Moratinos y Kirchner, durante el encuentro que mantuvieron ayer en Buenos Aires  AP

Moratinos dice, un año después, que la empresa española en Argentina sigue en estado «crítico»

Telefónica, como el resto de las firmas españolas de servicios públicos, se compromete a congelar sus demandas internacionales contra Argentina

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CARMEN DE CARLOS. CORRESPONSAL

LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL

BUENOS AIRES. Un año después de la visita de José Luis Rodríguez Zapatero a Buenos Aires, en la que se ofreció como mediador entre las empresas españolas y el Gobierno argentino, la situación de las compañías nacionales, lejos de mejorar, se mantiene en el complicado estancamiento ya reconocido entonces. En una reunión celebrada a puerta cerrada con los inversores españoles, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, reconoció que las relaciones atraviesan un «momento crítico» por este asunto.

Después de escuchar las explicaciones de los empresarios, Moratinos, según testigos presenciales consultados por ABC, se comprometió a trasladar sus inquietudes a Néstor Kirchner, con quien se entrevistó poco antes del mediodía. Las mismas fuentes informaron que el ministro expresó su «confianza» en que los problemas estén resueltos antes de que Kirchner viaje a España. Posteriormente, en rueda de prensa, Moratinos y su colega argentino, Jorge Taiana, anunciaron que la visita se hará en el presente semestre.

El ministro admitió ante los empresarios que si los problemas no han quedado solucionados para entonces, habría «preocupación» en el Gobierno. Asimismo, reconoció que se atraviesa por un delicado momento cuyo desenlace inclinará la balanza a un lado positivo o negativo en función de los resultados.

Presiones del Ejecutivo argentino

La compañía que más alzó ayer la voz a la hora de explicar las dificultades que afronta en el país fue Aguas Argentinas, participada por Aguas de Barcelona (Agbar) y la francesa Suez. La empresa, que anunció su retirada el pasado agosto, reiteró que la medida «es irreversible», pero lamentó los obstáculos y las presiones que recibe por parte del Ejecutivo argentino, que insiste en que se queden para ocuparse de la gestión. «Queremos una salida ordenada», reclamó el delegado de la empresa, Jean Bernarde Lemire.

La retirada de Agbar no ha sido secundada por ninguna otra firma española del sector, pero todas coinciden en quejarse de las tarifas de los servicios públicos, que pasaron de estar en dólares a pesos devaluados en enero de 2001. Desde entonces, permanecen congeladas y únicamente han sufrido algún incremento en el sector de grandes usuarios y no en el que genera mayores ingresos, como es el doméstico.

«Advertencia» de Kirchner

Endesa, Repsol-YPF con Gas Natural y Telefónica son algunas de «las grandes» que ayer explicaron a Moratinos su situación en el Hotel Alvear. En el caso de la petrolera, representada en Argentina por Enrique Locutura, lamentaron la «advertencia» del Gobierno de Néstor Kirchner de subir el impuesto a las retenciones si aumentaban las tarifas, «hoy en día las más baratas del mundo», recordó. El resto de las compañías explicaron que a lo largo de este año se han alcanzado acuerdos verbales que no se materializan al estar pendientes los decretos de «la firma» de Kirchner.

En este contexto, causó cierto malestar que el Gobierno argentino aprovechara la visita de Moratinos para suscribir, minutos después de que el ministro se entrevistara en la Casa Rosada con el presidente, un acuerdo con Telefónica en el que la compañía se compromete a no aumentar las tarifas este año, cuando el resto de las empresas aguardan una actualización de las mismas. El pesimismo se impuso entre los españoles al escuchar las palabras del ministro de Planificación y hombre fuerte del Gobierno, Julio DeVido, al señalar el convenio como «un punto de inflexión» para negociar la renovación de los contratos y del resto de las tarifas.

En este escenario el Gobierno argentino le dio extraordinaria trascendencia a un acuerdo que, en rigor, es una «carta de entendimiento». Como muestra de ello, para dar relumbrón al acto, estuvieron presentes también el propio Kirchner y los ministros de Economía, Interior y Exteriores. El presidente de Telefónica de Argentina, Mario Vázquez, confirmó que, como el resto de las empresas de capital español, a excepción de la hispanofrancesa Aguas Argentinas, daría paso a la «suspensión» de la demanda en el Ciadi (Centro Internacional de Arreglos Diferenciales Relativas a Inversiones) por la que la empresa reclama al Estado argentino más de 2.800 millones de dólares. Esto no significa que renuncie o se retire de esta instancia de arbitraje que depende del Banco Mundial, sino que, de momento, paraliza sus acciones en una muestra de «confianza y compromiso con Argentina».

Zapatero y la «receptividad»

Durante la visita oficial a Buenos Aires en enero del pasado año, José Luis Rodríguez Zapatero declaró: «Mi tarea y mi deber como Gobierno va a ser acercar posiciones» en las tensas relaciones entre las empresas españolas y Argentina. Asimismo, aseguró: «Todas aquellas cuestiones que afectan a la dimensión de las tarifas y el marco futuro de los servicios públicos van a estar siempre en un escenario de diálogo y de confianza entre el Gobierno del presidente Kirchner y las empresas españolas. Ésa ha sido mi petición y he visto una gran receptividad por parte de Kirchner».