«Hay que ir a un modelo de Justicia más limpio, democrático y nada politizado»

POR JOSÉ CEJUDOSEVILLA. Pocas veces una decisión de la Junta ha recibido un aplauso tan unánime como la de nombrar Hijo Predilecto de Andalucía al catedrático de Derecho Internacional Público Juan

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POR JOSÉ CEJUDO

SEVILLA. Pocas veces una decisión de la Junta ha recibido un aplauso tan unánime como la de nombrar Hijo Predilecto de Andalucía al catedrático de Derecho Internacional Público Juan Antonio Carrillo Salcedo, una distinción que recibirá este sábado en el sevillano Teatro de la Maestranza. En ese mismo acto también se harán entrega de las Medalla de la Comunidad con motivo del Día de Andalucía. Asegura estar «abrumado» por este reconocimiento, el mismo sentimiento que embarga a todo el que consulta su impresionante currículum profesional.

-¿Cuándo se despertó su vocación por el Derecho Internacional?

-Eso se lo debo a mis maestros de la Facultad de Derecho. La vocación por el Derecho, por la Política y por la Ciudadanía se la debo a Manuel Jiménez Hernández. El otro es, además de por todas esas llamadas por el Derecho Internacional, Mariano Aguilar Navarro.

-¿Nunca ha tenido interés por participar en política?

-No soy hombre de partido. Creo, además, que difícilmente me soportarían porque tengo una tendencia crítica. Incluso como creyente, hasta el dogma esencial de la Iglesia Católica, eso lo creo, pero lo que no es dogma, no. Y entonces supongo que me echarían. Pero sí, tengo un interés político, porque vivo en comunidad, y no tenemos más opción que la de ser ciudadano o súbdito, y yo prefiero ser ciudadano.

-¿Qué piensa de los que se definen como apolíticos?

-Esos son absolutamente reaccionarios.

-¿Existe algún país modélico en lo que es el respeto a los derechos humanos?

-Modélico en el sentido de haber logrado absolutamente la realización de todos y cada uno no existe. La perfección no es de este mundo. Pero en caminados a..., buscadores de..., yo creo que están los Estados miembros del Consejo de Europa, que forman parte del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que aceptan la jurisdicción del único Tribunal que existe en el mundo que puede juzgarles en materia de derechos humanos.

-¿Vivir en Europa es un privilegio en materia de derechos humanos?

-Absolutamente. Cualquier persona que viva en Europa, sea europeo o no, si después de pronunciarse los tribunales internos cree que sus derechos han sido desconocidos, puede ir a Estrasburgo, a su Tribunal, y por un procedimiento que es gratuito activar su causa.

-¿En la política internacional hay mucha hipocresía?

-Sí, mucha. Los diplomáticos hablan del doble lenguaje. El realismo, la razón de Estado muchas veces lo invocan para no tener el coraje de adoptar decisiones. Por ejemplo y para no hablar en abstracto, ¿es posible que el mundo occidental haya tardado tanto en decirle a los bancos suizos, de Gibraltar, de las Islas Caimán «eso no lo vamos a consentir»? ¿Es posible que hayamos estado ciegos ante Abu Ghraib o ante Guantánamo durante años? ¿Es posible que estemos muy prudentes en relación con Israel, con el Israel que bombardea? Hay demasiada hipocresía.

-En relación con Gibraltar, la UE mira para otro lado cuando se denuncian actividades de una colonia cuya soberanía reclama España.

-La Unión Europea y la NATO, de la que también somos miembros. El Reino Unido en ese territorio de Gibraltar es realmente no sólo cicatero, es ridículo y trasnochado. En el contexto de la Unión Europea y en el contexto de la NATO, la base de Gibraltar es muy importante pero para utilización de todos y en defensa de unos valores de todos. Es ridícula esa posición de Londres. Es un feo lunar para el Reino Unido.

-¿Por qué?

-Porque el Reino Unido es la primera democracia occidental. Ha sido un ejemplo en muchos aspectos de la vida en comunidad. Y Gibraltar es un feísimo lunar para el Reino Unido que no tiene sentido. Pudo tenerlo, pero hoy no.

-¿Cuál es la solución?

-El acuerdo. Y se ha estado muy cerca. Yo tuve el privilegio de trabajar unos años en el Gabinete de Marcelino Oreja, cuando fue ministro de Asuntos Exteriores de España. Y se estuvo muy cerca de un posible acuerdo. En 1977 hubo una negociación y un encuentro a tres. Se deslindó mucho. Se dijo una cosa es la base, otra es el territorio y otra la población. Nosotros reconocemos a la población su especificidad, su singularidad, no pretendemos absorberla y decir se acabó su singularidad. Nosotros reconocemos la base y pedimos una utilización conjunta. Y en cuanto a la soberanía del territorio eso es pasado, eso es el ayer. Un condominio, una soberanía conjunta. Y no lo aceptaron.

-¿Nuestra Administración de Justicia está a la altura de un país moderno?

-Le queda mucho por recorrer. Es preciso reforzar no sólo la judicatura sino el funcionariado. Creo que hace falta mejorarla radicalmente, pero sobre todo despolitizarla. Y de eso la culpa la tienen los partidos.

-Tras los casos de la niña Mari Luz y de Marta del Castillo se ha clamado por endurecer las penas. ¿Comparte esta opinión?

-En el primer caso se ha dicho que no hubo suficiente control sobre el pederasta. Hay diecisiete sistemas informáticos para los jueces, uno por Comunidad autónoma, y uno sólo para Hacienda. Por otra parte, aunque hubiera ido a la cárcel el acusado, porque hay que aplicarle el principio de la presunción de inocencia, ya estaría fuera, una vez cumplida la condena que le había sido impuesta. Y eso es lo que lleva a la gente a que pida más pena. Y está el caso de Marta. Yo soy solidario con el sufrimiento desgarrador de las dos familias. Pero lo que está mal no es el Código Penal. Es nuestra sociedad. Hemos fracasado como sociedad. Y el remedio no lo veo en las penas más duras. El remedio lo veo en educar en valores.

-¿La violencia de género también es un problema de educación?

-Totalmente. El varón piensa que es superior, y hay que cambiar la mentalidad. Pero no se olviden de la soldado norteamericana de Abu Ghraib. Es la brutalidad. La educación puede hacer que se pase de la barbarie a la civilización.