Las playas más populosas de Huelva y Cádiz están devastadas por el temporal

EUGENIO CAMACHO/J. MORILLOCÁDIZ/HUELVA. Pérdidas de arena, indundaciones de las casas de primera línea de playa, desperfectos en los equipamientos turísticos..., las playas más populosas de Huelva y

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EUGENIO CAMACHO/J. MORILLO

CÁDIZ/HUELVA. Pérdidas de arena, indundaciones de las casas de primera línea de playa, desperfectos en los equipamientos turísticos..., las playas más populosas de Huelva y Cádiz están devastadas como consecuencia del temporal de lluvia y viento que ha azotado a la península en los tres últimos meses. Lo peor es que estas circunstancias se han producido a pocas semanas de las vacaciones de Semana Santa, por lo que los hosteleros reclaman que las reparaciones de arena e infraestructutras estén finalizadas antes de esas fechas.

La acción combinada del viento -se declaró alerta naranja por viento en Cádiz y Huelva- y de la lluvia ha provocado numerosos daños en las playas onubenses, que han perdido importantes cantidades de arena y sufrido desperfectos en sus equipamientos. Un recorrido por la carretera que une Punta Umbría con El Portil mostraba una playa de anchura muy inferior a la que conoce en verano, donde las olas rompían cerca de los chiringuitos y las torres de los socorristas aparecían sitiadas por el agua.

Crecidas de ríos

En Punta Umbría también se dejaron notar los efectos de las lluvias, que combinados con el viento y la pleamar, hicieron que se desbordara el Odiel, causando daños en el paseo Almirante Pérez de Guzmán, así como en pasarelas y vallas de chales, siendo la zona más afectada la playa de El Portil. La situación era aún peor en Matalascañas, donde ayer prácticamente había desaparecido la playa.

Pero no fueron estos los únicos municipios afectados en la costa onubense, ya que en Isla Cristina quedaron anegadas varias viviendas en la zona del Pozo del Camino, cercana a las marismas, mientras que en Palos de la Frontera el agua llegó a los chalés ubicados en primera línea de playa. También han sido cuantiosos los desperfectos en las playas de Lepe, donde se registraron daños en muros y chiringuitos de primera línea de costa, así como en equipamientos.

Además, la capital onubense y Ayamonte vivieron ayer jornada de tensa espera en previsión de que volvieran a desbordarse el Odiel y el Guadiana como sucedió el día anterior, aunque no hubiera que lamentar daños personales ni de una importante consideración. Al final, los ríos no se desbordaron, pero estas localidades se mantuvieron en alerta, ya que, como consecuencia de las intensas precipitaciones de los últimos meses, ríos como el Guadiana y el Odiel han alcanzado máximos históricos. En la capital onubense, el río inundó la madrugada del martes el muelle del Tinto y alcanzó el Paseo Marítimo. Con todo, no se produjeron daños importantes.

Ante la posibilidad de que la situación volviera a repetirse ayer, el Ayuntamiento de Huelva puso en alerta a sus servicios de emergencia.

Ayamonte también recuperó ayer la normalidad, tras el desbordamiento del Guadiana, que provocó que las barriadas de Canela y Punta del Moral se anegaran. Con todo, los niveles históricos del río y la persistencia del mal tiempo, hicieron que el ayuntamiento mantuviera ayer activo su plan de emergencias.

Malecones destruidos

En Cádiz, las consecuencias del temporal también se han dejado notar, donde algunas de las playas del veraneo presentan un aspecto insólito.Chiringuitos y malecones destruidos, paseos marítimos en mal estado y árboles arrancados dejan al descubierto un paisaje desolador y rocoso, ya que el temporal se ha llevado la mayor parte de la arena y las dunas, haciéndolas prácticamente intransitables.

Si bien es cierto que la Demarcación de Costas Andalucía-Atlántico debe reponer cada año a estas alturas la arena que desaparece, la labor en esta ocasión se presenta más ardua debido a la agresividad de los reiterados temporales. Incluso el pasado diciembre, un tornado se cebó con varias urbanizaciones de El Puerto de Santa María, arrancando árboles, tejas de viviendas, vallas y chimeneas y provocando daños materiales en playas, vías públicas y en más de un centenar de viviendas.

El fenómeno dejó una imagen dantesca en la playa de Fuentebravía. Hoy es imposible acceder a lo que ha quedado de playa desde las diferentes bajadas, ya que la desaparición de la arena ha provocado una gran brecha entre las escalinatas y el suelo.

De hecho, chiringuitos que mantenían abiertas sus puertas, se han visto obligados a cerrar.Otro tanto ocurre con otros puntos del litoral, como La Barrosa, en Chiclana; Fuente del Gallo o Las Tres Piedras, en Rota; Los Lances, en Tarifa; El Palmar, en Vejer, o las playas de Barbate y Conil, donde se ha perdido entre el 70 y el 80% de la arena.

En una provincia especialmente golpeada por el desempleo, el turismo es un amortiguador ante la crisis, por lo que desde la Federación provincial de empresarios de hostelería de Cádiz (HORECA), su presidente, Antonio de María, hace un llamamiento «para que los municipios habiliten al menos una zona pequeña de playa en condiciones, aunque sean sólo 200 metros, por pura responsabilidad».

La recomendación no ha caído en saco roto, y ayuntamientos como el de Cádiz enarbolaron la bandera de la responsabilidad y después se han ido sumando el resto.