ETA ocultaba 500 kilos de explosivo en una de sus bases logísticas de Portugal ##3 La Policía lusa busca a los etarras Gómez y Zengotitabengoa, que ya huyeron hace años pese a estar bajo control judicial
Agentes policiales, junto a la casa de los etarras en Obidos

ETA ocultaba 500 kilos de explosivo en una de sus bases logísticas de Portugal ##3 La Policía lusa busca a los etarras Gómez y Zengotitabengoa, que ya huyeron hace años pese a estar bajo control judicial

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D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA

MADRID. La localización en Óbidos (Portugal) de una casa en la que ETA almacenaba hasta 500 kilos de explosivo, armas, bombas y otros artilugios para matar confirma la sospecha sobre la intención de la banda de trasladar parte de su logística a territorio luso ante el acoso de Francia. Se trata de la segunda incautación de explosivo en un solo «zulo» más importante de los últimos tres años. Se ha encontrado también un mapa de Madrid con cruces sobre varios puntos, lo que hace sospechar a la Guardia Civil que planeaban atentar en la capital de España.

Dos de los encargados de la base logística son Oier Gómez Mielgo y Andoni Zengotitabengoa Fernández, que el pasado día 1 huyeron tras saltarse un control policial con una furgoneta Citroën Berlingo robada hace un año también en Portugal. Ambos, que se escondían desde hace dos meses en la casa que habían alquilado por tres meses más en Óbidos, se integraron en ETA cuando se encontraban bajo control judicial. Gómez aprovechó un permiso de fin de semana para huir -estaba en libertad vigilada en aplicación de la ley del Menor-, mientras que Zengotitabengoa se fugó en 2003 -estaba en libertad bajo fianza- para no cumplir una condena por violencia callejera.

Nelson Santos, comandante general de la Guardia Nacional Republicana, reveló que el pasado lunes, en el barrio de La Señora de la Cruz, fue detectada una furgoneta Citroën Berlingo -en cuyo interior viajaban dos hombres- que llamó la atención a los integrantes del dispositivo de seguridad porque circulaba lentamente. Pese a ello, los ocupantes del vehículo sospechoso lograron burlar el control. No obstante, a pocos kilómetros abandonaron la furgoneta. Los agentes que les habían perseguido encontraron en su interior placas de matrícula, dos detonadores, así como dos bidones, ropa de trabajo, palas, picos y guantes. Esto hace sospechar que los terroristas iban a construir «zulos» en la zona. Además, los agentes comprobaron que la placa de la Berlingo estaba doblada y que había sido robada hace un año en Castelo Branco, a 30 kilómetros de Óbidos.

Días después, la Policía portuguesa recibió el aviso de un vecino del barrio de Alvarella, que advertía de que una vivienda, la situada en el número 19 de la Rua Do Gesso, tenía desde hacía unos días la puerta abierta y las luces encendidas. Además, sus inquilinos utilizaban una Citroën Berlingo y hablaban español.

Las luces encendidas

De inmediato, la Policía lusa se personó en el chalé y descubrió que en su interior había 500 kilos de explosivo, en concreto, nitrato de amonio, entre cinco y diez bombas preparadas para ser utilizadas, aunque aún no estaban provistos de detonador, artilugios para confeccionar más artefactos, armas, detonadores, ordenadores, documentación, así como mapas de Madrid y de diversas ciudadades portuguesas.También se encontró un recipiente de los que habitualmente ETA utiliza para la confección de los artefactos usados para coches bomba. Así lo reveló el comandante de la Guardia Nacional Republicana Helder Barros. El registro, en el que colaboró la Guardia Civil, duró seis horas y hoy continuarán los trabajos.

Con el material encontrado, la banda podría haber provocado hasta cinco atentados como el perpetrado contra la T-4 del aeropuerto de Barajas. Todo el material se encontraba en el sótano. En definitiva, la casa de Óbidos era una de las bases logísticas que ETA había logrado instalar en Portugal. De hecho, fuentes de la investigación no descartan que la banda haya creado más «talleres de bombas» en el país luso, ya que al menos desde hace un año está trabajando en ello.

Los agentes portugueses, que han investigado codo con codo con la Guardia Civil, identificaron a los etarras como Oier Gómez y Andoni Zengotitabengoa, de los que recogieron huellas y restos biológicos. Se cree que tras ser detectados en el control se dirigieron a la casa para llevarse la información más «sensible» y se fueron a toda prisa; de ahí que dejaran las luces encendidas y la puerta abierta.

Tras interceptarse el pasado 10 de enero una furgoneta con explosivo en la provincia de Zamora, los investigadores estaban convencidos de que un grupo de etarras se había instalado en Portugal para recibir el explosivo y asentar la base logística. El caso es que a la etarra Iratxe Yáñez, detenida entonces, se le incautó un pasaporte de Luis María Zengotitabengoa, hermano de uno de los huidos ahora. Ello llevó a que se registrara la vivienda familiar de los Zengotitabengoa en Elorrio (Vizcaya) al sospecharse que Luis María había alquilado la furgoneta interceptada en Zamora.

La vivienda de Óbidos fue alquilada por los etarras hace dos meses. Para ello, utilizaron un documento de identidad falso correspondiente a una persona de Madrid. La operación la efectuaron por internet, a través de una inmobiliaria. El chalé, de una planta y con garaje, lo subalquilaba por 450 euros un angoleño residente en Londres.