Medio Ambiente ya ha encargado el estudio socioeconómico del trasvase de Valdecañas

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M. BUITRAGO

MURCIA El tablero de juego cambiará cuando el Ministerio de Medio Ambiente ponga sobre la mesa el proyecto del Trasvase de Valdecañas, en Cáceres, a la cuenca del Segura. El departamento de Elena Espinosa ha encargado ya el estudio socioeconómico de este nuevo canal, según ha comentado el consejero murciano de Agua, Antonio Cerdá.

Si bien la ministra mantiene que, oficialmente, este proyecto no está en estudio, los trabajos para comprobar su viabilidad siguen adelante en la trastienda de Medio Ambiente. El secretario general del PSRM-PSOE, Pedro Saura, ha señalado que él ha visto «planos y papeles» sobre el mismo. El estudio socioeconómico determinará el precio aproximado que tendrá el agua que se derive del río Tajo desde Cáceres. Será superior a las tarifas del Trasvase Tajo-Segura, que rondan los 18 céntimos el metro cúbico, una vez actualizadas.

El proyecto que realizó el Gobierno murciano en 2006 apuntaba un precio que oscilaba entre 24 y 30 céntimos. Fue diseñado por Francisco Cabezas, que fue subdirector general de Planificación Hidrológica en los gobiernos de Aznar y uno de los padres del Trasvase del Ebro. La tarifa estaba en función del volumen a trasvasar. Se plantearon dos escenarios: una derivación máxima anual de 200 hectómetros cúbicos, que supondría un coste de 600 millones para construir el acueducto. Si se aumenta a 500 hectómetros, la inversión subiría hasta mil millones.

Dicho proyecto fijaba el punto de toma en la presa de Azután. Habría que corregirlo si se traslada al embalse de Valdecañas. La longitud del canal sería de unos 400 kilómetros. Valdecañas se considera mejor opción que Azután porque tiene mayor capacidad de regulación. El embalse cacereño almacena actualmente 901 hectómetros cúbicos y está al 62,34% de su capacidad total.

El Sindicato Central de Regantes del Tajo-Segura ha encargado un estudio sobre la calidad de las aguas de Valdecañas, ya que sospecha que es inferior a la de la cabecera del Tajo. Si se construye el nuevo acueducto desde Extremadura a cambiará significativamente el flujo de desembalses, ya que se reducirán los envíos desde la cabecera.

Los embalses de Entrepeñas y Buendía prosiguen su ritmo de recuperación. Superan los 535 hectómetros, aunque siguen lejos de su capacidad total de 2.500. La Comisión central de Explotación del Acueducto se reunirá el 7 de abril en Madrid para estudiar el desembalse trimestral a la cuenca del Segura. Los regantes solicitarán el máximo que permiten las reglas de explotación, que consiste en 38 hectómetros para atender a la población y los regadíos. Oficialmente, 300 hectómetros se consideran excedentarios. No decidirá el Consejo de Ministros, sino los técnicos del Ministerio y de la Confederación del Tajo.