La Policía descabeza la «logística militar» de ETA y halla un zulo con 100 kilos de explosivo

Entre los tres detenidos está Aitzol Etxaburu, jefe del grupo encargado de entregar las bombas a los comandos

C. M./P. M.| MADRID
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La Policía francesa, con información facilitada por la Comisaría General de Información de la Policía española, asestó ayer un nuevo golpe a la banda terrorista ETA con la detención en un pequeño piso de la estación de esquí alpina de Le Corbier Villarembert (departamento de Saboya) de tres de los etarras más buscados: Aitzol Etxaburu, Andoni Sarasola y Alberto Machain, encargados de facilitar las armas y explosivos a los comandos que van a atentar en España y que actuaban a las órdenes del primero de los individuos citados. Las fuentes consultadas, en cualquier caso, desvinculan de momento estas detenciones de los últimos atentados de Mallorca, aunque obviamente van «a comprobar todos los detalles por si es posible encontrar una conexión».

La operación policial es importante no sólo porque deja fuera de la circulación a tres peligrosos etarras, sino también porque permitió la localización de un zulo —el séptimo del año— con más de cien kilos de explosivos en la localidad pirenaica de Ferrèires, a apenas 40 kilómetros de la frontera oscense. Los investigadores creen posible además hallar nuevos escondites en las próximas horas, después de que se analice la documentación intervenida.

Más zulos y más pequeños

La banda ha cambiado desde hace tiempo la forma de almacenamiento de los explosivos. En esta nueva etapa ha construido gran cantidad de zulos más pequeños en buena parte de Francia, lo que implica dos cosas: reforzar la estructura que se encarga de esta tarea, a la que pertenecen los detenidos ayer, y que los pistoleros corran más riesgos al tener que hacer más kilómetros con una carga comprometida y peligrosa.

Los tres terroristas habían sido localizados hacía algunos días por agentes de la Subdirección Antiterrorista de París y de la Comisaría General de Policía Judicial. Los pistoleros habían elegido Le Corbier por ser una zona turística en la que les resultaba fácil pasar inadvertidos. En concreto, se hospedaban en un apartamento del edificio «Lunik Orion» de 18 plantas.

A las seis de la mañana se acabó la impunidad para estos sujetos, justo cuando agentes de operaciones especiales de la Policía gala irrumpieron en el inmueble. Antes de que pudieran reaccionar ya les habían puesto los grilletes. A partir de ese momento comenzó un minucioso registro del piso, en el que se encontraron cuatro revólveres «Smith & Wesson» procedentes del robo perpetrado en 2006 en Vauvert; 42 detonadores industriales y una veintena de fiambreras ya preparadas para hacer explosión a falta únicamente de que se les colocase la carga. Asimismo se les intervinieron tres ordenadores y una furgoneta Peugeot que había sido robada el pasado mes de junio.

Sólo unas horas después de estos arrestos, y dentro de la misma operación, la Policía llegaba hasta un zulo cerca de la frontera con España, en concreto en la localidad pirenaica de Ferrèires, situada en el límite entre los departamentos de Pirineos Atlánticos y Altos Pirineos, a apenas 65 kilómetros del puesto fronterizo de El Portalet, en la provincia de Huesca. En concreto en el escondite los etarras habían almacenado cien kilos de nitrato amónico y doce litros de nitrometano, un combustible empleado en aeromodelismo que los terroristas vienen empleando como potenciador en las bombas.

La cercanía de este lugar a la frontera con España hace sospechar a los investigadores que éste era uno de los puntos habituales en el que los comandos que actúan en España se abastecían de explosivos. Se cree que Etxaburu había sustituido a Itziar Plaza como máximo responsable del suministro de arnas y explosivos a los comandos. Esta etarra había sido detenida el pasado 5 de julio junto a Asier Borrero y Iurgi Garitagoitia.