciras, Jesús Núñez, aseguró a principios de año en una entrevista concedida a ABC que no habría «descanso ni paz para ningún guardia civil corrupto en el Campo de Gibraltar».