Musharraf ordena a los servicios secretos paquistaníes que se centren en los grupos terroristas y no espíen a los partidos

ISLAMABAD. M. M. C.
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El presidente paquistaní, el general Pervez Musharraf, ha ordenado a las agencias de inteligencia del país que se concentren en la lucha contra las actividades terroristas y los grupos sectarios que las cometen. Musharraf libera a los servicios secretos de las misiones de espionaje relativas a los partidos políticos.

Pervez Musharraf parece haber comprendido que las bombas matan más que la libertad. Tras la reunión de alto nivel sobre la ley y el orden que presidió días atrás, el presidente de Pakistán ha liberado a los servicios de información de sus labores de espionaje a los grupos políticos, para que se centren en la lucha contra la criminalidad, el terrorismo y la violencia sectaria.

Según informó ayer el diario «Dawn», que citaba fuentes autorizadas, Musharraf ha ordenado un nuevo plan de acción coordinado para el espionaje paquistaní, que deberá centrarse en el análisis de las actividades de los grupos violentos y en la elaboración de las medidas apropiadas para combatirlos.

MÁS DE UN CENTENAR DE MUERTOS

El pasado año, ciento veinte personas murieron en Pakistán como consecuencia de las actividades terroristas. En los nueve primeros meses del presente, el saldo se eleva ya a ciento cincuenta. Musharraf fue informado durante la citada cumbre sobre el sentimiento de inseguridad que comparten tanto el Gobierno como la opinión pública, que comienza a desconfiar de la capacidad del primero. Los altos cargos acordaron como prioridad social la eliminación de las formaciones y los individuos violentos.

El ISI, servicios de información paquistaníes, ha patrocinado durante décadas las actividades terroristas en la Cachemira bajo control de la India, con la que Pakistán mantiene una histórica rivalidad, y que ha llevado a ambos países a desarrollar armas atómicas.

Los «Intersistems of Intelligence» estuvieron detrás de los muyahidínes que lucharon en Afganistán contra la invasión soviética, y que hoy forman parte de los más sangrientos grupos extremistas islámicos repartidos por todo el mundo, incluida la organización Al Qaida, que dirige Osama bin Laden. Al ISI se debe también la creación de la red de madrasas, o escuelas coránicas, en las que siguieron sus estudios los talibanes afganos, y a cuyo régimen han respaldado al frente del Gobierno de Kabul.