García-Page será elegido líder del PSOE de Castilla-La Mancha con el máximo apoyo

Rubalcaba le acompañará el domingo en la clausura del congreso, que se celebra en Toledo

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Emiliano García-Page, actual alcalde de Toledo y senador, será elegido mañana líder de los socialistas castellano-manchegos en sustitución de José María Barreda en el transcurso del congreso que el partido celebrará este fin de semana en la capital regional, y que será clausurado el domingo por el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Salvo complicaciones no previstas, el también vocal de la Ejecutiva Federal socialista se alzará con el liderazgo del PSC-M PSOE con el máximo apoyo, posiblemente por la unanimidad de los 332 delegados (292 de ellos con derecho a voto) que asistirán al cónclave. A diferencia de la división que los socialistas han exhibido en Andalucía, o incluso en el propio 38 congreso que el PSOE celebró a principios de mes en Sevilla, la unidad será posible gracias al ejercicio de integración de García-Page, que junto las personas de su confianza, incorporará en la dirección a reconocidos «barredistas».

Solución salomónica

Porque, en contra de lo que predica el sector más próximo al secretario general saliente, las relaciones entre José María Barreda y Emiliano García-Page no son buenas. Y tampoco las del primero con quien fue su antecesor, José Bono. En todo caso, el candidato ha decidido que quiere emprender su etapa al frente del PSOE castellano-manchego «libre de manos, sin ataduras», por lo que es probable que opte por una solución salomónica, según la cual ninguno de los dos será presidente del partido (cargo que hoy ocupa Bono), sino que ambos pasarían a desempeñar un papel honorífico como miembros natos de la Ejecutiva, los dos en su calidad de ex jefes del Gobierno de Castilla-La Mancha. La Presidencia orgánica podría, por tanto, quedar vacante o ser entregada, quizás, a una mujer. Pero nada está cerrado, y la fórmula es susceptible de variar a lo largo de la jornada de hoy.

Dentro del esquema planteado, José Bono no supone ningún problema. «Está fuera, al margen», indican sus colaboradores para convencer de que Bono no tiene interés ni la más mínima aspiración seguir figurando en el partido.

Pero Barreda es otra cuestión. En el pasado 38 congreso federal, con su apoyo a la candidatura de Carme Chacón sumó una derrota más a la que cosechó en marzo, cuando el PSOE perdió la Junta castellano-manchega tras 28 años al mando. «No es que Barreda busque protagonismo, -explica una fuente del partido-, pero está viendo su herencia en la región mancillada por el PP y no quiere que el PSOE reniegue de ella… quiere gente en el partido defendiéndole, salvando su imagen, y eso García-Page lo ha entendido». No falta quien asegura que, de haber ganado Chacón en su pulso con Rubalcaba, Barreda habría intentado promover un candidato alternativo a Emiliano García-Page. Tampoco faltan los que advierten que el todavía secretario general de los socialistas castellano-manchegos mantiene vivas aspiraciones, que pasarían a largo plazo por un resurgir futuro de su apuesta, Carme Chacón.

El riesgo de la integración es que si al final no se maneja bien, puede pasar facturas y encender rencores. En el caso de Emiliano García-Page, su primera prueba tras este congreso será el reparto de fuerzas en los cónclaves provinciales del PSOE. José Manuel Caballero, actual secretario de Organización en la Ejecutiva de Barreda, se perfila como secretario en Ciudad Real. María Antonia Pérez León no ha aclarado si optará a la reelección en Guadalajara. Ella se pronunció públicamente a favor de Chacón, como también hizo el candidato a renovar al frente del PSOE de Cuenca, José Luis Martínez Guijarro, aunque después ha comentado que en el 38 congreso votó a Alfredo Pérez Rubalcaba.