Nuevos métodos policiales para luchar contra una nueva delincuencia

C. MORCILLO, P. MUÑOZ
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MADRID. La delincuencia está cambiando en España -también en el resto de Europa-, y la respuesta policial debe adecuarse a esa nueva realidad. Los últimos análisis de Interpol, a los que ha tenido acceso ABC, destacan una realidad que pronto comenzará a vislumbrarse con nitidez: las redes de inmigración ilegal no sólo controlarán el tráfico de personas, sino también el de drogas, armas y vehículos. O dicho de otra forma, inmigración irregular y crimen organizado serán dos caras de una misma moneda.

La situación puede agravarse aún más con la ampliación de la UE a los países del Este prevista para 2004, y de no tomarse pronto medidas políticas, legales y policiales contundentes llegará el «mercado común de la delincuencia». Existe el riesgo de que las Fuerzas de Seguridad sigan limitadas por las fronteras nacionales que, paradójicamente, no existen para las redes de delincuencia organizada, que tendrán cada vez más movilidad.

Más policías especializados

Fuentes policiales españolas consultadas por ABC precisan, por su parte, que para combatir esta delincuencia son necesarios más agentes y más especializados. Si los criminales cada vez son más profesionales y utilizan métodos más sofisticados, la única forma de luchar contra ellos es formar a especialistas. Los informes de Interpol añaden que para acabar con las sofisticadas redes que ya están actuando habrá que acabar con la idea de separar las investigaciones por mercancías o tipo de delito -tráfico de drogas, de personas o armas-, y deberá haber un intercambio constante de información entre los distintos especialistas. Y algo más: será necesario formar a policías de las distintas nacionalidades para poder investigar de forma más eficaz a los diferentes grupos.

Finalmente, los análisis policiales pronostican que los criminales actuarán en red, sin una jerarquía clara, en la que será la doctrina la que impulse al grupo y no una cadena de mando, como hasta ahora. Las decisiones se tomarán a todos los niveles y la falta de líder claro hará que el núcleo central pueda aislarse más fácilmente. Habrá distintas células en la organización, por lo que será casi imposible localizar al cabecilla. Además, será difícil inflitrar a agentes en esos grupos. O la Policía trabaja con una visión global de sus actividades, o no podrá combatirlas.