La portavoz de Podemos, Noelia Vera, durante la rueda de prensa que ofreció hoy lunes en la sede de su partido tras la reun ión del Consejo de Coordinación de la formación
La portavoz de Podemos, Noelia Vera, durante la rueda de prensa que ofreció hoy lunes en la sede de su partido tras la reun ión del Consejo de Coordinación de la formación - EFE

Podemos rechaza hablar solo de las 300 medidas que Sánchez presenta hoy

El PSOE quiere reunir primero a los equipos negociadores sin fecha para Sánchez e Iglesias

Las 370 medidas de Pedro Sánchez del «programa común progresista»

Madrid Actualizado: Guardar
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El problema de desconfianza entre PSOE y Unidas Podemos, al que los socialistas aluden para rechazar ahora la coalición de Gobierno que sí aceptaron en el mes de julio, es sobre lo que se ha cimentado el distanciamiento entre ambas formaciones. Desde la investidura fallida del 25 de julio no ha habido contactos formales entre ambas fuerzas, que han pasado de potenciales aliados a hipotéticos rivales electorales. Una hipótesis cada vez más cercana.

Esta semana está previsto que se retomen los contactos, aunque eso no es garantía ninguna de deshielo. El PSOE tiene previsto contactar con Unidas Podemos esta semana para celebrar una reunión de los equipos negociadores de ambos partidos. Pero ese posible acercamiento puede ser en realidad un nuevo obstáculo para el acuerdo. Si en esa cita de equipos no existen avances, el contacto entre los líderes podría enfriarse más todavía.

Y, en estos momentos, no existen mimbres sólidos que permitan pensar en un acuerdo. Ayer quedó claro que nadie del equipo negociador de Unidas Podemos quiere sentarse a escuchar las 300 medidas que Sánchez presenta hoy en los términos que proponen los socialistas. «Si nos sentamos con el PSOE, es para hablar de un Gobierno integral que incluya programa y estructura», aseveró la portavoz de Podemos, Noelia Vera, después de la reunión del Consejo de Coordinación. «Ya existe una base de acuerdo importante, que son los Presupuestos Generales del Estado», subrayó.

«Lo responsable es seguir avanzando desde donde nos quedamos en julio (una coalición)», expresó Vera; porque un Gobierno de partido único ha «fracasado» y porque asegura que ya han demostrado «ser leales en todos los acuerdos programáticos y en las cuestiones de Estado».

En Podemos aguantan el intenso pulso. Pero sopesan que si Sánchez ha retrasado su cita hasta el día 10 es porque hay dos posibilidades: «Que el PSOE ya se haya decidido a ir a elecciones o que piensa negociarlo todo en el último minuto». En el entorno de Iglesias consideran que agitar el 10-N es más un «arma de presión» para que le apoyen que una decisión consolidada. Eso sí, en Podemos reconocen en privado los riesgos para el PSOE, pero también para ellos. «Nuestro documento son propuestas que son negociables», deslizó Vera, sobre la última oferta de Iglesias.

El coordinador general de Izquierda Unida, Alberto Garzón, acusó ayer a Sánchez de buscar los apoyos para su investidura mediante el«chantaje» y la «extorsión». Garzón denunció que Sánchez «lleva sentado cuatro meses esperando que el resto, por miedo, le vote gratis».

Tintes de campaña electoral

En este momento las posiciones siguen muy alejadas. Pedro Sánchez presenta hoy el programa de 300 medidas con el que pretende obligar a Pablo Iglesias a facilitar su investidura. El acto tendrá unos tintes más de campaña electoral que de negociación. Los socialistas están convencidos de que para Iglesias es «mucho más difícil decir que no a propuestas». José Luis Ábalos pidió ayer al líder de Podemos «que antepongan la propuesta política a otras consideraciones de poder».

El secretario de Organización del PSOE, que junto a Adriana Lastra se reúne mañana con ERC, rechazó las demandas de Iglesias: «No estamos por el Gobierno de coalición. Estamos por agenda política», y le advirtió de que no están «en condiciones de asumir cualquier presión que ponga en cuestión la estabilidad del país». Aunque Ábalos insistió en que no quieren elecciones quedó muy claro que el relato está listo: «Si vamos a ir a elecciones, es porque quienes las perdieron no están conformes con el resultado».

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, también dejó claro que la prioridad del PSOE no es evitar las elecciones sino lograr el Ejecutivo que desea: «No podemos conformar cualquier Gobierno. No merece la pena cualquier Gobierno que no va a funcionar, más cuando la izquierda minoritaria ha insistido en propuestas inviables».