Parte de la delegación del PP de Madrid no asistirá al discurso de Rajoy en Barcelona

CRISTINA DE LA HOZ | BARCELONA
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Buena parte de los dirigentes del PP de Madrid que han acudido a la convención de Barcelona no estarán presentes mañana en la intervención de Mariano Rajoy con la que se clausurará esta cumbre ideológica destinada a cerrar filas, crear un cuerpo programático y arrancar precampaña en Cataluña. No estará la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ni sus dos personas de mayor confianza, Ignacio González y Francisco Granados, entre otros que abandonarán la Ciudad Condal en la jornada de hoy. Aguirre, que sí acudirá al almuerzo que ha organizado Rajoy con sus líderes regionales, después regresará a Madrid, en su caso, por cuestiones familiares que la reclaman en casa.

Quién sí se quedará todo el fin de semana es el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, a quien, por una vez, no se le veía escoltado por su fiel «número dos», Manuel Cobo, desposeído, al menos cautelarmente, de su carné de militante del partido.

Ausencia de Camps

Los ojos de los casi 3.000 asistentes a esta cumbre popular también escudriñaron en busca del presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, que no se dejárá caer hasta hoy. La verdad es que la delegación valenciana fue de las más discretas, quizás porque todavía estaba reponiéndose de las palabras que su jefe de filas dedicó en la Cámara autonómica al portavoz socialista, Ángel Luna, de las que posteriormente se disculpó.

Todos los asistentes intentaron posar ante las cámaras con la mejor de sus sonrisas. Hasta el vicepresidente de la Comunidad, Ignacio González, respondió que las heridas «ya están cerrradas desde hace mucho», cuando fue interrogado si esta cumbre servirá para restañar heridas y aproximar posiciones. Pero los populares madrileños siguen esperando que la sanción contra Cobo sea «ejemplarizante» porque si no, afirman, «va a haber lío» y la calma, precaria, puede volver a convertirse en tempestad.

El mensaje de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, fue, en cambio inequívoco: «Somos muy fuertes cuando estamos unidos» proclamó durante su intervención de apertura de la Convención en la que, tras admitir que «hemos pasado ciertas turbulencias», subrayó que «tenemos el partido, tenemos el proyecto, tenemos a nuestro país y a nuestro presidente, tenemos todo lo que necesitamos», palabras que fueron interpretadas como una clara respuesta a José María Aznar por afimar que se necesitaba un partido, un proyecto y un líder «y no varios».

La «número dos» del PP quiso dar la crisis por superada cuando afirmó que la totalidad de los dirigentes del partido no tiene otro interés común que «consolidar una alternativa fiable, honesta, valiente y responsable».