Mata a los 84 años en Almendralejo a su mujer, de 81, cinco días después de la boda

ALMENDRALEJO (BADAJOZ). GONZALO PARRA
Actualizado:

Matilde Ágreda Moreno, de 81 años, se convirtió ayer en la primera víctima de la violencia doméstica en Extremadura en el presente año al morir acuchillada por su marido -con el que se había casado cinco días antes-, Juan Gil Delgado, de 84 años de edad. Los hechos ocurrieron en la habitación que ambos compartían en la residencia de ancianos Nuestra Señora de la Piedad, centro dependiente de la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Extremadura en el que residen 55 personas mayores.

El fatal desenlace tuvo lugar sobre las cuatro y media de la madrugada del lunes cuando, tras una discusión entre ambos, Juan cogió un viejo cuchillo de cocina -con una hoja de quince centímetros- que tenía en la habitación y asestó a Matilde ocho certeras puñaladas que le causaron la muerte de forma inmediata. Los gritos de la víctima -cuya familia sostiene que la agresión se produjo mientras ella dormía- alertaron a los vecinos de las habitaciones contiguas, que nada pudieron hacer por salvar la vida de la mujer. El presunto homicida lanzó después el arma por la ventana, aunque fue localizada posteriormente en las inmediaciones de la residencia.

El anciano no opuso resistencia alguna al ser detenido y fue trasladado a la comisaría de Policía de Almendralejo, donde permanecerá bajo custodia hasta que sea puesto, previsiblemente hoy, a disposición judicial. El caso ya ha sido declarado secreto por el juez que instruirá las diligencias. Parece previsible que Juan Gil Delgado ingrese en los próximos días en un centro psiquiátrico, pues al tener más de 70 años no puede ir a la cárcel.

El cadáver de Matilde Ágreda Moreno fue trasladado ya por la mañana al tanatorio de la capital de Tierra de Barros, donde le fue practicada la autopsia. A este lugar fueron llegando los familiares de la víctima, que apenas pudieron contener su dolor y su rabia. Miembros de la Consejería de Bienestar Social quisieron acompañar a la familia y también se desplazaron hasta este lugar.

Matilde Fernández, una de las hijas de la fallecida, expresó su impresión de que el asesinato «ha sido obra de un perturbado» «Nosotros teníamos ya alguna idea de ello, pero no podíamos demostrarlo», aseguró Matilde Fernández.

Juan y Matilde, que convivían desde hace varios meses en la residencia, contrajeron matrimonio el pasado miércoles, 14 de enero, en la parroquia de San Roque. Al enlace, oficiado por el párroco de la localidad, Jesús Núñez Mancera, asistieron como padrinos dos compañeros de la residencia mientras que el director del centro, Mario García, y la administrativa del mismo actuaron como testigos. El banquete se celebró en el comedor del centro geriátrico y al mismo acudieron todos los residentes.

«O es mía o no es de nadie»

Los primeros indicios apuntan a los celos como móvil del crimen, pues Juan sospechaba que su esposa se veía en la habitación con otro nombre de la residencia. La pasada semana le destrozó el móvil porque tenía la sensación de que otro varón la cortejaba por teléfono. Según algunas fuentes, instantes antes de ser detenido, el presunto autor del crimen repetía: «Vi entrar a alguien en mi habitación y pensaba que me era infiel. O es mía o no es de nadie».

El suceso provocó ayer una enorme consternación en el centro, en Almendralejo y en la localidad natal de la fallecida. El entierro de Matilde Ágreda tendrá lugar hoy a las 11 de la mañana en la parroquia San Pedro Apóstol, en Montijo. El director de la residencia de ancianos Nuestra Señora de la Piedad, Mario García, explicó que «la gente que aquí reside está tranquila y nosotros tenemos que seguir haciendo nuestra vida como todos los días. Es un hecho desgraciado y lamentable y ya será la justicia la que se encargue de determinar de quién es la responsabilidad y cómo se soluciona el tema».

La concejal de Servicios Sociales, Mujer y Mayores del Ayuntamiento de Almendralejo, Esperanza Lozano, estuvo en la boda que Juan y Matilde celebraron la pasada semana. «Ha sido una sorpresa porque no se lo esperaba nadie y es que el miércoles estuve en la boda que fue normal y tranquila. Nos lo pasamos muy bien. Les pregunté cómo se habían conocido y me dijeron que fue en la residencia y que habían decidido casarse para vivir el tiempo que les quedaba juntos», explica.

La edil recuerda del presunto asesino que «aquel día le vi como una persona normal, que no tenía antecedentes violentos ni modales feos sino todo lo contrario. No sé qué se le ha podido pasar por la cabeza para quitarle la vida a la mujer».