Eduardo Tamayo, el tercero por la derecha, con Simancas y el resto del equipo de la FSM.ABC

Los «oscuros» intereses de Tamayo

MARIANO CALLEJA / NATI VILLANUEVA
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Tras la rebelión de Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez en la votación del pasado martes en la Asamblea, han ido saliendo a la luz encuentros sospechosos en los que han participado los dos diputados. Mientras, la FSM ha abierto una línea de investigación y está convencida de que detrás de este caso hay oscuros intereses económicos y financieros

Lunes, diez de la noche. Eduardo Tamayo entra apresuradamente en un restaurante de la calle Ayala, situado justo enfrente del despacho de José Luis Balbás, su amigo personal y líder de la corriente del PSOE «Renovadores por la Base». El diputado socialista pasa al fondo, donde ya le espera Balbás. Tamayo acaba de tener una reunión en Ferraz con el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, según él para comunicarle su malestar con la política de pactos de su partido con Izquierda Unida. Blanco lo niega. En la barra de la cafetería hay testigos de la reunión; uno de ellos coincidió con Balbás en CDS, y al día siguiente reconocería en televisión al diputado «fugado» de la Asamblea de Madrid. Este testigo escuchó cómo Tamayo se quejaba de lo mal que se estaba portando su partido con «ellos». Unos minutos después, el diputado socialista salía con semblante preocupado, mientras que José Luis Balbás comentaba en voz alta a otra persona: «¡Vaya cabreo que tenemos por una reunión que acabamos de tener en Ferraz!», según un testigo. Sólo unas horas después, se consumaría la traición de Eduardo Tamayo y Teresa Sáez a su partido en la Asamblea de Madrid.

La maquinaria de investigación de la Federación Socialista Madrileña se ha puesto en funcionamiento para averiguar qué hay detrás de la espantada de Tamayo y Sáez. En la FSM parten de una sospecha: hay intereses muy ocultos de carácter económico y financiero, de sectores que no ven con buenos ojos un Gobierno de izquierdas en Madrid y que harían cualquier cosa por evitarlo. Una sospecha que los socialistas desvinculan del Partido Popular. Por el momento, la FSM ha rescatado un informe que estudió el Comité de Ética del partido, en el que se hablaba de redes financieras y económicas que relacionaban a Tamayo con Balbás.

Reservas en un hotel

El líder de Renovadores por la Base repudió ayer la actitud de su amigo Tamayo y su «pareja política», Teresa Sáez. Precisamente, ambos estuvieron ayer por la mañana en el hotel «Los Vascos» de Madrid, donde tenían dos habitaciones reservadas desde el martes por parte de Enrique Cabezas, una persona vinculada al mundo de la construcción, según informó ayer la Cadena Ser. Según esta emisora de radio, Tamayo es administrador único de una empresa relacionada con la construcción: Losa Morilla.

Balbás, quien reconoce que se ha ganado muchos «enemigos» dentro de su partido por apoyar a Fernando Morán frente a Joaquín Leguina en las primarias por el Ayuntamiento, ha asegurado a ABC que Tamayo le había confirmado que «el martes votaría en la Asamblea». «Luego no lo hizo, pero fue una decisión individual y yo estoy al margen de esta situación desgraciada», aclaró. Balbás describe a su amigo como «un político con mucho criterio, abogado desde los 23 años, especialista en Civil y Penal, que ha chocado frontal e irracionalmente en la Ejecutiva del partido con personas como Ruth Porta y su marido».

En el trasfondo de esa mala relación con Porta y su marido, Enrique de Benedicto, está una denuncia de éste contra Tamayo por una posible «incompatibilidad», al ser miembro de la dirección del grupo y gestionar unas propiedades en la localidad de Humanes, según Balbás, quien ha negado que comparta ningún tipo de negocios con el diputado rebelde. De hecho, atribuye a la «crueldad y el cainismo instalados en el partido» los rumores sobre una posible trama económica en la que estarían involucrados Tamayo y él, junto a sus respectivas esposas.

Balbás, que trabajó en la coordinación del 35 Congreso Federal del PSOE junto a José Blanco, hizo de intermediario el martes para intentar convencer a Tamayo de que rectificara su posición y acudiera a la Asamblea, sin éxito, según explica él mismo.

«Instigador intelectual»

Muchos ven a Balbás como el «instigador intelectual» de Tamayo y Sáez y asocian los negocios inmobiliarios del líder de Renovadores por la Base con el «plantón» de los dos diputados. En este sentido sostienen que ha sido la negativa de Simancas a ceder la Consejería de Vivienda al entorno de Balbás lo que ha originado esta situación. La reserva de habitaciones en un hotel de Madrid por una personalidad ligada al mundo de la construcción avala, según algunos, un supuesto episodio de corrupción ligada a los sectores que manejan los negocios inmobiliarios en la Comunidad de Madrid.

Sin embargo, otras fuentes aseguran que lo que reclamó Tamayo a Simancas fue la Consejería de Justicia. Tamayo, además de diputado, abogado, aceptó en 1996 representar al PP en los Tribunales contra el entonces alcalde socialista de Patones, José Manuel Herrero. Tamayo era entonces secretario de Educación y Cultura de la FSM.