Se orinó en la detención

D.M./J.P. | MADRID
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Aitzol Iriondo mostró la valentía de un «gudari» cuando el 20 de marzo de 2001 asesinó por la espalda al indefenso concejal socialista de Lasarte Froilán Elespe. Pero se meó en los pantalones en su primer enfrentamiento cara a cara, cuando uno de los agentes de la Brigada de Búsqueda e Intervención (BRI) le apuntó con su arma reglamentaria en la cabeza para disuadirle en su intento de sacar la pistola.

A ETA, la vieja y la nueva, eso de disparar al enemigo en la nuca siempre se le ha dado bien. Uno de los atentados de los que más se precia la banda es el que costó la vida a los jóvenes guardias civiles Raúl Centeno y Pedro Trapero en Capbreton. Ambos fueron acribillados por la espalda cuando se encontraban desarmados. Hasta el punto de que el bravucón «Txeroki» se puso la medalla de haber sido autor del doble crimen. Mérito que, por el contrario, quizá haya que atribuirse a su sucesor, Aitzol Iriondo. Se le investiga por ello. Pero siempre quedará la duda de si «Txeroki», tras su detención, se enfundó la ya famosa manta para no coger frío ante tanta orina acumulada en sus pantalones.

Pero esas incontinencias de orina las padece la «ETA berri», como en su día las sufrió la «ETA zarra». El criminal del «comando Araba» Juan Arruti Azpitarte, «Paterra», relacionado con más de una treintena de asesinatos, lloró como un niño tras su detención, se defecó en los pantalones y cantó ópera para delatar a quince compañeros de la banda, que pudieron ser detenidos, y conducir a la Benemérita a diez «pisos francos» de ETA.

Al jefe del «comando Donosti» Jesús María Zabarte Arregi, «carnicero de Mondragón», con similar ránking de víctimas mortales, la Guardia Civil lo encontró en el interior de un armario empotrado, temblando, y no de frío precisamente. «Me entrego», acertó a decir, mientras los dos pistoleros a sus órdenes se atrincheraban en otra habitación del piso franco que tenían en Hernani. A Mikel Zubimendi, cuando fue detenido como responsable de la «kale borroka» en Guipúzcoa, los agentes le preguntaron, con sorna, por qué llamaban «txakurras» (perros en euskera) a los miembros de las Fuerzas de Seguridad. «Por el olfato que tenéis», confesó el valiente «jarraitxu».

Preso excarcelado

Por otra parte, las autoridades francesas excarcelaron el lunes al etarra Pello Sánchez Mendaza para que en las próximas semanas pueda ser sometido a una operación de corazón en Pamplona. Fue detenido el 30 de marzo de 2005 cuando huía tras sufrir un accidente.