Militares y trabajadores de una funeraria en el lugar en el que cayó ayer el segundo F-5 siniestrado en pocos días.ALFONSO

Muere el piloto de un F-5 que ensayaba para la conmemoración de la base de Talavera

J. ENRIQUE PARDO / A. G. MORENO
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MÉRIDA / MADRID. Apenas tres meses después del último accidente aéreo de un F-5 de la Base Militar de Talavera la Real, en Badajoz, otro de sus aparatos se estrelló ayer muy cerca de la pista de aterrizaje, en un sembrado de maíz, próximo al municipio de Balboa. En el siniestro falleció el piloto del avión, el capitán del Ejército del Aire Manuel Rivera Hernández, de 34 años de edad. Natural de Alicante, estaba casado y tenía 2 hijos. El accidente tuvo lugar a las 11 de la mañana, cuando por causas que ayer se desconocían el monoplaza F-5 AR 9-70 se desplomó contra el suelo cuando estaba a punto de aterrizar. El piloto había estado ensayando algunos de los ejercicios de exhibición que iba a realizar el día 11 en la jornada de puertas abiertas con motivo del 50 aniversario de la base, jornadas que han quedado suspendidas. El Rey tiene previsto visitar la base el día 6 coincidiendo con el aniversario y en esa ocasión el capitán iba a realizar un vuelo para mostrar el avión. El monoplaza F-5 que pilotaba el capitán había sido elegido como «emblema» de los actos conmemorativos que se iban a llevar a cabo la próxima semana y por ese motivo estaba pintado de azul y lucía el logotipo conmemorativo de los 50 años de la Base Aérea de Talavera, (1953-2003) y el de la Escuela de Caza y Ataque. En cuanto a las causas del siniestro el comandante Aizpurúa aseguró que «se están investigando» utilizando para ello «los testimonios de los testigos oculares, el estudio de las piezas del aparato estrellado y también algunas cintas de video». «Todavía no sabemos qué es lo que ha podido pasar», aseguró, «hay muchas dudas que resolver». El capitán fallecido estaba considerado como el piloto más experimentado de la Base Aérea de Talavera, con más de 3.000 horas de vuelo. Además, y según informaciones de la base, había sido reclamado por el ejercito norteamericano y había ejercido como profesor instructor en la Base Militar de Sheppard (EE.UU.). El comandante Aizpurúa aseguró que los compañeros del piloto fallecido están «desolados».