Narbona rechaza la venta de excedentes de agua del Ebro que reclama Valcárcel

El presidente murciano le pide a la ministra de Medio Ambiente que aporte con urgencia 100 hectómetros procedentes del Tajo, los acuíferos y la compra de caudales

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M. BUITRAGO

MADRID. Una intensa cortina de lluvia que regaba los campos de Castilla-La Mancha, desde Hellín hasta Honrubia, acompañó al presidente Ramón Luis Valcárcel en su viaje a Madrid, donde ayer mantuvo su cuarta entrevista con la ministra Cristina Narbona. A su derecha, antes de alcanzar Tarancón, divisó el acueducto Tajo-Segura, mientras los boletines informativos de la radio anunciaban que, después de cinco meses, se había invertido la tendencia de la sequía y empezaba a entrar agua en los pantanos. Como guinda, el río Ebro ha recuperado en siete días todo lo que Zaragoza bebe en año y medio: 128 hectómetros cúbicos. Con este escenario de una recuperación hidrológica que está negada para Murcia, Valcárcel le reclamó ayer a la ministra de Medio Ambiente 100 hectómetros cúbicos urgentes -68 como mínimo- para los cultivos leñosos en los tres próximos meses.

El encuentro celebrado por la tarde en la sede del Ministerio de Medio Ambiente sirvió como deshielo de las tensas relaciones de las últimas semanas entre los gobiernos central y regional a causa del último trasvase cero para regar. Narbona se comprometió a estudiar todas las propuestas a corto y largo plazo que le presentó Valcárcel, incluido el trasvase del Tajo Medio y la permuta de caudales con Almería; pero no la fórmula de un banco de agua con los excedentes del río Ebro, que sigue vedado como la manzana prohibida del paraíso.

Intensificar la desalinización

La necesidad de intensificar la desalinización, de poner en marcha cuanto antes los bancos de agua, y la apertura de más pozos de sequía, junto con la explotación de los principales acuíferos, fueron los principales puntos de coincidencia entre Valcárcel y Narbona. Lo demás quedó para estudio, encajado en la revisión de los planes de cada cuenca hidrográfica.

La ministra certificó la continuidad del acueducto Tajo-Segura, y apostó por optimizarlo. «No es una infraestructura que vayamos a tirar», apuntó. Recordó que el Consejo de Ministros estudiará este viernes un «pequeño desembalse», e insistió en que pese a las lluvias no ha variado el marco actual de prevención, por lo que el Ministerio sostiene que al día de hoy no se podrán desembalsar más de 60 hectómetros para riego en este año hidrológico.

Valcárcel discrepó abiertamente, y cuestionó la fórmula empleada por el Ministerio para calcular esos excedentes. La rueda de prensa conjunta, que transcurrió con relativa tranquilidad, no evitó que se suscitara una fuerte controversia al final entre Valcárcel y la ministra, delante de los periodistas, sobre las obras que había ejecutado el anterior Gobierno del PP, comparadas con las del PSOE.

Valcárcel dijo que los 60 hectómetros anuales de los que habla el Ministerio son «lo que cae del cielo» y se preguntó «¿y los políticos qué ponemos?». Por eso, planteó a la ministra una serie de medidas «drásticas y valientes» para ir sumando cantidades de agua y hacer frente a la «muy difícil» situación hídrica de la región.

Así, propuso un trasvase desde el Tajo Medio para mejorar los abastecimientos a Las Tablas de Daimiel, Ciudad Real, Albacete y la zona de La Manchuela, donde podría incluso plantearse la creación de regadíos, de modo que mejorase la situación hídrica en Castilla-La Mancha y se evitasen enfrentamientos entre las dos comunidades. Abogó por otro trasvase, este desde el Guadalquivir a la cuenca del Almanzora en Almería, que ahora se abastece con unos 15 a 20 hectómetros cúbicos anuales del Tajo-Segura que quedarían «liberados» a las provincias del Alicante y Murcia.

Uso moderado del acuífero

Valcárcel también planteó la posibilidad de poner en funcionamiento el sinclinal de Calasparra, que daría 30 hectómetros cúbicos al año, y la apertura de nuevos pozos de sequía.

En ese contexto la ministra apuntó la posibilidad de hacer un uso moderado del acuífero de Luchena que, según estimaciones de la propia Confederación Hidrográfica del Segura, podría ceder unos 11 hectómetros en los próximos dos o tres años sin riesgo de perjudicar el acuífero. Sobre los posibles trasvases del Tajo Medio y del Guadalquivir, Narbona reiteró que las transferencias de agua, incluso dentro de una misma comunidad, son problemáticas.