Ayuntamiento de Benejúzar, con el mural que recuerda el seísmo de 1829.ABC

Mata a su mujer de un tiro y luego se atrinchera en el Ayuntamiento

Un vecino de Benejúzar (Alicante), desató en la madrugada de ayer toda su furia al matar a su mujer de un tiro de escopeta mientras dormía y luego atrincherarse en el Ayuntamiento. Cercado por la Policía Local y la Guardia Civil, el hombre, que al parecer actuó movido por los celos, decidió entregarse.

G. A. ALICANTE.
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El matrimonio formado por Antonio H.F., de 33 años, y Carmen H.C., de la misma edad, vivía en la calle Vereda de la barriada de Los Secanos, situada en las afueras de Benejúzar, en la que también residen otros miembros de la familia. Primos hermanos y de etnia gitana, tienen cuatro hijos, todos ellos aún menores de edad, que en la madrugada de ayer dormían en la vivienda familiar mientras se gestaba la tragedia. Sin embargo, el origen de lo sucedido parece remontarse a algún tiempo atrás, ya que fuentes próximas a la investigación señalaron que Carmen H. ya había sido víctima de malos tratos a manos de su marido, aunque la mujer no los denunció.

Lo cierto es que a las tres y media de la madrugada la víctima dormía en la habitación de su casa, mientras su marido, que según algunas fuentes podría sufrir trastornos mentales y tenía antecedentes policiales, se preparaba para perpetrar el crimen. El hombre cogió una escopeta de cañones recortados, la cargó con dos cartuchos, se dirigió al dormitorio y disparó al rostro de su mujer, que murió en el acto. Luego, abandonó precipitadamente la casa.

Sólo unos minutos después, agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil llegaban al lugar de los hechos, tras haber sido alertados por los vecinos, a los que despertaron las detonaciones. Desde el primer momento se supo que había sido Antonio H.F. el autor del crimen y de inmediato comenzó su búsqueda.

Ya pasadas las cuatro de la madrugada se conoció dónde estaba el sospechoso. Este individuo había irrumpido en el Ayuntamiento, situado en el número 1 de la plaza de España y, tras subir a la segunda planta, se encerró en uno de los despachos. Una vez allí volvió a realizar varios disparos, esta vez contra las paredes y los ordenadores.

Fuera de sí

Un policía local y un guardia civil entraron en un despacho contiguo para tratar de calmar al parricida, que se encontraba fuera de sí. En un principio sus intentos fueron infructuosos, pero a las cuatro y veinte de la madrugada el hombre, consciente de que ya no tenía escapatoria, arrojó su escopeta por la ventana y se entregó a los agentes poniendo fin a su noche de muerte y locura.

El criminal fue llevado a la casa cuartel que la Guardia Civil tiene en la vecina localidad de Almoradí, donde fue interrogado. Ya por la tarde, fue puesto a disposición del titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Orihuela.

Las fuentes consultadas por ABC precisaron que se decidió sacar rápidamente al parricida del pueblo para evitar posibles venganzas por parte de los familiares de la víctima. Asimismo, destacaron que Antonio H. era bastante conocido en el pueblo y que, incluso, había trabajado para el Ayuntamiento como peón durante tres meses, tras haber permanecido algún tiempo en el paro.

Ayer, el suceso era comentado entre los vecinos de Benejúzar, aunque por fortuna no se produjeron incidentes. Se trata de un pueblo de la Vega Baja alicantina, de 5.200 habitantes, que en 1829 quedó completamente destruido por un terremoto. La tranquilidad preside su vida aunque ayer, durante una hora y media, quedó dramáticamente roto.