Una escena del juicio contra los líderes del «procés», con los siete magistrados en los estrados - EFE | Vídeo: Atlas

El nerviosismo invade a las defensas en el juicio del «procés»: «Convenza al tribunal, no a la galería»

El juez Marchena corta las preguntas impertinentes de los abogados de los acusados en las declaraciones de los agentes

La vista oral culmina su séptima semana con los testimonios de guardias civiles y mossos, que relatan la violencia

MadridActualizado:

Jordi Sànchez se sostiene la barbilla, Jordi Turull cierra los ojos y Josep Rull frunce el ceño. Los tres escuchan las ásperas palabras de su abogado, que interroga a un jefe de la Guardia Civil. El eco de la pregunta rebota en las paredes de seda roja del salón de plenos del Tribunal Supremo. En ese instante, a primera hora de la tarde del pasado lunes 25 de marzo, el juez Manuel Marchena interrumpe la pregunta del letrado, Jordi Pina, que cuestiona al testigo si recuerda lo que sucedió a las 23:01 del 20 de septiembre de 2017. ¿Y si aquello tuvo lugar a las 23:05?

Esa escena —la intervención precisa de Marchena, siempre al quite ante las preguntas que no vienen al caso— se ha repetido en las últimas semanas de la vista oral, un conjunto de sesiones centradas en los testimonios de los policías que actuaron en Cataluña. Declaraciones decisivas para probar la violencia, manifestadas por agentes de a pie alejados de los altos cargos y de los testigos mediáticos. Con estos actores, los focos han prestado menos atención al juicio, más ocupados con el ruido de la precampaña política que inunda la vida española. El ambiente se ha distendido entre los muros del Supremo, a pesar de los graves relatos.

Ajeno a esa marejada, el juicio ha culminado la séptima semana con la sesión vigesimocuarta, que bajó el telón el pasado jueves. La llegada de esta fase —los testimonios de los agentes que estuvieron en el terreno— ha llenado de nerviosismo a los abogados de los acusados. Un estado de ánimo que se ha palpado en sus interrogatorios, sin un rumbo efectivo ante las contundentes declaraciones de los policías, y en sus choques con Marchena. «Intente convencer al tribunal y no a la galería», le ha llegado a espetar Marchena a Pina en varias sesiones, recordándole que son los jueces, y no los espectadores, quienes dictarán la sentencia.

La inquietud de los abogados se ha traducido en preguntas desfasadas y quejas al tribunal. Los letrados (que solo optaron por no hacer preguntas a los agentes en una sesión de esta semana) han reclamado el visionado de los vídeos del referéndum ilegal del 1 de octubre de forma simultánea a las declaraciones de los testigos, para contrastar las palabras con las imágenes. El tribunal ha rechazado esa práctica y ha dejado claro que todos los vídeos propuestos se proyectarán en la prueba documental.

Una pregunta a un guardia civil del abogado de Oriol Junqueras y Raül Romeva, Andreu Van den Eynde, provocó una carcajada múltiple, una reacción que unió por primera vez a todos: los jueces, fiscales, abogados y acusados. «¿Eran guardaespaldas o eran personas?», preguntó el letrado sobre los hombres que acompañaron a Junqueras en su entrada a la Consejería de Economía el 20 de septiembre. «Pero señor letrado, los guardaespaldas son también personas», añadió Marchena.

El magistrado mantuvo un tono más cortante ante las múltiples salidas de tono de Van den Eynde, a quien pidió que planteara preguntas con «relevancia jurídica». «¿Sabe si la masa tomaba tapas en medio del bulevar?», cuestionó en otra ocasión este abogado a un jefe de la Guardia Civil sobre las 60.000 personas que asedieron la Consejería de Economía el 20 de septiembre.

Entre las defensas hay diferentes librillos. Los abogados de Joaquim Forn y Jordi Cuixart (Javier Melero y Marina Roig, respectivamente) se han destacado como los más hábiles, con una estrategia puramente jurídica. Ambos han sufrido en pocas ocasiones las intervenciones de Marchena, que ha cortado en múltiples momentos a Van den Eynde y a Pina. El estilo apasionado de Pina provoca debates de alto voltaje. «Usted no puede interrumpirme; yo a usted, sí», tuvo que decirle el presidente del tribunal. Los letrados de Carles Mundó, Meritxell Borràs y Santi Vila apenas han participado, en coherencia con el rol menor de sus defendidos.

En la bancada de enfrente se ubican las acusaciones, más relajadas y seguras. Los fiscales consideran que los testimonios policiales avalan su acusación. Otorgan especial valor a los avisos de la previsible violencia que hicieron los altos mandos policiales al Govern, y a la descripción detallada de acciones violentas de los agentes de a pie.

El próximo martes, las partes volverán a ocupar sus posiciones en la sala de vistas, el solmene escenario que acoge el debate de los argumentos. Todas las partes, desde sus respectivas perspectivas y estados de ánimo, situados de frente a los siete magistrados.