Matas dice que el proyecto nacional del PSOE ha quedado «en tela de juicio»

Tras la aprobación del Plan Hidrológico Nacional en el Consejo Nacional del Agua con el apoyo de Extremadura y Castilla-La Mancha, el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, aseguró ayer a ABC que una posición distinta del PSOE en cada territorio pone «en tela de juicio su proyecto nacional». Para Matas, el PSOE debe demostrar ahora que es capaz de defender una tesis unitaria en toda España.

MADRID. A. Acosta
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La sorpresa la dieron las Comunidades de Extremadura y Castilla-La Mancha al dar su voto positivo al Plan Hidrológico Nacional, en el mismo día en que el portavoz parlamentario socialista, Jesús Caldera, anunció que su grupo presentaría en el Congreso una enmienda a la totalidad de la Ley. Por su parte, Andalucía, aunque finalmente votó en contra, hizo un discurso suave y anunció su intención de seguir negociando con el Gobierno algunos aspectos fundamentales para su Comunidad, como es el déficit hídrico de la cuenca de Almería, para la que el Plan Hidrológico sólo prevé un trasvase de 90 hectómetros cúbicos, cuando su déficit es de 280 hectómetros cúbicos al año.

Para el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, «muy satisfecho» por «la clara mayoría» que ha respaldado el proyecto (69 votos a favor y 15 en contra), «una posición individualizada en cada territorio pone en tela de juicio la credibilidad del proyecto nacional del PSOE», que ahora «debe demostrar que son un partido nacional y que son capaces de defender una misma tesis en toda España». Añadió que «lo contrario, aunque se disfrace de demagogia, sería tremendamente perjudicial».

No obstante, expresó la disposición del Gobierno de seguir dialogando «con todos» y acercando posturas, e hizo un llamamiento a las Comunidades autónomas, tanto a las que votaron en contra como a favor, en el sentido de que «nadie quiere que ni un solo español se quede sin agua».

RECHAZO DE ARAGÓN

Por su parte, el consejero de Medio Ambiente aragonés, Víctor Longás, representante del Ejecutivo autonómico en el Consejo Nacional del Agua, se mostró desencantado con lo ocurrido en la votación del proyecto, un resultado que, a su juicio, «confirma lo que se ha puesto en escena desde el 5 de septiembre», día en que se presentó el Plan Hidrológico Nacional, «porque nada ha cambiado y se ha perdido una ocasión única de llevar a cabo una distribución armónica del territorio».

Sin embargo, las últimas modificaciones introducidas al proyecto dan respuesta a algunas de las mayores críticas del Gobierno aragonés, que desde el principio ha señalado que no creía en las promesas del Gobierno porque no se había cumplido con el Pacto del Agua de Aragón. Así, el plan contempla un principio de garantía fundamental por el que las obras recogidas en el Pacto del Agua deberán estar en su mayoría terminadas o en ejecución con anterioridad a la efectividad del trasvase.

Pero esto no ha hecho que Aragón cambie su postura. Tampoco la introducción de un Plan de protección para el Delta del Ebro, ni la de mecanismos para garantizar los usos presentes y futuros de la cuenca.

El Gobierno de Aragón ha seguido manteniendo su argumento de que con este plan se beneficia a las Comunidades del litoral y se perjudica a las interiores. Pero el martes las comunidades interiores de Extremadura, Castilla-La Mancha, Madrid, Castilla y León, y La Rioja dieron su respaldo al Plan Hidrológico.