ETA no quiere zanjar la negociación con Zapatero pese a poner fin a la tregua

ETA no da por cerrado «a cal y canto» el denominado «proceso de paz», pese a la previsible ofensiva terrorista que se avecina tras su anuncio de poner fin al «alto el fuego permanente», y su

MADRID.
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ETA no da por cerrado «a cal y canto» el denominado «proceso de paz», pese a la previsible ofensiva terrorista que se avecina tras su anuncio de poner fin al «alto el fuego permanente», y su pretensión ahora va dirigida a hacer compatible el chantaje del coche bomba y el tiro en la nuca con la estrategia de Batasuna de escenificar «renovados esfuerzos» para que el Gobierno retome las negociaciones.

O si se prefiere, puntualizan los expertos en la lucha antiterrorista consultados por ABC, la banda criminal ha roto «este» proceso con el perverso objetivo de abrir, a corto o medio plazo, «otro». La cuestión clave, subrayan las mismas fuentes, radica en la estrategia que ETA se dispone a desplegar en ese intervalo. Partiendo de la certeza de que la suspensión de la tregua supone la vuelta de la banda al terror, la incógnita a despejar está en saber el grado de presión y terror que ETA quiere imprimir a su enésimo chantaje. ¿Matanzas indiscriminadas?, ¿asesinatos «selectivos», ¿atentados espectaculares sin víctimas mortales? ¿secuestros?... ¿Una ofensiva que incluya todos estos frentes?

Los expertos advierten de que hay que ponerse en el peor de los escenarios, una vez que en su comunicado la banda ha advertido que «todos los frentes de lucha» están abiertos. En cualquier caso, matizan que «no dentro de mucho comenzaremos a comprobarlo».

Pero de lo que se muestran más seguros estos mismos medios es de que ETA pretende hacer compatible su próxima ofensiva terrorista -provoque víctimas personales o no- con la presión para retomar las negociaciones políticas con el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. A los analistas no se les escapó el hecho de que en su último comunicado los cabecillas etarras utilizaban el término «etenaldi» para anunciar que «esta» tregua había caducado. En su traducción literal al español significa interrupción. A su vez, estas dos palabras tienen sinónimos como intervalo, paréntesis, pausa. Es decir, parecía que los redactores del comunicado querían evitar la utilización del vocablo ruptura.

Estrategia desdoblada

La banda terrorista, según los expertos policiales, ya ha ensayado sobre la posibilidad de pedir diálogo mientras comete atentados, y ha debido sacar la conclusión de que con el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero es factible esa perversa estrategia. Fue cuando asesinó a dos inmigrantes ecuatorianos con el coche bomba activado en la terminal-4 de Barajas y pudo comprobar que el Gobierno, pese a anunciar por la boca grande la defunción del «proceso», por la boca chica mostraba a ETA su disposición a no cerrar la negociación. De hecho, con posterioridad a la salvajada de la T-4, el Ejecutivo ha mantenido cinco reuniones. Es decir, se ha entrevistado en más ocasiones que en tiempos de «tregua» efectiva.

Así pues, en la actual coyuntura, ETA-Batasuna desdobla la estrategia, aunque buscando un único objetivo: retomar las negociaciones con el Ejecutivo de Zapatero, con las próximas elecciones generales de 2008 como telón de fondo. Por una parte, la banda lanza la amenaza real de que reanuda la actividad criminal, y la cumplirá a corto o medio plazo. Y por otra, la coalición ilegal se disfraza de «intermediadora en el conflicto» y emprende una ofensiva «pacifista» para su «resolución. En el discurso, sus dirigentes dejan entrever tímidamente que no estarían de acuerdo con la reanudación de la «lucha armada». Pero, según los expertos, todo forma parte de un guión, escrito por ETA, para escenificar esa estrategia desdoblada. De esta manera, además, Batasuna intenta «blindarse» ante el previsible acoso de la la Justicia y la opinión pública, una vez que la banda reanude el terror.

Así, mientras los «comandos» etarras recibían la orden de actuar, el responsable del «aparato internacional» de Batasuna, Joseba Álvarez, se desplazaba a Suráfrica para recabar el apoyo de políticos del Congreso Nacional Africano y otros partidos, que pasan por ser «mediadores» expertos en la «resolución de conflictos internacionales». El dirigente batasuno se ha reunido, entre otros, con los diputados Godfrey Oliphant, Elbert Mtshali, Jeremy Cronin y Yunus Carrim. Según la información transmitida por Álvarez a sus compañeros de la mesa nacional, los interlocutores surafricanos le mostraron «la necesidad de impulsar el proceso político de diálogo y negociación aún en la presente adversa situación», generada por la suspensión de la tregua. Además, de acuerdo con el balance, sus interlocutores le expresaron «la necesidad de extender la solidaridad y el trabajo internacional para poder encauzar el proceso y su voluntad de continuar intercambiando ideas y experiencias en base a poder avanzar en el proceso».

Emular a Blair

La mesa nacional ha valorado «muy positivamente» este viaje a Suráfrica, ya que al haberse hecho a «un país de gran experiencia en resolución de conflictos, tiene en estos momentos, en el que se vive una situación grave en Euskal Herria, más importancia aún». Los dirigentes de la coalición consideran que con las entrevistas mantenidas en aquel país, «la izquierda abertzale ha querido responder a la situación con iniciativa política, insistir en la necesidad de un proceso de diálogo y negociación que encare las raíces políticas del conflicto y subrayar así mismo su compromiso inequívoco con un proceso de paz».

Mientras, Zapatero aboga por seguir los pasos de Tony Blair en el caso de Irlanda y no enterrar la negociación con ETA. En la visita que hizo en octubre a España, Blair apostó por mantener la «determinación» en el «proceso», aunque, avisó, puede haber «muchos altibajos». Zapatero comentó entonces que había recibido «mucha información» del primer ministro británico.