Los militares españoles desconfían del alto el fuego con los talibanes

Los militares españoles desconfían del alto el fuego con los talibanes

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EFE

La ministra de Defensa conversa ayer en Qala i Naw con el gobernador afgano de la provincia

QALA I NAW. Los militares españoles desplegados en Afganistán dudan del alto el fuego supuestamente acordado por el Gobierno de Hamid Karzai con los talibanes en la provincia de Badghis, al noroeste del país, región en la que están desplegadas las tropas españolas. «No es creíble», opinan varios de los uniformados consultados. Muchos creen que podría ser una «estrategia electoral» del presidente afgano, candidato en apuros a la reelección en los comicios convocados para el próximo 20 de agosto.

Incluso, algunos consideran que podría ser una maniobra de los propios talibanes, conscientes de que la OTAN está reforzando su presencia en esta provincia, la más pobre de una de las naciones más pobres de la Tierra. Y no creen en el acuerdo de alto el fuego por una razón de peso: los talibanes harán todo lo posible por dinamitar el proceso electoral, poner en evidencia a la comunidad internacional y hacer saltar por los aires la labor de la ISAF.

Aquí no hay tregua. Las fuerzas de la Alianza Atlántica siguen perdiendo hombres (ocho ayer en el sur del país, 43 en lo que va del mes de julio, en el que han muerto también 56 civiles y 63 militares afganos). Así, aunque Karzai y su ministro del Interior le hayan hecho llegar a Carme Chacón, la ministra española de Defensa, su satisfacción por este acuerdo -reconociendo que algunos talibanes lo cumplirán, y otros, no-, los soldados españoles no dan mucha credibilidad a la noticia.

La ministra Chacón visitó ayer por primera vez la base de Qala i Naw, capital de la provincia de Badghis. Una ciudad de polvo donde habitan 15.000 afganos pobres y 450 militares españoles: 250 en el Equipo de Reconstrucción Provincial y otros 200 de la unidad de Ingenieros, llegada desde Salamanca para construir el aeropuerto y la nueva base militar de 70 hectáreas.

En Qala i Naw, España ha construido un hospital, está levantando una nueva base para las tropas -presupuestada en 44 millones de euros-, que se completará en el primer semestre de 2010 y que recibirá a 150 militares estadounidenses de refuerzo; y nuestro Gobierno se ha comprometido a invertir otros 14,5 millones de euros en un nuevo acuartelamiento para un batallón del ejército afgano, además de instruir y equipar a una compañía de las fuerzas de seguridad locales.

Contentos con España

Chacón y su comitiva viajaron ayer en un Hércules C-130 desde Kabul a Qala i Naw. Allí esperaban cinco vehículos blindados. Pero el blindaje no evitaba que el polvo se colara por la escotilla. Agobio. Sensación de agobio y sólo una imagen frente a los vehículos: polvo, y soldados entre el polvo señalando el camino hasta lo alto de una colina para que la ministra viera con sus propios ojos las obras de la nueva base. «¿A cuántos afganos estamos dando trabajo?», preguntó Chacón. «A un millar. Por eso están tan contentos con los españoles», respondió el jefe del batallón de Ingenieros. Después visitó el hospital donde la Agencia Española de Cooperación trabaja desde 2006. Mujeres afganas cuidando a sus hijos desnutridos. Quirófanos europeos en mitad del desierto. Es el sello español en Qala i Naw.

Y los locales lo agradecen. Jóvenes como Osmami, de 22 años. Llegó hace seis meses desde su casa en Herat para dar clases de informática e inglés a los trabajadores del hospital. Osmami dice que «los españoles trabajan duro por Afganistán». Pero también recuerda que los occidentales están muy lejos de saberlo todo sobre su país. Muy lejos. «Yo votaré a Abdullah (uno de los principales contrincantes de Karzai en las elecciones del 20 de agosto) -explica-, es mi favorito porque es muyahidin, como toda mi familia. Los muyahidines luchan por el pueblo afgano».