Los Pibs, en el Ritz

ÁLVARO MARTÍNEZ
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Buena parte del poder económico español asistió ayer a la conferencia del vicepresidente económico del Ejecutivo en el Foro ABC. Tan abrumadora presencia contrastó con el erial de políticos del PP que cosechó una cita en la que Rato no quiso romper el pacto entre caballeros sobre la sucesión. Con la que está cayendo, no debe estar la Magdalena para tafetanes

Podíamos llamarlos Pibs, en una mezcla oportuna entre los vips (very important persons) de toda la vida y el PIB (Producto Interior Bruto). Son -neologismos de «todo a un euro» aparte- la representación del poder económico español, buena parte del cual acudió ayer al hotel Ritz a escuchar las buenas (¿) nuevas que Rodrigo Rato ofreció en el Foro ABC. No se crean que son tantos. Pese a alguna ausencia o delegación en «manos derechas» u «hombres de confianza», ayer se pudo comprobar que los Pibs, todos ellos, caben en dos salones de tamaño medio, que, si queremos llenarlos, han de compartir además con otras gentes importantes o muy importantes ajenas a la economía. También demostraron los Pibs que, además de dominar la economía, son dueños del reloj y de la agenda, en la medida en que fueron puntuales y que no quisieron perderse una cita importante con el ministro de su ramo, que es la misma persona que aspira (así lo confirmó, aunque casi escapándose, en el coloquio) a ser el próximo presidente del Gobierno.

La nómina de los escuchantes de Rato parecía, pues, el IBEX-35: Íñigo Oriol (Iberdrola), Alfonso Cortina (Repsol), Juan Entrecanales (Acciona), Florentino Pérez (ACS), Rafael del Pino (Ferrovial), Matías Rodríguez Inciarte (SCH), Marcelino Oreja (FCC), Xabier de Irala (Iberia) o Fernando Abril Martorell (Telefónica). Al margen del IBEX, también asistieron otros Pibs principalísimos, como Isidoro Álvarez (El Corte Inglés), que no cotiza en el parqué ni falta que le hace; Juan Abelló, que está en el IBEX sólo como inversor, pero de qué manera; Carlos González, presidente de Deloitte & Touche; Miguel Blesa, de Caja Madrid; Ignacio Bayón, de Realia o José María Cuevas, de la CEOE. Había muchos más, pero no les importará no ser citados porque una tercera característica de los Pibs es que no se molestan por estas cosas de la popularidad. ¿Verdad?

Además, y vista la densidad de algunas partes del discurso de Rato, hemos de concluir que los Pibs son gente paciente, habida cuenta de que aguantaron estoicamente algunos párrafos de molibdeno (que entre los metales es algo más pesado que el plomo) pronunciados por el vicepresidente segundo del Gobierno. Y eso que Rato se esforzó en no leer y en establecer un tono didáctico en su alocución. A veces lo consiguió. El repaso fue exhaustivo y trató de dibujar el panorama que a su juicio presenta la cosa económica.

Entre tanto Pibs, la clase política prefirió guarecerse y, habida cuenta del mantenimiento del «status quo» al que se han comprometido los candidatos a la sucesión y sus lugartenientes, no se dejaron ver por esta «tarde del Ritz». Si el «desierto» popular no se debe a esta razón, Rato no lo tendrá fácil. Apenas se vio a sus colaboradores en el área económica (Juan Costa, con muletas, y Estanislao Rodríguez Ponga) y en las Cortes. Sí acudieron representantes de instituciones del Estado, como Luisa Fernada Rudi, Juan José Lucas, presidentes de Congreso y Senado; José Manuel Romay, presidente del Consejo de Estado, o el ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo. En definitiva, la abrumadora asistencia del poder económico restó protagonismo a lo puramente político. Los Pibs, y todos los demás, se quedaron con las ganas de comprobar, a su vez, las ganas de Rato por ser el relevo. Porque como todos, los Pibs (última característica) son curiosos.