Manifestacion rodea el congreso en octubre de 2012
Manifestacion rodea el congreso en octubre de 2012 - Isabel B Permuy

Podemos alienta el cerco al Congreso en la investidura como «ejercicio democrático»

El partido se siente «muy orgulloso» de una protesta que no tiene autorización

MadridActualizado:

La primera vez que Pablo Iglesias acudió a una televisión como tertuliano fue el 26 de abril a un programa de televisión en calidad de «experto» para analizar lo sucedido en una de las movilizaciones que rodeó el Congreso de los Diputados y que terminó con decenas de policías y agitadores heridos. En aquella intervención Iglesias confirmó su presencia en la acción aunque destacó no ser miembro de la plataforma convocante, aunque dejó claro que «no he dicho que no lo apoyara».

Casi cuatro años después Pablo Iglesias es el líder del tercer partido del país, con una importante presencia en el parlamento español. Responsables de un partido que mediante de sus coaliciones y con el beneplácito socialista gobierna las principales ciudades de España. Su condición de representante público le confiere la privilegiada posición de plantear reformas desde las instituciones. Pero en el debate que vive Podemos sobre si intensificar su trabajo en la calle o en las instituciones, Pablo Iglesias está llevando a la formación populista a visibilizar su imagen más radical.

La formación no organiza, pero ampara y celebra la iniciativa promovida por la Coordinadora 25S, organizadora de las protestas que en 2012 «rodearon el Congreso» para condicionar su funcionamiento. Esta asociación ha convocado este domingo una asamblea urgente para valorar una acción ese día. Al no conocerse todavía la fecha de la investidura, la movilización no está convocada y por tanto carece de permisos para su celebración. Lo que no impidió ayer a Podemos mostrarse «orgulloso» por una apuesta que en la convocatoria de su asamblea asegura que «al final el golpe del régimen se ha consumado, Rajoy será investido en octubre. Será un gobierno ilegítimo de un régimen ilegítimo». La comunicación publicada en las redes sociales se ilustra con una imagen de Tejero el 23-F bajo el lema «Nos han dado otro golpe de Estado».

«La democracia funciona»

Podemos mantiene el pie en el acelerador de la agitación social para recuperar el apoyo electoral perdido. En rueda de prensa en el Congreso de los Diputados Irene Montero, jefa de gabinete del secretario general de Podemos apoyó el acto al sostener que «no tenemos ninguna vinculación con esa convocatoria, pero nos parece un ejercicio democrático». A continuación hizo un llamamiento a que «todo el mundo muestre sus ideas y se exprese en el ejercicio de la libertad de expresión y reunión en cualquier lugar y en cualquier momento, siempre con arreglo a las normas de la que nos hemos dotado».

Esta última frase será un perfecto salvoconducto para la formación en caso de que la convocatoria acabe siendo tomada por los violentos. La plataforma 25S nunca pidió permiso para llevar a cabo las protestas de «rodea al Congreso» y nada apunta a que lo vaya a hacer esta vez. No en vano, la legislación española establece que no se pueden llevar a cabo protestas ante el Congreso mientras se celebran sesiones plenarias, ya que podrían suponer una ejercicio de coacción a los diputados.

Montero, sin embargo, ignoró todas estas consideraciones legales que para subrayar que «estamos muy orgullosos de que nuestros compatriotas se organicen y expresen sus demandas, sus reivindicaciones y sus opiniones igual que lo pueden hacer a través del voto cada vez que se convocan procesos electorales». Aunque el objetivo de la convocatoria es hurtar la soberanía popular del Parlamento y evitar la investidura de Rajoy, Montero hizo hincapié en que es una muestra de que «la democracia funciona».

Montero dejó la puerta abierta, además, a que los miembros del partido participen en la convocatoria. «Las personas de Podemos actuarán libremente como cualquier ciudadano expresando sus opiniones» y los diputados de la formación «también» cumplirán su función en el interior del hemiciclo. «No descarto que ningún español pueda participar en una convocatoria libre», remachó