La portavoz de Podemos, Irene Montero - EFE
Congreso de los Diputados

Montero acusa a Rajoy de ganar las elecciones «dopado con el dinero de los españoles»

«España está harte de que le roben», advierte la portavoz de Podemos desde la tribuna de oradores.

«Cuando se trata de pagar impuestos, su patria no es España en Panamá», critica

MadridActualizado:

Dúplicas de la portavoz de Podemos, Irene Montero, en el debate de moción de censura. Insiste en que la moción de censura tiene un objetivo y tendrá un resultado: demostrar que existe una mayoría en la Cámara que no apoya el mantenimiento del Gobierno popular. Y con un «nuestro candidato da la cara y no se esconde en el plasma» cierra su tercera intervención de la mañana. Las dos últimas muy breves, a diferencia de la primera, y repitiendo los mismos argumentos.

Montero ha contestado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que la iniciativa no va en contra de España, como éste ha asegurado, sino «contra usted, contra su Gobierno». «Han ganado ustedes las elecciones pero lo han hecho dopados con el dinero de los españoles y de los madrileños», ha remachado volviendo a aludir a la corrupción.

Con tono indignado y en un volumen cercano al grito, la portavoz morada ha rechazado las críticas del jefe del Ejecutivo a su intervención asegurando haber aplicado a su alocución «la misma mesura que aplican ustedes desde el Gobierno». Y ha retado a Rajoy a subir a la tribuna de oradores y negar la existencia de intervencias o injerencias en el poder judicial. El presidente del Gobierno ha ignorado la petición.

Previamente, en su primera intervención de dos horas y diez minutos de durísimo discurso, la portavoz de Podemos, Irene Montero, ha defendido desde la tribuna de oradores la moción de censura presentada por su grupo contra el Gobierno llegando a espetar que «España está harta de que le roben». «El voto al PP no es un cheque en blanco para robar: deberían pedir perdón a sus votantes en lugar de usarles como excusa», ha abundado.

Montero ha arrancado su intervención en un tono visiblemente relajado que ha ido elevando según avanzaba su alocución, con un eje: la decadencia del Partido Popular y el agotamiento de su proyecto a manos de la corrupción, para terminar con un «sí se puede».

«Ya no tienen proyecto político. Por eso su estrategia es orden, unidad y aguantar para que se descubra lo menos posible sobre sus tramas de corrupción. Confían en que el verano borre de la mente de la ciudadanía el caso Lezo, Moix y la declaración de Rajoy en su partido», ha subrayado.

La portavoz de Podemos, cuya alocución aún continúa, ha advertido al presidente del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que «en este país la gente ya no tiene miedo y la gente no acepta sus mentiras». - «Basta ya de corrupción, su tiempo se ha acabado, pertenecen al pasado» ha abundado.

Siguiendo este hilo, la portavoz de Podemos ha justificado la presentación de la moción de censura en que «cuando en un país gobierna una organización que se dedica a delinquir, comprenda que lo que debe hacer un patriota es trabajar para echarles a ustedes», ha defendido.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, escuchaba el chaparrón con paciencia desde su escaño, acariciándose la barba a ratos, mientras la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Sanatamaría, tomaba notas. El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, leía un libro y la mayoría de los miembros del Gobierno consultaba el telefóno móvil.

La presidenta el Congreso, Ana Pastor, ha detenido la intervención de Montero en varias ocasiones protestando por la existencia de un murmullo constante en el hemiciclo. En la bancada popular solo una minoría de diputados mantenía la vista puesta en la oradora. Varios dipuitados del PP enviaban mensajes quejándose de aburrimiento por el discurso de Montero que dura ya dos horas. Al otro lado, desde la bancada de Podemos, el candidato de la moción, Pablo Iglesias, con americana azul no perdía detalle del discurso de la portavoz.

«La corrupción no es cosa de manzanas podridas, tiene sede: Génova 13. Allí, los sobres se movían de arriba para abajo», ha acusado. Y tras enumerar los casos de corrupción que afectan a cargos del PP, ha echado en cara al Gobierno que «ese dinero no era suyo» para exigir al PP que pida perdón y se disuelva.

A su juicio, el dinero que Génova tenía pensado invertir en las próximas campañas electorales para «reponer lo robado a la Hacienda Pública, hasta el último céntimo». «Porque son menos escuelas, menos hospitales, menos listas de espera», ha reprochado. Vinculadas con la corrupción ha realizado duras acusaciones al Ejecutivo de pretender controlar e intervenir la Justicia.

«Se les tendría que caer la cara de vergüenza al escuchar lo que han hecho con la riqueza de todos», ha espetado con un elevado volumen de voz. Con esta tónica, no podía faltar en el discurso de Montero el caso Bárcenas y las críticas al SMS que Rajoy envió en su día al extesorero popular recomendándole: «sé fuerte».

La bancada morada ha aplaudido a su portavoz en numerosas ocasiones pero sin rebosar entusiasmo. El exnúmero dos del partido, Íñigo Errejón, sentado en tercera fila se ha mantenido con los brazos cruzados sin seguir la ovación de su bancada más de una vez. Tampoco ha apludido ERC aunque será el único grupo que apoye la moción.

No se ha olvidado la portavoz de Podemos de la amnistía fiscal impulsada por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y aprobada por el Gobierno de Rajoy en su primera legislatura. Una medida que ha calificado de«anticonstitucional» al permitir regularizar «las finanzas de corruptos y defraudadores» y que ha vinculado con el desvío de fondos a Panamá. «Cuando hablamos de pagar impuestos su patria no es España, es Panamá», ha subrayado.

A continuación ha repasado todas las causas que han afectado a miembros del Gobierno popular, actuales o pasados, como los casos Soria y Rato. También ha puesto sobre la mesa el caso Aquamed para aludir a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, la investigación sobre el despacho fundado por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, o las dudas que han generado sobre el titular de Justicia, Rafael Catalá, las conversaciones del caso Lezo.

A éste ha pedido una vez más su dimisión pronosticando que pasará a la historia como «el ministro de la injusticia» que «dinamitó la separación de poderes entre el poder Ejecutivo y el Poder Legislativo». En cambio, Montero ha presumido de cómo todas las denuncias impuestas contra su formación han sido «archivadas o ganadas».

Las grandes empresas españolas tampoco se han librado. Montero ha lanzado duros reproches a FCC, ACS o OHL por los contratos que se adjudicaron en el pasado en comunidades gobernadas por el PP, pero también a las entidades financieras por jugar con «los ahorros de toda una vida» de sus clientes. «Han implementado una política de ensañamiento con las clases populares, y de esta forma se entiende que saliera la escandalosa estafa de las preferentes que ha permitido a las entidades financieras robar a millones de personas, entidades que han sido rescatadas con dinero público».

Su discurso a esta hora, no obstante, parece desordenado. Siendo la corrupción el centro de su discurso, su relato se interrumpe a ratos con alegatos en favor del feminismo, la Constitución o Cataluña, mientras que las acusaciones sobre intentos de intervención en la Justicia van y vienen.

Así, Montero también ha incluido duros reproches al Ejecutivo por la amenaza secesionista catalana y en concreto a Rajoy de «prender la mecha» al llevar al Tribunal Constitucional el Estatut de Cataluña «reventando el marco de convivencia». En la misma línea, ha acusado al PP de ser «los dinamiteros de todos los puentes entre los pueblos españoles» de manera irresponsable.

Además, ha hecho una defensa del referéndum asegurando que por votar «no se rompe nada». «Esto es un país plurinacional, escúchenlo con toda la calma», ha señalado en referencia al artículo 2 de la Constitución. «Ustedes no tienen un proyecto territorial a la altura de este país y ése es otro motivo para echarles», defiende. «Referéndun y derecho a decidir. Con ustedes al frente Cataluña jamás podrá decidir democráticamente su futuro», ha remachado.

Tras repasar la situación de las pensiones acusando al Gobierno de «vaciar la hucha» y pasar revista a la situación educativa, las medidas en materia de dependencia, el sector energético, ganadero o cultural, ha acusado al Gobierno de priorizar los intereses de los magnates internacionales sobre las necesidades generales del país. En este punto ha vuelto al feminismo para acusar al PP de imponer un modelo «profundamente machista». El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha pedido la palabra para contestarle.