El novio del candidato ultraderechista asesinado en 2006 niega haberle matado

El imputado por arrojar a su pareja al río Tajo tras hipnotizarle y asfixiarle con una bandera española afirma que la víctima le comunicó que se iba a un monasterio

EFE | TOLEDO
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El hombre acusado de asesinar a su novio y arrojarlo al río Tajo tras suministrarle un narcótico y envolver su cabeza en una bandera española ha afirmado este lunes en el juicio que dejó de tener noticias del fallecido después de que éste le comunicara que se iba a un «retiro espiritual».

El acusado, Jesús Gilberto A.N., de 40 años y nacionalidad venezolana, negó que matara a su pareja, Luis Fernando R.R., de 52 años, para asegurarse la herencia y ha explicado al tribunal del jurado que la última vez que estuvo con él fue la mañana del 21 de septiembre de 2006 -las acusaciones sostienen que el crimen ocurrió la noche anterior-, cuando le comunicó que se iba a un monasterio de retiro espiritual.

Según el relato del acusado, para quien el fiscal pide veinte años de cárcel por un delito de asesinato, la víctima quería reflexionar para ver "qué salida le daba" a la situación que se le presentaba después de que en el partido político en el que militaba -el ultraderechista Alternativa Española, del que era candidato a la Alcaldía de Madrid en las municipales de 2007- supieran de su condición de homosexual.

Según el procesado, su novio -con el que convivía desde hacía siete años, aunque los últimos cuatro no habían mantenido relaciones sexuales porque le contagió el sida y la sífilis- estaba muy preocupado porque el joven armenio con el que supuestamente iba a iniciar una nueva vida el fallecido había enviado un correo electrónico y unas fotografías a Alternativa Española y esto fue "una bomba" y llegó a "temer por su vida".

Doble vida

Jesús Gilberto, que trabajaba como mozo de almacén para una empresa de decoración y que tenía un sueldo de unos 600 euros, dio cuenta de la doble vida del fallecido, hasta el punto de que -según el procesado- tras aprobarse la ley que permitió el matrimonio entre homosexuales, en junio de 2005, Luis Fernando encabezó una manifestación con el PP en favor de la familia.

Negó también que temiera perder la herencia que el fallecido le había dejado en su testamento -un chalé de cuatro plantas en Villanueva del Pardillo (Madrid), donde presuntamente se cometió el crimen, además de sus depósitos bancarios- tras conocer la nueva relación del fallecido, comercial de naipes españoles (la baraja de cartas de Fournier), con el joven armenio. El acusado dijo que el testamento lo firmó el fallecido después de conocer al armenio (identificado como H.A.) y que no temió que le desplazara económicamente o sentimentalmente porque Luis Fernando le había dicho que se trataba solo de "un calentón" y que además nunca le comunicó que se tendría que ir de casa, pues él era como de la familia.

Según la versión del acusado, el se alegró mucho de que su compañero conociera a alguien que le gustara porque ya no mantenía sexo con él y tan solo le hacía compañía, sobre todo cuando tenía que ser hospitalizado al empeorar del sida y, por todo ello estaba "en deuda" con él y este es el motivo de que testara a su favor. El procesado denunció la desaparición del finado el 20 de septiembre, ocho días después, porque ya le parecía mucho el tiempo transcurrido desde que se fuera a meditar a su retiro espiritual, aunque hasta cuarenta días después no supo, a través de una llamada de la policía, que había aparecido el cuerpo de la víctima. El procesado lleva tres años y medio en prisión preventiva, desde noviembre de ese año.

Fármaco hipnótico

La fiscalía y la familia del fallecido sostienen que Jesús Gilberto decidió acabar con la vida de Luis Fernando al temer perder la herencia después de saber el procesado que su compañero tenía intención de formalizar la relación con el joven armenio, casi treinta años más joven que la víctima, cuyo cadáver fue hallado cuatro días después de su muerte en el río Tajo a su paso por la localidad toledana de Cebolla, cerca de Talavera de la Reina.

Según las acusaciones, los hechos que seguirán juzgándose durante toda la semana en la Audiencia de Toledo con jurado popular ocurrieron durante la cena del 20 de septiembre de 2006, cuando el procesado suministró a la víctima un fármaco con efecto hipnótico (benzodiazepina), le propinó un fuerte golpe en la cabeza y envolvió esta en dos bolsas de plástico y en una bandera española con el toro de Osborne.

Después, introdujo el cadáver en una saco de dormir, lo cargó en el coche de la víctima y lo condujo hasta la localidad de Cebolla, donde lo arrojó al Tajo. Allí fue hallado por unos pescadores cuatro días después.