García Urbano, alcalde de Estepona
García Urbano, alcalde de Estepona - Eloy Muñoz Reyes
Estepona

El «notario» que se inventó el «jardín de la Costa del Sol»

García Urbano (PP), de nuevo el alcalde más votado de grandes municipios de España

Fernando del Valle
MálagaActualizado:

Hace menos de una década, en Estepona (Málaga, 67.000 habitantes) la cuestión financiera estaba tan mal que en la Cabalgata de Reyes Magos, Sus Majestades tenían que compartir carroza. No había dinero para tres. Sumido en una corrupción institucionalizada, el municipio languidecía opacado por el brillo de localidades cercanas, como Marbella.

Hoy Estepona es una ciudad pujante que incluso aspira a ser sede universitaria en los próximos años. El domingo, el alcalde que ha sido capaz de sembrar un inédito orgullo colectivo no sólo revalidó su cargo. En un contexto general de caída del PP barrió literalmente en las urnas para volver a convertirse en el alcalde más votado de España en lo que a los municipios de más de 50.000 habitantes se refiere. Con un apabullante respaldo cercano al 70%, dejó sin sitio en el pleno a las fuerzas supuestamente emergentes del centro-derecha y obtuvo 21 de los 25 concejales (tenía 17).

Al final, han sido los que creyeron que podían aprovechar en su favor la anécdota del famoso tobogán que comunica dos calles (cerrado sólo por el momento) los que se han deslizado hacia un abismo de profundidad incalculable.

¿Cuál es su aval? De entrada, un perfil absolutamente alejado del de cualquier político al uso. Estepona ha vuelto a confiar en alguien con la vida resuelta gracias a su desempeño profesional. García Urbano es notario, abogado del Estado y registrador de la propiedad. Nacido en Coín (Málaga) en 1961, si el «notario» —como todo el mundo lo conoce en su provincia— está en política es porque quiere.

Pero eso es sólo su tarjeta de presentación. En los ocho años que lleva al frente del Ayuntamiento, ha aplicado una única receta: gestión, gestión y más gestión. Saneó las cuentas municipales. Entre otros, solventó un crédito que pendía desde 1942. También hubo de ejecutar un ERE en el Ayuntamiento. Allí, de 1.014 empleados públicos, sólo 15 eran funcionarios. El resto había entrado a dedo.

Crecimiento razonable

Una vez conseguida la tranquilidad financiera, García Urbano se puso a diseñar la ciudad que imaginaba, con el crecimiento sostenible —pero del de verdad— por bandera. Para qué crecer sin tino es su máxima. Lo consiguió.

Hoy el centro, antaño desconchado y sin identidad, luce como un auténtico pueblito andaluz y se denomina con razón «el jardín de la Costa del Sol». Se ha inaugurado un estadio de atletismo, un orquidiario de relevancia internacional y un nuevo recinto ferial. Y en tiempo récord se ha levantado, con dinero municipal, el hospital que la Junta de Andalucía socialista siempre se negó a hacer. Los vecinos de Estepona, no sólo se lo han agradecido. Han dado fe. El «notario» debía seguir. Con más apoyo que nunca.