Manuel Charlín, del clan de los Charlines, tras salir del juzgado y ser puesto en libertad con cargos - EFE | Vídeo: ATLAS

Los narcos sobre Charlín: «El Viejo tiene historia pero no tiene nada»

Prepararon a la vez dos operaciones de cocaína: un barco y un contenedor con carbón

MadridActualizado:

Estructuras pequeñas y especializadas, formadas por una pluralidad de individuos con distintas relaciones entre sí (casi siempre puntuales) que se asocian y ofrecen sus servicios a otros grupos más grandes y poderosos. Así era la red desmantelada por la Policía Nacional en la macrooperación Barranca Bermeja, en la que se han intervenido entre 2.500 y 2.700 kilos de cocaína y detenido a 28 personas, entre ellas Manuel Charlín Gama y su hijo Melchor Charlín Pomares. Ambos quedaron ayer en libertad, junto a otros catorce individuos, con cargos. El juez de Vigo envió a prisión a 12, incluidos los cuatro tripulantes del pesquero.

La docena de narcos que han ido a la cárcel responden a la estructura descrita, muy adaptable para minimizar riesgos y conseguir multiplicar sus beneficios aunque sea a costa de traicionar a sus patrones. Eso parece haber ocurrido en el caso de los Charlines, padre e hijo, según fuentes jurídicas, que habrían sido apartados según avanzaban los planes.

Los antecedentes

Víctor Manuel Pérez Santos junto a Luis Manuel Rodríguez Parada (ambos ya en prisión) eran quienes preparaban inicialmente la operación, proporcionando la infraestructura (barco, empresas, etc.) para los Charlines y quienes actuaban de conexión inicial con el armador (Pedro Rodríguez, dueño del Titán Tercero y detenido a bordo del remolcador con la cocaína) y con los supuestos dueños de la droga. Estos últimos han ido variando debido a varios intentos fallidos y a otros «proyectos» que fueron surgiendo. Algunos como Rafael Díez, el holandés Paul Wouter o Mario Otero Díaz también fueron ayer a prisión.

Víctor Manuel, que fue detenido en 2007 cuando iba a recoger a alta mar al Oceanía con 4.000 kilos de cocaína, acudía a rendir cuentas a la finca de los Charlines a Vilanova como pudieron comprobar los agentes del GRECO Galicia, primero, y más tarde también sus compañeros de la Brigada Central de Estupefacientes. En las citas entre unos y otros los funcionarios detectaron conversaciones de enorme interés en las que se aprecia gran admiración hacia Sito Miñanco, por ejemplo (le mencionan solo por su nombre de pila) y cierto desdén al referise a Manuel Charlín. «Esta es buena semilla, mejor que la del viejo que dice Manolo, el viejo de Manolo», dice uno de ellos. «El viejo lo que pasa es que va a estar jodido. Aparte no tiene nada». «Tiene historia, pero no tiene nada», replica el narco.

Dos operaciones paralelas

En otra conversación, según ha podido saber ABC, hablan sobre el margen de beneficios que habían pactado con el viejo. «Por eso no te preocupes porque en el margen que hablaste con el Viejo no se va a mover, en el veinte es el veinte (...) lo aguantamos ahí», dice uno de los ahora encarcelados. También hay numerosas referencias a su hijo Melchor, al que llaman Choujon: «Aún tengo que esperar a Choujon, solo que me dijo eso el Viejo... oye dice que ya vienen con todo».

Las investigaciones de más de año y medio han revelado que esta «UTE» montada para traer droga tenía en marcha dos operaciones paralelas: una utilizando la vía de un contenedor con mercancía legal (piedra o carbón) y otra a través de un pesquero desde Cabo Verde a Muxía (La Coruña).

Piedra y carbón para camuflar las partidas de cocaína con mercancía legal

Luis Manuel Rodríguez Parada era quien tenía disponibilidad de empresas para llevar a cabo la exportación en origen (Suramérica) tanto de piedra como de carbón para camuflar las partidas de cocaína con mercancía legal. Se servía de un tercero. Pese a los numerosos cambios que se ha ido produciendo durante los últimos doce meses y medio y a las entradas y salidas de gente en la organización y en la preparación del alijo, los investigadores han logrado una radiografía completa de cómo se organizó y cómo acabó en España.

Tienen controladas desde las primeras citas -cuando los narcos empezaron a buscar barcos- hasta la última comunicación desde el Titán en alta mar proporcionando las coordenadas donde se iba a producir el trasvase al pesquero Sempre Cachelos. A este barco también lo grabaron saliendo desde el muelle.

«Hay mal tiempo, mal tiempo tú tienes todo listo, ¿no? ¿todo está bien?», pregunta el armador Pedro Rodríguez con su carga de cocaína desde el mar el pasado lunes. «Sí, sí, sin problema». «Para el jueves sobre las once». Esa misma madrugada abordaron al Titán.