Nombres propios

FERNANDO FERNÁNDEZLa semana ha venido cargada de nombre propios. Y en medio la crisis crediticia aunque esta vez las masivas inyecciones de liquidez orquestadas por el BCE parecían haber tenido más

FERNANDO FERNÁNDEZ
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La semana ha venido cargada de nombre propios. Y en medio la crisis crediticia aunque esta vez las masivas inyecciones de liquidez orquestadas por el BCE parecían haber tenido más éxito. Pero ya ha dejado secuelas, en las proyecciones económicas y en las Bolsas, castigada la española adicionalmente por el riesgo inmobiliario. Las empresas ajustan sus últimas operaciones corporativas antes del cierre. Esta semana han llegado a los medios de comunicación. Prisa lanza una OPA sobre la totalidad de Sogecable, como primer paso para reordenar sus participaciones audiovisuales y vender el negocio de la televisión de pago, un modelo de negocio obsoleto según muchos analistas. Necesita 2.052 millones de euros y para hacer caja da entrada al capital riesgo en la Cadena Ser, valorada en 1.244,5 millones, y prepara su salida a Bolsa.

Brufau se ha ido de La Caixa después de veinte años y vincula su destino al futuro de Repsol, donde llegó de la mano del gobierno socialista en 2004 tras el cese de Cortina en lo que se presentó como el principio de la jubilación forzosa de los empresarios próximos al Partido Popular. Otro de esa lista, Pizarro, vuelve a primera fila tras su heroica batalla en Endesa y es nombrado consejero de Telefónica por un tercero Alierta, al que muchos auguraban corta vida y que ha sabido resistir una feroz campaña hasta recuperar para su empresa el liderazgo español. Ha demostrado ser un maestro en la equidistancia, y como prueba el otro nombramiento de consejero, Javier de Paz, el íntimo amigo personal de Zapatero en sus duros años de secretario general del PSOE en la oposición y oscuro diputado en Madrid. Todo ello envuelto en una reorganización de la alta dirección que ha recuperado al ingeniero Julio Linares como consejero delegado, puesto vacante desde que en 2003 Fernando Abril Martorell saliera abruptamente de la multinacional española, y provocado la salida de Viana Baptista, una estrella financiera del equipo Villalonga que parecía incombustible.

Será porque se acercan las elecciones pero de la lista de empresarios próximos a Rato, solo Francisco González se ha salvado esta semana. Otro de los protagonistas de los episodios nacionales corporativos, Luis Del Rivero, vuelve a tener problemas. Ha bastado que el regulador francés impidiese la segregación de Gecina para que el acuerdo alcanzado con la familia Sanahuja salte por lo aires y le exijan 600 millones de euros. Para que luego sigan diciendo que la vida empresarial es aburrida, si se parece al banquillo del Valencia club de fútbol.

Mientras, Caja Madrid perfila estrategia para los nuevos tiempos y adquiere por 1.037 millones de euros el 15% de Mapfre con el compromiso de integrar plenamente sus operaciones de seguros y el objetivo de facilitar la expansión internacional. La compañía de seguros gana tamaño y realizará una ampliación de capital. Blesa sigue también madurando qué hacer con Iberia y esta semana ha recibido la oferta de Gala Capital, un proyecto español que protagonizan Juan José Hidalgo, Manuel Jové y Alicia Koplowitz, pero se ha negado a abrirles los libros. El mercado sigue especulando con el futuro de las líneas aéreas, tras el acuerdo de cielos abiertos con EE.UU., entre las ambiciones de los empresarios y las resistencias de los gobiernos. Pero el primer ministro Romano Prodi decidió ganar tiempo para orquestar una nueva defensa de Alitalia y rechazó esta semana la oferta de Air France-KLM por la compañía italiana de bandera.

Italia ha sido también protagonista indirecta de la noticia positiva de la semana. Su crónico estancamiento y la pujanza del crecimiento español han permitido il surpasso en renta per cápita. Un motivo de orgullo y de reflexión, porque este término se acuñó precisamente para saludar el éxito italiano al superar al Reino Unido, pero Italia hoy se ha vuelto a rezagar quince puntos por la parálisis de reformas en que se haya sumida. Exactamente los puntos de competitividad exterior que ha perdido España en los años 2000. Con eso, y con los datos de rápida desaceleración de la construcción, aparecen nuevas revisiones a la baja del crecimiento español hasta situarlo en el entorno del 2,5% para el año entrante. Esta semana han sido BBVA y la AEB. La patronal bancaria ha sido clara, el efecto de la crisis será más intenso de lo anticipado. Quédense con esa reflexión mientras apuran la última oportunidad para obtener ventajas fiscales con sus planes de pensiones.. n