Iglesias, acompañado de Errejón, posa con Colau y Doménech
Iglesias, acompañado de Errejón, posa con Colau y Doménech - EFE

Podemos consuma su populismo y permite el referéndum ilegal

Su representante en la Mesa del Parlament vota a favor de tramitar la ley

MadridActualizado:

La estrategia de la «transversalidad» de Podemos respecto a la crisis en Cataluña tenía una fecha de caducidad: ayer, el día en que los partidos soberanistas llevaron al Parlament su proyecto de referéndum ilegal. La formación se vio obligada, por fin, a tomar una decisión y a pasar de las abstracciones en el discurso -«referéndum con garantías», «movilización legítima»- a hechos concretos. Y la primera prueba llegó cuando el representante de Catalunya Sí que es Pot -coalición a la que pertenece Podemos- en la Mesa del Parlament tuvo que votar la admisión a trámite de la ley del referéndum.

Aunque en un principio se pensó que Joan Josep Nuet, secretario tercero de la Mesa, optaría por la abstención, finalmente el diputado se decantó por el «sí», sumándose a los independentistas para dar luz verde a la tramitación de la proposición de ley del referéndum.

La posición respecto a la consulta ilegal hace tiempo que genera problemas entre Podemos, sus confluencias y sus socios. El ejemplo más claro es la guerra interna que enfrenta a la Ejecutiva nacional, liderada por Pablo Iglesias, con la marca autonómica de la formación en Cataluña, Podem. La dirección autonómica, con Albano Dante Fachín a la cabeza, decidió que apoyaría la celebración del referéndum «como movilización», un postulado que comparte la dirección estatal. Sin embargo, además de este apoyo, Podem también acordó que llamaría a los suyos a participar de forma activa, algo que, en este caso, no gustó a Iglesias.

Silencio

El secretario general de Podemos decidió entonces dejar a un lado a su partido en la comunidad y anunció su apoyo a los postulados de otra formación, Catalunya en Comú, abanderada por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que todavía mantiene pendiente decidir su posición respecto al 1-O, algo que resolverá con una votación entre los inscritos en los próximos días.

Iglesias retiró su apoyo a su partido en la comunidad y se lo traspasó a Colau

Independientemente de que la dirección catalana del partido se encuentre inmersa en un conflicto con la cúpula estatal, y que Fachín esté o no dispuesto a aceptar consignas de Iglesias, el secretario general de Podemos guardó ayer silencio durante todo el día ante los acontecimientos del Parlament. Ni él ni nadie de la primera línea de la formación salieron para manifestar su opinión sobre un asunto que el resto de los líderes polítcos de los principales partidos no dudaron en condenar.

El 9-N, «una fiesta»

Ayer, el secretario de Organización del partido, Pablo Echenique, criticó al líder del PSOE porque a su juicio apoyaba al Gobierno en la hipotética retirada de urnas si finalmente los independentistas tratan de llevar a cabo la consulta ilegal. Sánchez había manifestado en este sentido que al no ser un referéndum legal y con garantías, no hay que «darle ventaja a los secesionistas».

En declaraciones a RNE recogidas por Europa Press, Echenique puso de ejemplo la consulta secesionista del 9-N de 2014, en la que, a su juicio, «no pasó nada» y «fue un día de fiesta» pese a que no se retiraron las urnas. «En lo verbal, en lo discursivo, podemos coincidir», dijo sobre la plurinacionalidad que defienden PSOE y Podemos, sin embargo, «en el momento de pasar de las palabras a los hechos se ven las diferencias», añadió,